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'Hidrógeno verde' y 'energía eólica marina': armas de Japón para luchar contra el cambio climático

'Hidrógeno verde' y 'energía eólica marina': armas de Japón para luchar contra el cambio climático
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Por Cristina GinerEuronews
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Japón prevé que, entre el 36 % y el 38 % de su suministro eléctrico, provenga de energías renovables, y que las emisiones de gases de efecto invernadero se reduzcan, en un 46 %, para 2030. Su tecnología está al frente de esta ‘revolución verde’.

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La producción de energías alternativas es una prioridad para Japón. La seguridad energética será uno de los temas clave en la próxima Cumbre del G7, que se celebra en Japón, a mediados de mayo de 2023.

Japón prevé que, entre el 36 % y el 38 % de su suministro eléctrico, provenga de energías renovables, y que las emisiones de gases de efecto invernadero se reduzcan, en un 46 %, para 2030. Su tecnología está al frente de esta ‘revolución verde’. La periodista de Euronews, Cristina Giner, viaja a las remotas Islas Gotō, en la prefectura de Nagasaki, en el sur de Japón, para visitar un parque eólico flotante, en el océano.

Con un territorio limitado, y una vasta zona costera, la energía eólica marina podría ser una de las respuestas, a las necesidades energéticas de Japón. Eso sí, con desafíos... la reportera visita una de las zonas de Japón más golpeada por los tifones; un lugar estratégico, para probar la resistencia de estas turbinas flotantes. Japón cuenta con parques eólicos de turbinas flotantes y también fijas, para generar energía. El de Akita, fue el primer parque eólico marino a gran escala. Ambos tipos se adaptan a la compleja topografía de Japón, y los desastres naturales.

"Las turbinas fijas tienen que anclarse al lecho marino. Pero, en Japón, la profundidad de las aguas es notable, enseguida. Así, se construye colocando, en primer lugar, unos cimientos en el lecho marino. Por ello, el proceso se ve afectado por la topografía y la geología. El tipo flotante, sin embargo, está conectado al fondo por una cadena. Resiste a los terremotos, porque no se ve afectado por el tipo de terreno del suelo marino", declara Ushigami Kei, Director ejecutivo de Goto Floating Wind Farm LLC Consortium.

El desafío para las turbinas flotantes es resistir a los tifones y las olas. Los mecanismos de estabilización proceden de la tecnología naval, y ayudan a minimizar el ‘balanceo’.

"La estructura está diseñada para ser estable. Esto se consigue bajando el centro de gravedad, con elementos pesados de hormigón en la parte inferior del ‘flotador’. Eso hace que la estructura sea resistente a los fuertes vientos de los tifones", añade Ushigami Kei.

Los ‘estudios de terreno’ desempeñan un papel clave en el diseño de instalaciones innovadoras como la de Gotō, para resistir catástrofes naturales. El profesor Ishihara es uno de los ingenieros más reputados a la hora de evaluar el ‘riesgo del viento’.

"En el caso de Japón, no solamente hay tifones con vientos muy fuertes, sino que, también, los vientos habituales no son muy fuertes. Por lo tanto, tenemos que resolver esos dos problemas, al mismo tiempo. Una solución es alargar y hacer más fina la pala. Al aumentar la longitud, también aumenta la generación normal de energía. Las palas más finas permiten reducir el exceso de viento durante los tifones. Gracias a la tecnología japonesa de fibra de carbono, es posible crear palas muy largas, finas y resistentes", afirma Ishihara Takeshi, profesor de la Universidad de Tokio.

El parque eólico de Gotō empezará a funcionar ‘comercialmente’, en enero de 2024. Entretanto, aquí, en el puerto de Kobe, se encuentra el primer ‘transportador de hidrógeno licuado’, del mundo. Otra de las energías limpias en las que se centra Japón es el 'hidrógeno verde'. Fue el primer país en elaborar una ‘estrategia de hidrógeno’, en 2017. Ahora, el nuevo objetivo es aumentar el suministro anual a 12 millones de toneladas, para 2040.

El hidrógeno se produce en Australia, y se envía a Japón por mar, congelado, a 253 grados bajo cero. Se comprime, hasta convertirlo en un líquido. El transportador ha hecho dos veces el viaje, desde su lanzamiento en 2021.

"Aquí tenemos el depósito de hidrógeno. Aquí, en azul, está la ‘boca’, y ahí debajo, está el depósito. El tamaño del tanque es de 1 250 metros cúbicos", señala Yamamoto Shigeru, director general adjunto de la División de Estrategia del Hidrógeno de Kawasaki Heavy Industries, Ltd.

La multinacional Kawasaki Heavy Industries ha desarrollado una cadena completa de ‘suministro de hidrógeno’ en Kobe, proporcionando calor y electricidad a la zona urbana. Japón depende, en gran medida, de la importación de hidrógeno. Para utilizarlo, como fuente de energía habitual, es necesario reducir los costes.

"El coste del hidrógeno puede reducirse, transportándolo en mayores cantidades. Para que el coste sea igual, o incluso inferior al de los ‘combustibles fósiles’, es necesario, primero, aumentar la escala. Para alcanzar ese propósito, construiremos grandes barcos, y también, grandes tanques en la base receptora. Queremos crear una infraestructura mayor, y ampliarla para poder comercializarla", explica Yamamoto Shigeru.

El próximo proyecto es un buque a gran escala, con un tamaño más de 100 veces mayor. Con esta apuesta por la innovación, Japón lidera la transición global hacia las energías limpias, y se acerca a sus objetivos en materia de ‘cambio climático’.

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