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El desgarrador testimonio de mujeres afganas un año después de la llegada de los talibanes

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Por Anelise Borges
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El desgarrador testimonio de mujeres afganas un año después de la llegada de los talibanes

Este es el testimonio de un joven afgana de la que no diremos el nombre por una cuestión de seguridad:

"Hola. Soy una chica afgana. Tengo 18 años y nací en la ciudad de Kabul y vivo en la ciudad de Kabul. Me gustaría contarles la verdad. Quiero que todo el mundo me escuche y me entienda. Soy una chica que tenía un sueño, el de cambiar la sociedad, el de apoyar los derechos de las mujeres y los jóvenes. Quería dar lo mejor de mí como mujer y como activista social, y así lo hice. Empecé mi activismo cuando tenía 14 años y me convertí en miembro de organizaciones nacionales e internacionales. Pero desafortunadamente, no sabía que un día... todos estos sueños que tenía se arruinarían, quedarían truncados".

Cuando los talibanes tomaron el control de la capital de Afganistán el 15 de agosto de 2021, proclamaron que "la guerra había terminado". Pero para algunos, la lucha no hacía más que comenzar.

Las mujeres que sabían lo que estaba en juego basándose en el período anterior de los talibanes mandaron un mensaje a sus nuevos gobernantes

"Una sociedad sin mujeres es una sociedad muerta (...) No somos las mujeres de hace 20 años. Yo tengo sueños y quiero trabajar por mis sueños. Ellos hacen casi todo en contra de las mujeres. Soy una mujer, soy una chica y no quiero que me controlen, no quiero cubrir mi cara, es mi identidad. Mi vida no tendrá ningún valor, solo estaré atrapada en mi casa. Estar atrapada en tu casa es peor que si te matan aquí", dice una afgana. 

Durante los últimos 20 años, las mujeres han desempeñado un papel crucial en la construcción de un nuevo Afganistán. Miembros del poder judicial, trabajadoras sociales y de la administración pública, artistas...Creían que no había un límite sobre lo que podían lograr. Hasta el regreso de los talibanes.

_"Mi objetivo era llegar a ser presidenta de Afganistán algún día, o vicepresidenta._Eliminar las cuestiones de género en Afganistán, esa era mi idea. Pero, por desgracia, mis esperanzas y objetivos se han convertido en polvo".

Mona, nombre ficticio, nos presentó a un grupo de amigas en Kabul poco después de que los talibanes tomaran el poder. Aceptaron hablar con nosotros, pero decidimos no mostrar sus rostros para protegerlas.

_"Desde esa noche no hemos podido dormir. Porque seguimos escuchando quejas y denuncias como: has trabajado con ONGs o has trabajado con el Gobierno de Estados Unidos..._Metimos todos nuestros documentos en la lavadora y los lavamos. Porque si los quemábamos todo el mundo se preguntaría por qué estábamos quemando algo. También empezamos a sospechar de nuestros vecinos. Ahora no podemos confiar en nadie".

Este grupo representa una imagen bastante fiel de lo que las mujeres de Afganistán habían logrado

"Yo era fiscal y examinaba casos a diario. Las mujeres acudían a mí y yo verificaba e intentaba resolver sus problemas".

Esta mujer se encuentra entre las cientos de mujeres miembros de la judicatura afgana que dicen ser objetivo de los talibanes. Ahora son perseguidas por los sujetos a los que condenaron, muchos de los cuales formaron parte de los talibanes y fueron liberados por el grupo.

"Era mi deber. Según la ley de Afganistán, son criminales, según la ley de Afganistán, yo procesé sus casos. Pero hoy el gobierno ha caído y no queda nada. Y nosotras somos quienes estamos acusadas, y nosotros somos (los que) las que nos enfrentamos a las condenas. Vendí una parte de los utensilios de mi casa y doné la otra parte. Y ahora me muevo de un sitio a otro, incluso voy a las casas de mis familiares, (pero) no están contentos al acogerme. Ni siquiera mis queridos amigos, no les gusta porque estoy bajo amenaza. No quieren que sus familias tengan problemas por mi culpa".

La última vez que los talibanes estuvieron en el poder en Afganistán, en la década de 1990, las mujeres no tenían prácticamente ningún derecho: no podían trabajar ni estudiar, ni salir de casa sin un familiar masculino.

