Aniversario de la catástrofe de Chernóbil: ¿qué hacer en caso de accidente nuclear?

Visitante de la central nuclear de Fukushima Daiichi, en Japón
Visitante de la central nuclear de Fukushima Daiichi, en Japón Derechos de autor AP Photo
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Por Andrew Naughtie
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Aunque las condiciones que provocaron la catástrofe en la central nuclear de Chernóbil no se dan en las instalaciones europeas, es conveniente estar preparado para responder y permanecer a salvo en caso de accidente. Repasamos los consejos de las autoridades al respecto.

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Pocas cosas nos pueden provocar pesadillas tan terribles como la sola idea de sufrir una catástrofe nuclear. A los treinta y siete años de su comienzo, la de Chernóbil sigue proyectando una larga sombra sobre el debate de la seguridad de este tipo de energía. 

Revivir la angustia

La amenaza de otro accidente nuclear en Europa pasó a primer plano el año pasado **cuando soldados rusos ocuparon la zona de exclusión en torno a la central de Chernóbil, en la actual Ucrania,**durante más de cinco semanas, posiblemente envenenándose con la radiación.

El mundo también observa con ansiedad la central nuclear ucraniana de Zaporiyia, que se ha librado por poco de un intenso bombardeo de las fuerzas rusas.

Al margen de los acontecimientos en Ucrania, los distintos países tienen opiniones diferentes sobre el futuro de la energía nuclear. Alemania se comprometió a cerrar por completo su red nuclear tras la catástrofe de Fukushima de 2011. Completó el proceso esta primavera, pero millones de europeos viven hoy a corta distancia de al menos una central nuclear.

Cada vez que reaparece el espectro de Chernóbil, ya sea por la guerra o por una serie de televisión elogiada por la crítica, la gente empieza a preguntarse qué ocurrirá si algo saliera mal.

Consejos locales en Europa

La gente que vive cerca de la base de la Marina Real en Portsmouth, en el Reino Unido, ha recibido consejos detallados por parte del ayuntamiento sobre qué hacer en caso de accidente nuclear.

Se le ha dicho que, aunque cualquier accidente nuclear sería probablemente pequeño y estaría contenido dentro de la base -y que en ningún caso se parecería a la explosión de una bomba nuclear-, las personas podrían quedar expuesta a partículas radiactivas o tener contacto con superficies, alimentos o agua potable contaminados.

"La principal forma de mantenerse a salvo es permanecer en el interior, con las ventanas y puertas cerradas, ya que así ninguna de las partículas radiactivas podrá alcanzarle", aconseja el ayuntamiento.

"Cierren todas las puertas y ventanas para reducir el riesgo de contaminación al entrar en el edificio. Apaguen ventiladores, equipos de ventilación y aparatos como calderas centrales y el fuego a gas de las cocinas, que trae aire del exterior".

También se anima a escuchar las últimas novedades en la radio o Internet. Pero se pide a los vecinos que intenten no utilizar los teléfonos móviles en caso de que la cantidad de llamadas sature la línea. 

Efrem Lukatsky/AP
Chimenea sobre el reactor dañado de la central de Chernóbil, en agosto de 2013Efrem Lukatsky/AP

En Francia,las instrucciones de las autoridades ante un accidente nuclear subrayan que están clasificados en una escala del 1 al 7, siendo 7 equivalente al de Chernóbil. 

Hay nada menos que cincuenta y seis plantas nucleares en este país. En caso de accidente, las autoridades aconsejan tener preparado un kit de emergencia con copia de los documentos más importantes y medicinas, junto a ropa, comida y agua. 

Se pide a los habitantes de las zonas afectadas buscar refugio en el interior de sus casas, con las ventanas cerradas y tomar tabletas de yodo para contrarrestar cualquier envenenamiento por radiación. 

Mientras, en España, donde siete centrales nucleares generan un 20 % de la energía del país, los servicios de Protección Civil han establecido consejos en varios idiomas para seguir en caso de emergencia. 

"La mejor forma de mantenerse a salvo en una emergencia por radiación es permanecer en el interior y mantenerse informado. Poner material entre usted y la radiación proporciona protección mientras permanece atento para recibir instrucciones de los equipos de salvamento".

