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De niña de Chernóbil a refugiada de guerra, una ucraniana vuelve a su familia de acogida en Italia

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Por Luca Palamara
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De niña de Chernóbil a refugiada de guerra, una ucraniana vuelve a su familia de acogida en Italia
Derechos de autor  Η Ταΐσια με τον γιο της

La imagen de una madre jugando con su hijo en un entorno seguro, en contraste con las desgarradoras escenas de familias que intentan subirse a un tren para huir de la guerra en Ucrania.

Taisia V​​echurko y su hijo​ encontraron refugio en Ercolano, cerca de Nápoles, en la misma familia que la recibió, en el marco del programa de acogida de los llamados niños de Chernóbil, cuando tenía 7 años.

"No sabíamos su idioma, no sabíamos cómo comportarnos con ella y tampoco sabíamos qué darle de comer. Abrí la nevera y la puse delante. Cogió dos huevos con sus pequeñas manos y luego hizo un gesto, así... Así que me di cuenta de que quería huevos fritos", explica Anna Cioffi, madre de acogida.

"Hace 26 años, Taisia llegó a Italia siendo una niña, escapando de un enemigo invisible: la radiactividad en el área de Chernóbil. Hoy, un enemigo visible y abominable la ha obligado a regresar a la misma familia que la acogió cuando era niña, pero esta vez como madre", explica Luca Palamara, desde Ercolano para Euronews. 

Taisia ​​nunca perdió el contacto con su familia italiana, pero no podía imaginar que volvería a necesitar su ayuda.

"Les agradezco que me hayan acogido de nuevo, porque es difícil cunado no sabes dónde ir, pero cuando tienes un lugar y una familia a donde ir, es muy bueno, especialmente para mi hijo. Es pequeño y no quería que viera lo que está pasando en Ucrania", dice.

Taisia es uno de los 55 refugiados que el municipio Ercolano, junto con la Cruz Roja y asociaciones voluntarias, fueron a recoger a la frontera entre Ucrania y Hungría.

"Nuestro objetivo es integrar a los refugiados en el tejido social de la ciudad. Hemos puesto en marcha asistencia sanitaria y la posibilidad de que los niños ucranianos asistan a la escuela con los niños italianos. Creo que acoger a los refugiados ucranianos puede ser un gran recurso para nuestra ciudad y nuestro territorio", afirma Ciro Buonajuto, alcalde de Ercolano.

"Cuando vine aquí, el principio tuve la sensación de que estar a salvo, pero luego pensé en los amigos y familiares que dejé allí y los echo de menos. Siento que quiero volver allí y ver cómo están. Estoy preocupada por todos los que todavía están allí", cuenta Taisia.

Desde el desastre de la planta nuclear de Chernóbil hasta la guerra actual, no parece haber paz en la vida de Taisia, pero su familia italiana sigue ahí para ayudarla después de todos estos años.