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Cara y cruz de la Sagrada Familia | Su construcción podría forzar el desalojo de miles de vecinos

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Por Carmen Menéndez
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Imagen de la Sagrada Familia de Barcelona
Imagen de la Sagrada Familia de Barcelona   -   Derechos de autor  AP Photo

La basílica de la Sagrada Familia no es solo la imagen de una postal ni la gran creación de Gaudí que atrae a millones de turistas todos los años, también es una construcción que dura desde hace demasiado tiempo y que amenaza las viviendas de miles de vecinos de este barrio de Barcelona.

La construcción de la fachada de la Gloria entra en conflicto directo con cientos de viviendas del otro lado de la estrecha calle Mallorca. La escalera prevista, que serviría de entrada principal a la basílica, podría suponer la demolición de varios y forzar el desalojo de miles de personas que deberían trasladarse a otro lugar.

La junta directiva de la Basílica, el ayuntamiento y los vecinos negocian desde antes de la pandemia para tratar de llegar a un compromiso. Salvador Barroso preside la plataforma en la que se han unido los afectados.

"La propuesta tanto para el ayuntamiento como para la junta constructora es que estamos muy bien en nuestras casas, las hemos pagado debidamente, son totalmente legales y, a partir de aquí, oiga, que el ayuntamiento no puede hacer de mediador. El ayuntamiento es la autoridad, es quien tiene que definir, es quien tiene el poder. No lo tenemos ni los vecinos ni la junta constructora, que es un ente privado", dice Barroso. 

Jordi Fauli, arquitecto jefe de la Sagrada Familia, argumenta que hay que terminar el edificio.

"Conviene a la Sagrada Familia y conviene a la ciudad poder tener un templo acabado, pero evidentemente no depende solo de nosotros. Depende de que tengamos el permiso para hacerlo y que sea posible realizar un acceso digno. Y por esto, nuestro trabajo es, primero, explicar el proyecto. Y en segundo lugar estar a disposición del ayuntamiento, de la ciudad, de los vecinos, para encontrar dialogando una solución que permita acabar el proyecto de Gaudí según sus ideas".

Los vecinos afirman que si se siguen adelante con los planes dos bloques enteros que albergan a más de 3000 viviendas podrían ser demolidos, lo que supondría el desalojo de entre 10 000 y 15 000 personas.

También denuncian que los últimos añadidos a la basílica van mucho más allá del proyecto original y son interpretaciones que convertirán el edificio en un parque temático. El arquitecto jefe lo niega y dice que todo se basa en los modelos y dibujos de Gaudí.