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El atacante del arco también utilizó otras armas en la masacre de Noruega

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Por Juan Carlos De Santos Pascual  con EFE
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Portavoz de la Policía de Noruega
Portavoz de la Policía de Noruega   -   Derechos de autor  Terje Bendiksby/Terje Bendiksby / NTB

La policía noruega confirma que el arquero sospechoso de asesinar a 5 personas y herir a otras 3 la semana pasada también utilizó más armas durante su ataque en Kongsberg, al suroeste de Oslo.

Según los agentes el hombre de 37 años, identificado como Espen Andersen, es probable que primero atacara a sus víctimas a distancia con el arco y las flechas y después terminar de matarlas con otra u otras armas blancas no especificadas.

Espen Andersen Bråthen, de 37 años y de nacionalidad danesa aunque nacido y criado en Noruega, disparó contra varias personas en el centro con un arco, pero luego dejó esa arma y mató a cinco personas con armas punzantes, tanto en espacios públicos como en direcciones privadas.

"Todo indica que esas víctimas fueron elegidas al azar", afirmó hoy en rueda de prensa el inspector Per Thomas Omholt, que apeló a la investigación en curso para no dar más detalles del tipo de armas usado.

La Policía, que hasta ahora no había explicado cómo mató a sus víctimas, insistió en que cree probable que el motivo del ataque sea la enfermedad mental del agresor, custodiado en un psiquiátrico desde el jueves, y que duda de que sea en realidad un converso al islam, como él mismo ha asegurado.

Bråthen, que estuvo bajo el radar de los servicios de inteligencia (PST), "no observaba las tradiciones comunes de esa cultura y religión", por lo que la teoría de la conversión al islam se ha "debilitado", reiteró Omholt.

Las autoridades fueron avisadas el miércoles por la tarde de que un hombre disparaba flechas en el centro de Kongsberg. Cinco minutos después dos agentes lo encontraron, pero huyó tras dispararles.

En la media hora siguiente hasta su detención mató a cuatro mujeres y un hombre e hirió a tres personas más, ya dadas de alta.

El PST fue avisado en 2015 del peligro de radicalización de Bråthen en 2015 y, tres años después, fue contactado por un vídeo colgado en internet en el que lanzaba amenazas sin especificar y reafirmaba su condición de musulmán.

La inteligencia noruega consideró entonces que no era un islamista radical y avisó a los servicios de salud de que tenía "problemas psíquicos graves".

Las autoridades noruegas han anunciado una investigación de a qué seguimiento fue sometido Bråthen por los servicios sanitarios, mientras la Dirección General de Policía evaluará la actuación en el ataque y el intercambio de información entre policía y PST.