This content is not available in your region

¿Está Europa dando la espalda a los bielorrusos que huyen del régimen de Lukashenko?

Access to the comments Comentarios
Por Alina Yanchur
Una manifestación de la oposición para protestar por los resultados oficiales de las elecciones presidenciales
Una manifestación de la oposición para protestar por los resultados oficiales de las elecciones presidenciales   -   Derechos de autor  AP

Olga lleva una bandera blanca y roja sobre los hombros y una mascarilla protectora con los mismos colores le cubre la cara. Incluso sus botas son de los colores de la antigua bandera bielorrusa, símbolo de las protestas contra el polémico presidente del país, Alexander Lukashenko.

Mientras que en Bielorrusia esta exhibición política podría ser castigada incluso con penas de cárcel, en Suecia esta mujer de 52 años no le preocupa.

"Me siento bien y segura aquí", asegura en conversación con Euronews, desde el país escandinavo al que llegó en agosto de 2019. Aunque se siente más segura en Suecia, su futuro es incierto: su proceso para obetener asilo en el país ha sido rechazado. Y este no es un caso aislado, en toda Europa encontramos situaciones como la suya.

Las grandes protestas estallaron en Bielorrusia cuando Lukashenko fue reelegido en las elecciones presidenciales con un 80% de los votos. Muchas voces clamaban contra lo que consideraban un voto amañado. Las calles se llenaron de manifestantes y el presidente respondió con una brutal represión.

Miles de manifestantes fueron encarcelados y denunciaban abusos policiales. La indignación dio la vuelta al mundo cuando un vuelo de Ryanair en el que viajaba el periodista disidente Roman Protasevich fue desviado a Minsk y el crítico de Lukashenko fue detenido.

Alina Yanchur
Olga vive en Suecia desde 2019Alina Yanchur

Rechazada la petición de asilo en Suecia y en toda Europa

A pesar de la situación en Bielorrusia, Olga no es la única a la que se le ha negado asilo en Europa. Según la Agencia Sueca de Migración, en los primeros 11 meses de 2021 solo 3 de 125 bielorrusos recibieron asilo en Suecia, lo que supone apenas un 2%.

Si comparamos los datos con los de años anteriores observamos que el porcentaje de decisiones a favor de conceder asilo no aumentó después de las polémicas elecciones presidenciales de agosto de 2020.

En junio de 2021, la parlamentaria liberal Maria Nilsson preguntó a la ministra de Asuntos Exteriores sueca, Ann Linde, qué estaba haciendo el gobierno para mejorar la situación.

"El objetivo del gobierno es garantizar una política migratoria sostenible a largo plazo", dijo Linde. "El Ministerio de Asuntos Exteriores mantiene un diálogo recurrente con las organizaciones locales de derechos humanos y de la sociedad civil y recoge su opinión para conocer de qué manera Suecia puede apoyar el desarrollo democrático en Bielorrusia".

Los datos muestran una situación similar para los inmigrantes bielorrusos en la mayoría de los países de la Unión Europea. Según Eurostat, sólo cinco países concedieron un mayor número de solicitudes de asilo: Polonia, Letonia, República Checa, Italia y Estonia.

Organizaciones internacionales han pedido a los distintos países que apoyen a los bielorrusos. En octubre de 2021, el Parlamento Europeo adoptó una resolución en la que instaba a los países de la UE a "simplificar aún más los procedimientos de obtención de visados y residencia para quienes huyen de Bielorrusia por motivos políticos".

Algunos eurodiputados también pidieron un mayor reconocimiento de los exiliados bielorrusos.

"Es hora de que concedamos a los refugiados de Bielorrusia permisos temporales de trabajo y residencia en la UE, además de adoptar por fin sanciones contra los productos bielorrusos que financian el régimen ilegítimo de Lukashenko", escribió en Twitter el eurodiputado austriaco de Los Verdes Thomas Waitz.

Una catástrofe humana en Bielorrusia

Franak Viačorka, asesor de la líder de la oposición bielorrusa Sviatlana Tsikhanouskaya, apoya la postura del eurodiputado.

"Por desgracia, la burocracia europea no siempre sigue el ritmo de los cambios en Bielorrusia", señaló a Euronews. "En Suecia, como en muchos países de la UE, los servicios de migración consideran a Bielorrusia un país seguro. Por tanto, los casos se examinan de forma estándar. Sin pruebas adicionales, no se concede asilo a la gente".

Según Viačorka, la oficina de Tsikhanouskaya está trabajando para aligerar las condiciones de obtención de un visado, permisos de residencia o asilo para los exiliados bielorrusos.

"Pedimos a los países europeos que consideren a Bielorrusia como un país en el que se está produciendo una catástrofe humanitaria", añadió. "Les pedimos que concedan a los desplazados permisos de residencia y trabajo sin demora".

Anaïs Marin, relatora especial de la ONU sobre la situación de los derechos humanos en Bielorrusia, afirma haber recibido pruebas y testimonios violaciones graves a los derechos humanos en el país.

