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Preocupación por los refugiados ucranianos vulnerables, posible objetivo de tráfico y explotación

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Por Lucia Riera Bosqued  con AP
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Un niño sostiene un juguete mientras descansa en un centro para refugiados ucranianos en Varsovia, Polonia, el viernes 11 de marzo de 2022
Un niño sostiene un juguete mientras descansa en un centro para refugiados ucranianos en Varsovia, Polonia, el viernes 11 de marzo de 2022   -   Derechos de autor  Czarek Sokolowski/Copyright 2022 The Associated Press. All rights reserved

Polonia está desborada por la llegada de refugiados ucranianos y redobla sus esfuerzos de acogida. En la capital, Varsovia, decenas de voluntarios han convertido este polideportivo en refugio para las familias.

Aunque un 70% de los refugiados que han llegado al país vecino tienen parientes o amigos en Polonia, cada vez llegan más personas que no tienen ningún alojamiento disponible.

Malgorzata Naporowska, una de las coordinadoras del centro de refugiados explica que "hasta ahora han llegado hasta este centro unos 1.300 refugiados. El número de los que se alojan aquí cambia constantemente. Vienen y se van. Estamos organizando transporte, así que es imposible calcular un número exacto".

La frontera rumana es otro de los puntos calientes de salida de refugiados. La mayoría son mujeres y niños, ya que los hombres jóvenes han sido obligados a quedarse a luchar por su país.

Las organizaciones humanitarias se preocupan de proteger a los más vulnerables para evitar que sean objetivo de los traficantes de personas o víctimas de otras formas de explotación.

"El riesgo de que estas cosas ocurran es muy alto", asegura Andreea Bujor, Directora de Comunicación y Promoción de World Vision Rumanía. "Cada año se trafica con muchas mujeres, con niños... porque ellos también están en riesgo. Así que, en momentos como éste, cuando la gente se moviliza, como se ve aquí... muchos rumanos se han movilizado y estoy muy orgullosa, pero el riesgo de que otras personas puedan capitalizar el dolor de estas familias es muy alto."

En Hungría la situación es similar, con policías aconsejando a las mujeres que mantengan cargadas las baterías de sus teléfonos y que anoten las matrículas de los coches en los que se suben para evitar que nadie se aproveche de su situación.

Stefan Krebs, voluntario alemán que ha viajado para trasladar refugiados, se dice "sorprendido de que no haya ningún tipo de recogida de información". "Creo que somos buena gente llevando a personas de vuelta, pero también puede haber mala gente que esté aquí con malas intenciones".

El número de refugiados de la guerra en Ucrania asciende ya a 2,5 millones de personas, según la ONU.