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Aoun critica a Irán, Araqchi responde: "Salve a Líbano de su verdadero enemigo"

El presidente libanés Joseph Aoun asiste a una rueda de prensa con el presidente francés Emmanuel Macron en el Elíseo, el 28 de marzo de 2025. (Sarah Meyssonnier/AP)
El presidente libanés Joseph Aoun asiste a una rueda de prensa conjunta con el presidente francés Emmanuel Macron en el Elíseo de París, 28 de marzo de 2025. (Meyssonnier/AP) Derechos de autor  Anadolu
Derechos de autor Anadolu
Por Chaima Chihi & يورونيوز
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Aoun se dirigió a la Guardia Revolucionaria iraní y afirmó: "Este no es vuestro país, es el nuestro", y añadió: "No intentáis ayudarnos, son los libaneses quienes pagan el precio por vuestros intereses particulares, nuestros intereses no coinciden con los vuestros".

El presidente libanés Joseph Aoun acusó a Irán de utilizar a Líbano como moneda de cambio en su conflicto con Estados Unidos e Israel, mientras Teherán negó estas acusaciones en boca de su ministro de Exteriores, que afirmó que "si Líbano fuera realmente una moneda de cambio en manos de Irán, se habría alcanzado un acuerdo hace mucho tiempo".

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Aoun declaró en una entrevista con la cadena estadounidense 'CNN', dirigiéndose a la Guardia Revolucionaria iraní: "No es vuestro país, es el nuestro", y añadió: "No estáis intentando ayudarnos, los libaneses son quienes pagan el precio por vuestros intereses particulares, y nuestros intereses no coinciden con los vuestros".

Aoun subrayó que está comprometido a "hacer todo lo necesario" para evitar que Líbano se deslice hacia una mayor escalada, y aseguró que los libaneses están "hartos" de las guerras recurrentes entre Israel y Hezbolá, que cuenta con apoyo iraní y un amplio peso dentro del país.

Comentó: "Estamos hartos y queremos vivir en paz", y añadió que los libaneses "merecen vivir en paz y con dignidad, y no merecen ver cómo sus casas son destruidas cada cinco o diez años".

El presidente libanés anunció que su país está dispuesto a negociar directamente con Israel para lograr un alto el fuego, y afirmó: "Estamos preparados, dispuestos y comprometidos a negociar, hay una gran oportunidad de poner fin al estado de guerra entre los libaneses e israelíes", señalando que ambas partes "están cansadas de la guerra desde 1948".

Aoun indicó que ha percibido un gran deseo de paz entre los distintos componentes de la sociedad libanesa, incluida la comunidad chií, y aseguró que algunos de sus miembros le han dicho que están hartos de las guerras repetidas. Añadió con tono firme: "Son libaneses, no seguidores de Naim Qassem".

Aun así, el presidente libanés criticó la estrategia militar israelí contra Hezbolá, y consideró que el fin de la influencia del movimiento solo puede lograrse a través del Estado y tras la retirada de Israel, insistiendo en que la única solución es la negociación. Declaró: "Pueden invadir el país o destruirlo por completo, pero no lograrán su objetivo, porque Hezbolá es una idea".

Antes de asumir la presidencia, Aoun ejerció durante ocho años como jefe del Ejército. Resultó herido en combate y aún lleva metralla en el cuerpo, además de sufrir daños auditivos por haber estado cerca de zonas de combate. Sin embargo, recalcó su rechazo a la guerra y su preferencia por las vías diplomáticas, y afirmó: "Prefiero negociar a ir a la guerra, no quiero que mis hijos ni el pueblo de Líbano vivan la misma experiencia de sufrimiento".

Aoun concluyó diciendo que intentará "negociar y convencer" a Hezbolá para que entregue sus armas, y consideró que esto es posible a la larga, pero "a un coste elevado".

La posición de la Presidencia libanesa coincide con declaraciones anteriores del primer ministro Nawaf Salam, que a su vez instó a Teherán a dejar de utilizar Beirut como "herramienta de presión".

Araghchi a Aoun, "salve a Líbano de su verdadero enemigo"

En respuesta a las declaraciones de Aoun, el ministro de Exteriores iraní Abbas Araghchi rechazó las acusaciones del presidente libanés sobre la injerencia de Teherán en los asuntos de Beirut.

Araghchi escribió en un mensaje en la plataforma 'X': "A la luz de las declaraciones del señor Aoun, uno podría pensar que Irán es quien ocupa una quinta parte de Líbano, ha desplazado a una cuarta parte de su población y bombardea el país a diario", y añadió: "Si Líbano fuera una moneda de cambio en manos de Irán, habríamos llegado a un acuerdo hace mucho tiempo".

Concluyó: "Salve a Líbano de su verdadero enemigo, señor presidente".

Un ataque israelí mata a militares libaneses

En un momento en que el presidente libanés se muestra abierto a negociar con Tel Aviv para poner fin a la guerra, los esfuerzos de distensión recibieron un revés sobre el terreno, después de que un ataque israelí alcanzara un vehículo militar libanés en la carretera Khardali Nabatieh, lo que provocó la muerte de varios soldados, entre ellos dos oficiales.

El Ejército israelí también atacó un coche en la localidad de Jarmak, en el sur del país.

La periferia sur de Beirut frente al norte de Israel

Israel había planteado una nueva ecuación según la cual atacaría la periferia sur de Beirut si las zonas del norte fueran objeto de ataques de Hezbolá, lo que llevó al ministro de Exteriores iraní Abbas Araghchi a advertir de que atacar la capital libanesa podría desencadenar una nueva confrontación en Oriente Medio.

Hezbolá rechaza cualquier debate sobre el desarme antes de una retirada israelí, ya que su secretario general Naim Qassem considera que las negociaciones son "una rendición", y afirma que este enfoque es rechazado por amplios sectores en Líbano.

Desde su creación en la década de 1980, Hezbolá ha librado repetidos enfrentamientos con Israel, que culminaron con la retirada en el año 2000 del Estado hebreo de la franja fronteriza que ocupaba desde 1978.

En el transcurso de este año, el movimiento ha lanzado cohetes hacia Israel en respuesta a un ataque conjunto estadounidense-israelí contra Irán que provocó la muerte del líder supremo Ali Jamenei y de varios altos mandos militares.

Hace dos días, Líbano e Israel alcanzaron un acuerdo para poner en marcha un alto el fuego, que prevé la creación de "zonas piloto" bajo control del Ejército libanés y un cese de las hostilidades condicionado a "la interrupción total de los ataques por parte de Hezbolá", además de "la retirada de todos sus combatientes de la zona situada al sur del río Litani".

Según las cifras oficiales libanesas, las operaciones militares israelíes han dejado más de 3.516 muertos y más de 10.670 heridos, además de haber provocado el desplazamiento de más de un millón de personas desde finales de febrero, fecha del asesinato del líder supremo iraní Ali Jamenei, que llevó a Hezbolá a implicarse en la confrontación entre Teherán, por un lado, y Washington y Tel Aviv, por otro.

De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud, las operaciones militares en Líbano han causado la muerte de más de 600 personas desde el 17 de abril pasado.

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