Desde hace mucho tiempo Benín ha sido escenario de discretas historias de amor a lo largo del canal de los enamorados en Ganvié, donde antaño las parejas jóvenes se citaban de noche, lejos de sus estrictas familias. Durante décadas, el golpeteo de los remos en la oscuridad y las señales en susurros guiaban a los amantes por el agua. Hoy muchos habitantes aseguran que el ritual se desvanece. Las aplicaciones de citas y unas normas sociales más relajadas hacen menos necesarios los encuentros secretos.
Algunos vecinos siguen sintiéndose unidos a este lugar. Una pequeña Plaza de los Enamorados rinde ahora homenaje a ese pasado, donde los visitantes arrojan conchas de caurí al canal y formulan votos.
Llegan menos canoas, pero aún hay unas pocas parejas que acuden a prometerse fidelidad. Para las generaciones mayores, el canal guarda recuerdos. Para las más jóvenes, el romance vive ahora en las pantallas.