Y a pesar de las promesas del grupo de que las cosas serían diferentes esta vez, una de las primeras medidas que tomaron los talibanes fue borrar los rostros de las mujeres de las vallas publicitarias y los escaparates.

Los talibanes también prohibieron a las mujeres aparecer en televisión. Se ordenó a las presentadoras y a las reporteras que se cubrieran la cara.

El mensaje era claro. La sola presencia de la mujer era un insulto. Y eso solo fue el principio

Las mujeres que salieron insistentemente a la calle en los primeros meses de Gobierno de los talibanes acabaron siendo silenciadas

Esta fotógrafa a la que apodaremos "María" estaba entre ellas

_"Con la culata de una pistola, me golpearon en la parte posterior del brazo. Mi teléfono se cayó y quise cogerlo del suelo, pero los talibanes me dijeron que no lo cogiera y que me fuera. _Había grabado en él las manifestaciones desde el principio hasta el final, y no quería perder los acontecimientos que había filmado. Quería que todo el mundo viera lo que había pasado. Me dijeron que no, que no cogiera el móvil, pero me agaché y lo cogí. Fue entonces cuando me golpearon dos veces en el brazo con una barra de hierro".

A María no la detuvieron ese día, pero sí amenazaron al conjunto de amigas que la acompañaban. Pero dice que el miedo y el dolor físico no se comparan con el impacto que la llegada de los talibanes ha tenido en toda una generación de niñas que -desde hace un año- no tienen acceso a la educación

El primer anuncio se produjo en octubre, cuando solo se permitió el regreso a las clases de los niños y las niñas más pequeñas. Meses después, el grupo dijo que las niñas podrían volver a la escuela secundaria en marzo de este año... para luego volver a enviarlas a casa horas después de la reapertura de las clases. Pero las cosas se pusieron aún peor cuando las activistas empezaron a desaparecer

Tamana Zaryabi Paryani, Parwana Ibrahimkhel, Zahra Mohammadi y Mursal Ayar fueron secuestradas por hombres que decían formar parte de los talibanes. La organización negó sistemáticamente haberlas retenido. Y las mujeres fueron finalmente liberadas un mes después.

La cuestión de quien es el culpable de lo que les ha ocurrido a las más de 15 millones de mujeres de Afganistán divide a la población.

"Mira lo que nos ha hecho el Gobierno. Qué trato tan burdo. Hemos trabajado durante más de 10 años para el Gobierno, para construir este país. Y ahora lo hemos perdido todo".

"**¿Qué pasó con las negociaciones? ¿Y qué pasó con todo el dinero que llegó a Afganistán?**¿Cómo es que Estados Unidos, la superpotencia mundial, invirtió en Afganistán y luego entregó el poder a una panda de moteros que derrotaron a unos B52?".

"Hoy en día Estados Unidos ofrece una recompensa de entre 5 y 10 millones por la cabeza de los líderes de Al Qaeda. Por si alguien los encuentra. ¿No saben que están en Afganistán? Vengan a llevárselos gratis".

Nabeela habla de esta crisis como una oportunidad para que todo el país se dé cuenta de sus propias carencias

"Los principales culpables somos nosotros, el pueblo de Afganistán. Nos callamos cuando veíamos la corrupción en la república de Afganistán, nos callamos cuando vimos el suicidio de la Universidad de Kabul. Tal vez porque no dejamos de lado los prejuicios religiosos, pero creo y estoy segura de que nuestra generación actual se ha dado cuenta de que la etnia debe quedar en un rincón, la religión debe quedar a un lado, y que nuestra humanidad y nuestro nacionalismo tienen que converger. Me alegro de formar parte de una generación que piensa y es consciente de ello".

En el momento de la realización de este vídeo, la mayoría de las mujeres afganas tenían prohibido continuar en la escuela más allá del séptimo grado o volver a sus trabajos en el sector público. También se les prohibía practicar cualquier tipo de deporte. Y se les disuadía de aparecer en público sin un pariente masculino. Euronews decidió producir esta grabación solo con la presencia de mujeres afganas con el fin de poner nuestro granito de arena para que no desaparezcan.

_"_Aquí ya no hay futuro para las niñas, en especial, para las mujeres. Nuestros sueños no nos benefician solo a nosotras. También al mundo entero, benefician a todos los países, benefician a miles de jóvenes y niñas. Esto es realmente desgarrador. Esto es muy triste para todos".