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China defiende aplicar los derechos humanos a su "ritmo"

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Por Oscar Valero
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Bachelet y Xi se reúnen por videoconferencia
Bachelet y Xi se reúnen por videoconferencia   -   Derechos de autor  Yue Yuewei/Xinhua

El presidente chino Xi Jinping defendió ante la Alta Comisionada de la ONU para los Derechos Humanos, Michel Bachelet, que China debe aplicar los derechos humanos a su ritmo, y despachó las críticas internacionales calificándolas de "interferencias en su política nacional".

Xi aseguró no obstante que China respeta esta causa y acusó a otros países de politizarla para atacar a China. "Venimos luchando por los intereses de nuestro pueblo desde hace más de cien años. Los derechos humanos de los chinos tienen garantías sin precedentes", aseveró el mandatario. Además Xi aseveró que nadie puede tener la arrogancia de decir cómo defender los derechos humanos, añadiendo que el derecho humano fundamental es mejorar la vida de la gente.

Bachelet, que está en plena visita de seis días por diferentes regiones del país, no mencionó las recientes filtraciones de documentos que muestran violaciones de los derechos humanos en la región predominantemente uigur de Xinjian: detenciones masivas, campos de reeducación forzosa, control de movimientos de la población, e incluso órdenes de tirar a matar contra cualquiera que quiera escapar de estas prisiones. China ha tachado los documentos de difamatorios.

Varias organizaciones y gobiernos occidentales han puesto en tela de juicio la utilidad de la visita de Bachelet, que tiene lugar dentro de una "burbuja" sin contacto con el exterior -oficialmente, debido a la pandemia- y sin acceso para la prensa.

Varias ONG avisaron en las últimas semanas que China no dará a Bachelet acceso independiente a Xinjiang y mostraron su temor a que Pekín utilice la visita con fines propagandísticos.

En los últimos años, Pekín se ha enfrentado a numerosas acusaciones que aseguran que ha emprendido una campaña masiva de detención y privación de libertad a cientos de miles de uigures con el argumento de frenar la expansión de ideas yihadistas en el seno de esa comunidad, compuesta por unos 13 millones de personas.

Pekín, que ha calificado en alguna ocasión las acusaciones como "la mentira del siglo", argumenta que no empleó campos de reeducación sino "centros de capacitación vocacional" en el marco de un programa para mejorar la economía y sociedad de la región, que ha sufrido en las últimas décadas atentados terroristas de corte yihadista.

Fuentes adicionales • AP/EFE