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Tensión en el Gobierno y controversia: los frentes de España para cumplir en Defensa con la OTAN

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Por Laura Llach
El presidente español, Pedro Sánchez, durante la cumbre de la OTAN celebrada en Madrid
El presidente español, Pedro Sánchez, durante la cumbre de la OTAN celebrada en Madrid   -   Derechos de autor  Bernat Armangue/Copyright 2022 The Associated Press. All rights reserved

“Gastarse el dinero en armas por exigencia de una potencia extranjera no forma parte de los Presupuestos que nuestro país necesita”, aseguraba la ministra de Derechos Sociales y líder de Podemos, Ione Belarra. Con estas palabras evidenciaba las discrepancias entre el Partido Socialista y sus socios del Gobierno español sobre el aumento del gasto militar.

Tras el cierre de la cumbre de la OTAN, en la que España se comprometió a destinar al menos el 2% de su producto interior bruto a defensa en 2029, las principales líderes de Unidas Podemos han arremetido contra una medida que no convence al socio minoritario del Gobierno.

Aún así, el Partido Socialista ha sacado adelante en el Consejo de Ministros un crédito para el Ministerio de Defensa de hasta 1.000 millones de euros. El Ejecutivo recurrirá al fondo de contingencia, a través de un crédito extraordinario que debe autorizar el Ministerio de Hacienda.

Con lo cual, no necesitará el aval del Congreso de los Diputados, ni la votación de Podemos en el Consejo de Ministros. Los socialistas evitarán así el trámite parlamentario en un momento en el que no ha podido recabar apoyos ni de los socios de coalición ni de investidura.

Una coalición que está sometida a cada vez más tensiones. La formación morada ha hecho público su enfrentamiento y asegura que este aumento no estaba consensuado. A modo de respuesta, ha convocado este martes de manera urgente la comisión de seguimiento de la coalición ante las diferencias y la "preocupación" que le suscita las partidas en Defensa.

Duplicar el gasto en Defensa

Para alcanzar el compromiso adquirido con la Alianza Atlántica, España debería duplicar su volumen de gasto. Ahora mismo, es el tercer país de la OTAN que menos gasta en defensa en relación al tamaño de su economía.

El país europeo debería destinar este año a defensa 12.805 millones de dólares más hasta llegar a unos 25.840 millones. Un esfuerzo económico considerable para el que el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha pedido un “acuerdo de país”.

Lejos del consenso, por el momento, los socialistas solo cuentan con el apoyo del Partido Popular. “El concepto 'consenso' hace tiempo que dejó de estar entre los propósitos que mueven nuestro patio político. Esas alianzas coyunturales están lejos de representar un consenso de Estado que aspirase a velar por el interés general”, señala Óscar Sánchez Alonso, doctor y profesor de Política y Ética de la Universidad Pontificia de Salamanca.

En la falta de consenso por voluntad política coinciden los expertos. “Es muy difícil llegar a un acuerdo tal y como está la clase política polarizada. Otra cuestión es que se llegue a cumplir con el compromiso con la OTAN, a pesar del ruido y de la controversia existente”, apunta Paloma Román, directora de la Escuela de Gobierno de la Universidad Complutense de Madrid.

Para entender las discrepancias de las formaciones políticas el profesor de Ciencia Política de la UCM, Jaime Ferri recuerda que hay que tener en cuenta que España ha sido un país con tendencia antimilitarista. “No solo la izquierda era contraria a la OTAN, el Partido Popular, cuando era Alianza Popular con Manuel Fraga, dijo no a la Alianza Atlántica”.

“De alguna forma somos fruto de una guerra civil, por lo que todo lo que huela a vinculación con una guerra no está bien considerado. Y, en estas circunstancias, a los partidos políticos les viene bien mostrar su desacuerdo”, añade el experto.

¿Es viable económicamente?

Por el momento, el Gobierno no ha dado cifras concretas, pero sí ha delineado las cuentas en el Programa de Estabilidad 2022-2025. El objetivo es aumentar en unos 4.800 millones de euros el presupuesto en defensa hasta 2025. De esta forma, el gasto militar equivaldría entre el 1,4 y el 1,5% del PIB. Quedarían otros cuatro años para alcanzar el 2% prometido.

"Una opción para cumplir con el esfuerzo presupuestario prometido es recurrir en parte a los fondos Next Generation, en la medida en que estos incorporan objetivos de digitalización que revierten en el fortalecimiento de la defensa", señala Raymon Torres, director de Coyuntura y Economía Internacional de Funcas.

Pero, según apunta el experto, esto no sería suficiente. "El riesgo es que nos veamos abocados a decisiones dolorosas: elevación de impuestos para financiar el gasto en defensa, recorte de otros gastos, o agravamiento del déficit, que sería la peor de las opciones", comenta.

A esto se le suma las exigencias de Podemos. Ese incremento de 4.820 millones hasta 2025 en Defensa, representa todo el presupuesto que este año ha tenido el Ministerio de Derechos Sociales, con Ione Belarra al frente.

La líder de Podemos dejaba entrever en una intervención en el Congreso que el aumento del gasto en defensa, "que ya está en niveles de récord", debería ir acompañado de un incremento extraordinario del gasto social.

La idea que tiene en mente el partido es multiplicar la inversión extra en defensa por diez para invertirlo en sanidad pública y en educación pública. Así lo explicaba Belarra frente esta semana ante el Consejo de Coordinación del partido.

Desde el ministerio de Economía no ven las cuentas tan claras y han pedido actuar con "responsabilidad" y continuar por el camino de reducción de la deuda y el déficit.

¿Coste político para el Partido Socialista?

Aunque tradicionalmente el votante de izquierdas se ha opuesto al gasto militar, la guerra en Ucrania podría haber cambiado la perspectiva de este electorado, según apunta Román. “Al PSOE no le supondrá mucho problema aumentar el coste en defensa, visto lo ocurrido con la invasión de Ucrania. Incluso esta idea queda reforzada por los datos que dejan ver las encuestas, votantes socialistas que basculan hacia el Partido Popular”.

“El tema de la OTAN no es una cuestión capital. Al votante le va a afectar más otras cuestiones como la inflación, el peso de la gestión de la pandemia o las alianzas parlamentarias”, añade.

El único partido dispuesto, en principio, a apoyar los compromisos adquiridos por España ante la Alianza Atlántica es el Partido Popular. Aunque esta unión no parece que vaya a salir adelante ya que para aprobarlo tendrían que dar su visto bueno a los Presupuestos Generales que prepara el Ejecutivo para el próximo año.

Una alianza que algunos socialistas ya han descrito como un “tiro en el pie” de cara a las próximas elecciones. “Dudo que el Partido Popular estuviese dispuesto a apoyarlo, es algo que dicen solo de cara a la galería. Al ser una cuestión de defensa, debería ser un tema de Estado, como asuntos exteriores, y debería elaborarse por consenso, pero no está siendo así”, sostiene Ferri.

La negociación todavía no ha empezado y los rumores de una ruptura entre los socialistas y Podemos aumentan a medida que los morados suben el tono del debate. “El problema principal del Gobierno de coalición no son sus discrepancias ideológicas, sino que las airean constantemente”, apunta Román.

“Es un síntoma de "inmadurez" en la cultura de gobierno de coalición. Sin embargo, no creo que vaya a producirse una ruptura, sobre todo por parte de Podemos, que tiene más que perder que el PSOE”, zanja.