En Suecia, con seis reactores en tres plantas nucleares, las autoridades aconsejan "estar preparado para lo inesperado y ser capaces de minimizar las consecuencias de un accidente". Las instrucciones señalan  permanecer a una distancia adecuada de la fuente de la radiación, estar el menor tiempo posible en la zona contaminada y contar con un escudo entre uno mismo y la fuente de radiación, por ejemplo, quedándose en los interiores. 

Mikael Fritzon/AP
Foto de archivo de 2008 de la central nuclear de Oskarshamnn, en el sudeste de SueciaMikael Fritzon/AP

Las centrales más antiguas tienen mayor riesgo

Afortunadamente, es bastante improbable que los europeos se vean expuestos a radiación después de un accidente en una central, aunque no es totalmente imposible. 

Lo que hizo que la explosión de Chernóbil de 1986 fuera tan brutal fue la combinación de un mal diseño, deficientes medidas de seguridad, pruebas mal realizadas y la confusión sobre lo que ocurría después de los hechos. La mayor parte de estos factores no existen ahora en el sector de la energía nuclear en Europa. 

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Esto no ha detenido a los europeos a la hora de imaginarse lo que les pasaría si ocurriera algún desastre de este tipo en el continente. 

Científicos del Instituto de la Biosfera de Ginebra analizaron con detalle el daño que podría generar un accidente en una de las cinco centrales nucleares de Suiza. Entre ellas, la que contiene el reactor en funcionamiento más antiguo del mundo, Benzau I. 

Según sus conclusiones, una fusión nuclear en este país podría afectar potencialmente a entre dieciséis y veinticuatro millones de europeos, dependiendo del clima, con miles de muertes relacionadas con la radiación más allá de las fronteras suizas.

Algunos países se preocupan por la amenaza de vertidos nucleares de sus vecinos y han tenido que lidiar con ellos. El reactor más antiguo del Reino Unido, el de Sellafield, ya clausurado, ha sido problemático durante décadas: un incendio en 1957 envió partículas radiactivas al aire que se detectaron en los países nórdicos y Alemania. En más de una ocasión se vertieron residuos y se descargaron inadvertidamente en el mar de Irlanda.

Actualmente, la compleja operación de limpieza que sigue en marcha en el emplazamiento cuesta al Estado británico nada menos que 2250 millones de euros al año, y conlleva riesgos significativos de que se liberen más residuos radiactivos en el mar, a los que tendrían que hacer frente Irlanda, Islandia y el noroeste de Europa.

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DAVE THOMPSON/AP2007
Central nuclear de Sellafield, Reino Unido, en una imagen de archivo de 2007DAVE THOMPSON/AP2007

Cuando la central nuclear japonesa de Fukushima Daiichi resultó dañada por un tsunami en 2011, las autoridades niponas evacuaron a todas las personas que se encontraban en un radio de veinte kilómetros, lo que supuso el desplazamiento de ciento nueve mil personas. Decenas de miles más abandonaron las zonas cercanas por voluntad propia.

Cuando los investigadores británicos William Nuttall y Philip Thomas realizaron un experimento para ver qué sería necesario hacer si se produjera una catástrofe similar en el sur de Inglaterra, calcularon que la evacuación solo tendría que afectar a un pueblo cercano.

El diseño de Chernóbil y la negligencia respecto a los protocolos de seguridad fueron las razones de la liberación de tanta radiación. Los reactores más modernos, construidos con recipientes de contención, no tienen semejante nivel de riesgo

Puede que no te obliguen a marcharte a ninguna parte. Como apuntan estos investigadores, una evacuación masiva a largo plazo puede presentar problemas para la salud pública por sí misma. 

La Organización Mundial de la Salud documentó el trastorno causado por el desastre de Chernóbil entre la comunidad realojada y descubrió una herencia de depresión y alcoholismo. Entre la población, un aumento del número de suicidios y de consumo de estupefacientes puede acortar la vida de los evacuados mucho más que si hubieran seguido expuestos a la radiación en sus antiguos hogares. Evidencias similares empiezan a surgir de la catástrofe de Fukushima, especialmente en relación a los suicidios de los hombres. 

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Por ahora, la tendencia general de la energía nuclear en Europa no está clara, pero el sectorno va a desaparecer. Con el desmantelamiento en suspenso en varios lugares, países como Finlandia están encendiendo nuevos reactores para cubrir el vacío dejado por la política energética rusa, lo que significa que sus ciudadanos vivirán con reactores diseñados para funcionar durante medio siglo o más.

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