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Israel | ¿Cómo el primer ministro Benjamín Netanyahu se ha mantenido tantos años en el poder?

El primer ministro de Israel, Benjamin Netanyahu
El primer ministro de Israel, Benjamin Netanyahu Derechos de autor Abir Sultan/ABIR SULTAN / POOL
Derechos de autor Abir Sultan/ABIR SULTAN / POOL
Por Cecilia Cacciotto
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Las protestas en contra de la reforma judicial y la violencia armada en Cisjordania hacen tambalear el Gobierno del primer minisyto de Irael.

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Es una vieja historia que, desgraciadamente, se ha quedado obsoleta. Me doy cuenta por las reacciones que suscitan mis artículos. El número de clics siempre disminuye".

Este es el crudo análisis de Ugo Tramballi, experto y entusiasta de las cuestiones de Oriente Próximo. Pero para israelíes y palestinos la historia está muy viva y presente en su día a día.

Tramballi y Hugh Lovatt, experto en política del Programa de Oriente Medio y Norte de África del Consejo Europeo de Relaciones Exteriores, nos llevan a través de los últimos acontecimientos que sacuden las calles de Israel, la violencia en Cisjordania y el papel de un denominador común que ha gobernado Israel de forma intermitente durante años.

Porque la violencia que sacude desde los cimientos las historias entrelazadas de Israel y Palestina puede ser antigua, pero en estos momentos, hay un nuevo elemento que está acaparando los titulares; aunque hablar de un nuevo elemento puede que sea algo contradictorio, porque este nuevo elemento es Benjamin Netanyahu, que se ha convertido en el primer ministro que más tiempo lleva en el poder en la República de Israel.

Dos frentes abiertos

Las fuertes protestas de los israelíes contra la reforma judicial se entremezclan a menudo, en los medios de comunicación, con informaciones sobre la violencia de los militares israelíes en Cisjordania: ¿es casualidad?, ¿o hay una dirección precisa?, ¿sirven los disturbios y las operaciones en Cisjordania para distraer la atención de la labor del Gobierno, ocupado en ultimar la controvertida reforma?

"Las dos problemáticas no se cruzan, al menos de momento. Quizá ocurra más adelante", aclara Tramballi el campo de dudas.

"Desde el punto de vista de seguridad, los israelíes no transigen; cuando se sienten amenazados reaccionan militarmente".

La incursión militar israelí en Nablús (calificada por Tel Aviv de operación antiterrorista) el 22 de febrero es descrita por la prensa internacional como la peor desde 2005. Por no hablar de los enfrentamientos entre colonos y palestinos.

"Me gustaría recordar", subraya Tramballi, "que el balance de los enfrentamientos de 2022 también fue elevado: 250 palestinos muertos y decenas de heridos".

¿Una distracción o una pérdida de control?

"Seguramente, el Gobierno de Netanyahu no pretende distraer la atención pública (nacional e internacional) de sus planes de esta manera. Si realmente tuviera un plan así en mente organizaría algo diferente, hablando del peligro que supone Irán, por ejemplo".

En cambio, es probable que Benjamin Netanyahu no pueda, o no quiera, frenar a los partidos radicales con los que consiguió formar Gobierno en diciembre. Netanyahu los recuperó de los márgenes de la vida política a los que estaban relegados, entregándoles las llaves del poder. A cambio de un favor político. El Likud (partido político de centroderecha presidido por Netanyahu), con 32 escaños, ha formado coalición con los dos grupos ultraortodoxos. Sha, con 11 escaños, y Judaísmo Unido de la Torá, con siete, y las tres formaciones nacional-religiosas -que se habían presentado en una lista única a las elecciones-, el Partido Sionista Religioso, con siete escaños, Poder Judío (Otzma Yehudit), con seis, y Noam, con uno.

"Dicho de forma más sencilla, Netanyahu ha llegado a un acuerdo con la ultraderecha israelí, dejándola entrar en el Gobierno, obteniendo a cambio el apoyo para la reforma judicial que pondrá fin a sus problemas judiciales", prosigue Tramballi.

Un golpe maestro para el primer ministro más longevo de Israel.

"Una jugada que amenaza con poner fin a una democracia étnica que, aunque ocupe el lugar de otro pueblo, ha funcionado durante más de 70 años. Y que ha sido durante mucho tiempo una democracia en expansión", dice Tramballi. Este prosigue: "es la carrera de la ultraderecha ortodoxa por un lado y de los nacionalistas por otro".

Tramballi se refiere a los israelitas como: "Los primeros que querrían establecer casi una teocracia constitucional, los segundos que querrían incluir toda Cisjordania sin conceder derechos a los palestinos".

Y es en este punto donde los asuntos personales del primer ministro, apodado Bibi, y los de la ultraderecha israelí podrían chocar, (por supuesto no coincidir), pero respondiendo al dicho latino 'do ut des' (esperando algo a cambio). Porque en este frente, el de los colonos, Netanyahu ha hecho nuevas concesiones: en cumplimiento del programa de Gobierno, ha anunciado la expansión de los asentamientos en Cisjordania, prometiendo futuras "anexiones", siempre con el pensamiento, dicen sus críticos, de salvar el pellejo.

"Lo que potencialmente podríamos ver -y hasta cierto punto estamos empezando a ver- es que Israel pase de esta especie de control, de aplicación del statu quo, a la anexión formal. Israel aún no ha declarado su soberanía sobre Cisjordania, pero sí hemos visto a miembros del Gobierno israelí hablar de que quieren hacerlo, de que la anexión formal está realmente en el acuerdo del Gobierno. Y hemos visto algunos movimientos burocráticos, pero muy importantes, para poner Cisjordania bajo el control directo de un ministro civil israelí", explicó Hugh Lovatt. Dijo a Euronews que cualquier aceleración en los asentamientos, que además cruzaría lo que Estados Unidos y la UE consideran una línea roja, podría resultar fatal para la solución de los dos Estados.

"Apoyo incondicional", pero ¿por cuánto tiempo?

Sin embargo, ¿durante cuánto tiempo darán Estados Unidos, la comunidad judía estadounidense y la Unión Europea su apoyo incondicional a un Gobierno así? Está claro que Israel bajar la guardia y "las cosas pueden cambiar", concluye Lovatt.

¿Qué ocurrirá una vez que Netanyahu logre su objetivo de reformar el poder judicial? Podría decidir revisar su coalición, desencadenando una crisis de Gobierno, (alejándose de una amenaza interna o externa) para convocar un Gobierno de unidad nacional. En ese caso, el partido centrista de Benny Gantz, por ejemplo, entraría en la coalición, "reequilibrando las fuerzas ejecutivas" y provocando un suspiro de alivio en la Casa Blanca y las asociaciones judías en el extranjero, especialmente las asociaciones juveniles que empiezan a volverse contra lo que está ocurriendo en Israel.

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"Netanyahu, el primer ministro israelí que más tiempo lleva en el cargo, ha hecho mucho, no solo para dar poder a la derecha política en Israel, sino también para legitimar las voces judías israelíes que antes se consideraban extremas y fuera de los límites del compromiso político [...] Así pues, Netanyahu ha hecho mucho a lo largo de los años para dar forma a Israel y para dar forma al discurso israelí, a las políticas israelíes y a su tratamiento de los palestinos. Pero también, cada vez más, el propio liberalismo o antiliberalismo israelí". Lovatt añade.

"En última instancia, siempre se trata de la supervivencia política de Netanyahu", continúa. "Por ahora está atrapado (en una coalición), pero nunca hay que subestimar la capacidad de Netanyahu para saber manejar el panorama político israelí a su favor

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