La pareja se sumó a una delegación de la Organización Mundial de la Salud encabezada por su director general, Tedros Adhanom Ghebreyesus, en un viaje de dos días centrado en la salud mental y los traumas del conflicto.
En Amán, se reunieron con niños que reciben tratamiento tras ser evacuados médicamente desde Gaza y hablaron con médicos que atienden lesiones de larga duración relacionadas con la guerra.
La visita fue presentada como una misión de escucha más que como un gesto político.
Harry y Meghan participaron además en debates sobre apoyo psicológico a las comunidades desplazadas y visitaron proyectos que ayudan a jóvenes refugiados a afrontar la pérdida y la inestabilidad.