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En la ciudad italiana de Boretto donde antes fluía el río Po, ahora solo hay tierra seca agrietada

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Por Giorgia Orlandi  & Angélica Parra Hernández
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Sequía del río Po en la ciudad italiana de Boretto
Sequía del río Po en la ciudad italiana de Boretto   -   Derechos de autor  Screenshot Euronews

Este lugar parece un desierto, pero no lo es. Hace sólo 6 meses estos pedazos de tierra seca agrietados solían estar cubiertos de agua. Las orillas del río Po aquí en Boretto, Italia, han visto solo unas pocas gotas de agua en los meses de verano. El efecto del aumento de las temperaturas ha sido evidente.

"Desde el pasado mes de noviembre, la cantidad de precipitaciones ha disminuido a la mitad, y la cantidad de nieve ha disminuido en un 70%. Esto ha impedido que se llenen los lagos, algo que es crucial para mantener el caudal del río", cuenta Marco Gardella, ingeniero medioambiental de la Autoridad hidrográfica del río Po.

Parece surrealista poder caminar por el río que ahora se ha convertido en desierto, aquí mismo fluía el agua hace meses, de hecho, las conchas se pueden ver aún en todas partes.

El Po es el río más grande de Italia, el cual provee de agua a casi un tercio de la producción agrícola del país, por lo que todo el sector se ha visto afectado. Las consecuencias también se han percibido en lo que respecta al agua potable, se han impuesto restricciones al agua en más de 100 municipios de la región de Emilia Romaña.

Adicional a esto, el flujo de agua de mar en el río Po hace casi imposible el riego, lo que representa un problema para 700.000 personas que viven en la zona y utilizan el agua para uso doméstico. El nivel de agua del río es tan bajo que se han creado unas barreras de arena con el fin de recoger el agua restante para que las bombas de drenaje puedan utilizarla para el riego de los cultivos.

Restricciones en el consumo de agua

Basta con desplazarse unos minutos desde las orillas del río para ver cómo las comunidades locales se han visto afectadas por la sequía.

En Fontanellato, una pequeña ciudad de unos 7.000 habitantes, el alcalde apagó la fuente principal de la ciudad y pidió a los ciudadanos que redujeran el consumo de agua desde las 8 de la mañana hasta las 9 de la noche.

"El apagar la fuente para una ciudad pequeña como esta conlleva un mensaje importante. Es la primera vez que ocurre. Será así las 24 horas del día para reforzar la advertencia que queremos transmitir. Este año en particular todo el mundo tiene que ser consciente de que el agua es un recurso que todos tenemos que cuidar", expresa Luigi Spinazzi, alcalde de Fontanellato.

Una carrera contra el tiempo

Limitar la cantidad de agua que se bombea para el riego es una de las soluciones, pero no es la única, y se está, además, en una carrera contra el tiempo.

El calentamiento global ha llevado a un peligroso aumento de las temperaturas, como lo explica Meuccio Berselli, secretario general de la Autoridad hidrográfica del río Po.

"Tenemos que acelerar el proceso de transición ecológica. Es algo sobre lo que no debemos debatir más. Todo el mundo sabe que existe. El año que viene podría ser incluso peor, ya que nuestras investigaciones nos dicen que las temperaturas van a aumentar y que las sequías, como esta última, podrían durar más de lo habitual"

Según la autoridad hidrográfica, utilizar el dinero de los fondos de recuperación de la UE podrían ayudar a solucionar el problema, sin embargo, los expertos esperan que las lluvias se reanuden el próximo otoño y que los niveles de agua vuelvan a la normalidad, aunque advierten que la crisis climática ha hecho que incluso esta predicción sea difícil de confirmar.

Fuentes adicionales • Voz en off español: Angélica Parra Hernández