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Educación en Francia para niños ucranianos que han huido de la guerra en su país

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Por Monica Pinna  & Euronews
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Witness   -   Derechos de autor  euronews

En Ucrania había 7,5 millones de niños antes de que comenzara la invasión rusa. Unos dos millones han huido. ¿Qué es lo primero que buscan, una vez que se encuentran a salvo en un país extranjero? La respuesta es: un colegio. Monica Pinna, periodista de Euronews, ha viajado por Francia para ver cómo los niños ucranianos refugiados se integran y se adaptan a su nueva vida en el extranjero. Un viaje que relata en el presente reportaje del programa Euronews-WITNESS. La reportera cuenta, en primera persona, su experiencia.

Al hablar con algunos de ellos, tuve la oportunidad de escuchar algunos testimonios estremecedores. Resulta complicado asimilar que un adolescente, sentado tranquilamente en clase, en su pupitre, dé una respuesta de este tipo: "Muchas personas fueron violadas o asesinadas, solamente por diversión. Si no quieres verlo, o ser parte de ello, tienes que irte".

Serhii Horbonos tiene 17 años y es de Dnipró, una ciudad localizada en el este de Ucrania. Llegó a Francia solo, sin sus padres. Llegó junto a otros jóvenes ucranianos de su misma ciudad a los que nunca antes había conocido. Desde entonces, el grupo de 26 ucranianos, del que ahora forma parte, se ha convertido en una familia.

"Todos entendemos que estamos en la misma situación", explica Serhii. "Si alguien perdiera a sus padres, sería lo peor para cualquiera de nosotros, y los demás, le ayudarían".

Conocí a Serhii en el "Complejo Escolar Diois", en la tranquila localidad de Die, en el sur de Francia. La idílica región montañosa a la que pertenece, no podría ser un escenario más diferente para estos estudiantes que proceden de un país devastado por la guerra. La dirección del centro educativo ha creado un curso intensivo de francés, exclusivamente para ellos. El objetivo es que se puedan integrar de manera gradual en otros cursos.

Las conversaciones sobre la guerra quedan fuera de clase, me cuenta su profesor de francés. Entre las risas por alguna pronunciación graciosa del nuevo idioma que aprenden, a veces, el ambiente se vuelve más pesado. Pero, entonces, tratar de leer la ‘letra u’ como lo hacen los franceses… vuelve a provocar algunas risas.

“El objetivo en el colegio no es, solamente, enseñarles a hablar francés”, señala el director del ‘Complejo escolar Diois’, Jean-Yves Ebel. “Además, se pretende que recuperen la vida social, y dejarles que vivan su etapa de adolescentes”, añade.

"Una de las misiones de la educación es dar a los alumnos un lugar en el que desarrollar su personalidad y su bienestar", indica.

La integración de los alumnos ucranianos en las clases de francés, a las que he asistido, se realiza con mucho respeto y atención.

Me emocioné al ver al pequeño Andrii, de 9 años, procedente de Kiev, en su nueva clase en Lyon. Era el único que no hablaba francés, entre unos 30 alumnos. Su profesora utiliza una aplicación de traducción simultánea, en su teléfono móvil, para comunicarse con él. Sus compañeros emplean gestos y buena voluntad, con el mismo objetivo. Andrii es uno de los mejores alumnos de su clase de ucraniano. Ahora entiende cada vez más el francés.

Me fui de todas las escuelas que visité con una sonrisa y un pensamiento: “Todos los refugiados de todas las etnias y nacionalidades merecen el mismo apoyo, sin precedentes, que hoy se ofrece a los ucranianos”.