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La desdicha de los 600 niños africanos enviados a la Cuba castrista

La desdicha de los 600 niños africanos enviados a la Cuba castrista
Derechos de autor ISSOUF SANOGO/AFP or licensors
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Por Carmen Menéndez
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La desdicha de los 600 niños africanos enviados a la Cuba castrista. Hace 35 años, el "Che Guevara de África", Thomas Sankara, envió a 600 huérfanos de Burkina Faso a Cuba para que se formaran y convirtieran en los líderes del futuro. Pero Sankara fue asesinado, frustrando la vida de esos niños

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**Hace 35 años, 600 niños y adolescentes de Burkina Faso fueron enviados a la Cuba castrista para recibir educación y convertirse en los futuros líderes del país africano. El proyecto, impulsado por Thomas Sankara, el "Che Guevara de África", acabó frustrando la vida de esos niños, hoy hombres y mujeres con problemas mentales y empleos precarios. **

La idea del entonces líder burkinés, el carismático Thomas Sankara, apodado el "Che Guevara de África" era que esos estudiantes se formaran para convertirse en los futuros líderes del país africano. En aquel entonces, los niños tenían entre 12 y 16 años, la mayoría eran huérfanos y procedían de familias muy humildes. 

Stanistas Damiba preside hoy una asociación que representa a aquellos "huérfanos de Sankara". 

"Thomas Sankara fue a Cuba en 1987. Nos dio la mano a todos nosotros y nos dijo: formaros bien para después volver y contribuir al desarrollo vuestro país", relata. 

Abandonados y sin reconocimiento: la historia de 600 vidas frustradas

Pero Sankara fue asesinado poco después y el proyecto naufragó. El nuevo Gobierno de Burkina Faso dio la espalda a los niños enviados a Cuba, a los que retiró la ayuda económica y ordenó que hicieran estudios cortos. De hecho, los títulos que obtuvieron en la isla nunca fueron reconocidos en su país de origen. 

Rechazados y traumatizados por la experiencia, muchos de ellos desarrollaron problemas mentales. 

"Fue una gran decepción para nosotros -cuenta Stanislas-. Hoy, 85 de nuestros camaradas están muertos, algunos se suicidaron, 245, que trabajan en la función pública, están subempleados y 460 malviven en paro o empleos precarios".

La historia de estos "huérfanos de Sankara" es la de 600 sueños rotos, los sueños de unos niños pobres a los que prometieron una vida mejor para después olvidarse de ellos.

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