"El clima de impunidad nos muestra que las personas víctimas de estos abusos en Bielorrusia no pueden obtener justicia en su país. Por eso es importante que otros países se mantengan fieles a sus propios valores de protección de los derechos humanos".

"Según la Convención [de las Naciones Unidas] contra la Tortura, está absolutamente prohibido devolver a una persona que puede ser sometida a tortura en su país. Y, en Bielorrusia, el riesgo de tortura sigue siendo extremadamente alto. Espero que todos los países que reciben solicitudes de asilo lo tengan en cuenta".

Según Freedom House, Bielorrusia se encuentra entre los 15 países con la puntuación de libertad global más débil. Pero el país también se encuentra entre los 15 países cuyos ciudadanos tienen menos probabilidades de recibir asilo en Suecia.

"Golpes, torturas, chantajes"

Olga llegó a Suecia justo un año antes de las elecciones bielorrusas de agosto de 2020. Diez años antes, decidió unirse a la organización opositora Movimiento por la Libertad y se encargaba de realizar la base de datos con todos sus miembros. También fue asistente personal del candidato presidencial en 2010, Ales Mikhalevich.

En los preparativos para las elecciones de 2020, las autoridades empezaron a pedirle que les contara lo que hacía Mijalevich. "Me amenazaron usando a mi hijo y mi negocio. Querían que grabara pruebas comprometedoras", declara a Euronews.

"Mucha gente cree que la represión comenzó en mayo de 2020, pero esto no es así. Antes ya había habido alizas, torturas y chantajes, pero no a tal escala". Huyó en 2019 tras ser golpeada por un grupo de enmascarados.

Tras las elecciones de 2020, Olga comenzó a trabajar como voluntaria en dos ONG Imena y BYSOL, para apoyar a las víctimas de la represión en Bielorrusia. "Llevé un canal de Telegram y una base de datos de personas golpeadas", dice. "Había una gran cantidad de datos que había que organizar".

Imena fue una de las 200 ONG bielorrusas liquidadas el verano pasado. BYSOL fue designada como extremista y está sometida a un proceso penal.

"Se abrieron causas penales contra Tsikhanouskaya, Latushka y 15 personas más por establecer Embajadas Populares", dijo Dmitri Vasserman, representante de una de estas embajadas en Suecia. "No sabemos quiénes son las otras 15 personas. Por lo tanto, cualquier persona que esté asociada o haya trabajado con la Embajada del Pueblo podría ser encarcelada".

'Parece que el tribunal de migración ni siquiera leyó mi caso'

Olga solicitó asilo cuando llegó a Suecia y le fue rechazada la petición. En noviembre el Tribunal de Migración sueco rechazó su recurso. "A modo de justificación, el tribunal de migración asegura que Bielorrusia es un país tranquilo y seguro", dijo Olga. "Pero todo lo que se mueve en Bielorrusia se destruye".

La decisión del tribunal, que leyó Euronews, afirma que la situación en Bielorrusia no es "de tal naturaleza que se le pueda conceder la residencia en Suecia" y añade que Olga "no tenía un perfil político destacado".

"Parece que el tribunal de migración ni siquiera ha leído mi caso", dice Olga. "No trabajé como heraldo, sino que hice bases de datos. Tenía mucha información en mis manos, que en ningún caso debería haber caído en manos de las autoridades."

El tribunal de migración cree que Olga no ha demostrado que "en una evaluación prospectiva exista una amenaza concreta y personal contra ella en su país de origen debido a su opinión política".

Pero Marín, el relator especial de la ONU, no está de acuerdo. "Las personas que, incluso en sus conversaciones privadas o en los medios de comunicación social, se atreven a criticar o burlarse del gobierno pueden ser objeto de acoso, intimidación, amenazas y, eventualmente, de detención", comenta Marin.

Marin no puede identificar grupos específicos de personas que se enfrentan a una mayor amenaza. "Potencialmente, cualquier persona que exprese opiniones discrepantes o que intente acceder a su derecho a la libertad de expresión puede ser víctima de abusos contra los derechos humanos", añade.

"No todo el mundo necesita protección sólo por ser de Bielorrusia"

Un especialista en procesos de la Agencia Sueca de Migración (SMA), Fredrik Jonasson, aseguró a Euronews que no tienen estadísticas sobre las razones por las que se rechaza el asilo. "Es el resultado del examen individual de las solicitudes de asilo", dijo.

Jonasson señaló que la agencia no cuenta con un documento de posición legal para Bielorrusia. Dicho documento es una directriz vinculante para reconocer la situación de seguridad de un país como motivo para conceder asilo.

"Lo tenemos para los otros 15 países de los que vienen muchos solicitantes de asilo a Suecia", explicó. "Han habido solicitantes de Bielorrusia, por supuesto, muchos, pero no tantos como para que necesitemos un documento de posición legal".

"Por supuesto, sabemos que la situación en Bielorrusia es grave. Y sabemos lo que está ocurriendo tras las elecciones del año pasado", dijo Jonasson, añadiendo que "no todo el mundo necesita protección internacional sólo por ser de Bielorrusia. Para estar en esa situación, debe haber un conflicto interno o externo".