Las calles de Uba y de la cercana Juiz de Fora siguen cubiertas de barro y escombros después de que las inundaciones y los deslizamientos de tierra hayan causado al menos 46 muertos y dejado decenas de desaparecidos. Los vecinos han vuelto para limpiar los comercios y rescatar vehículos sepultados bajo el lodo.
Los propietarios de negocios de la zona señalan que el agua llegó a alcanzar casi dos metros de altura, lo que provocó daños muy importantes en las existencias y en los locales.
Los equipos de rescate siguen rastreando las zonas inestables, aunque las esperanzas de encontrar supervivientes se desvanecen ante la previsión de más lluvias esta semana.
Las autoridades señalan que miles de vecinos han tenido que abandonar sus hogares. La catástrofe se suma a una serie creciente de fenómenos meteorológicos extremos que afectan a Brasil, donde las lluvias inusualmente intensas se han vuelto más frecuentes en los últimos años.