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España | El nuevo registro de bebés nacidos sin vida suscita un debate profundo

Según las estadísticas, uno de cada cuatro embarazos no da lugar a un nacido vivo.
Según las estadísticas, uno de cada cuatro embarazos no da lugar a un nacido vivo. Derechos de autor Canva
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Por Laura Llach
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Este artículo se publicó originalmente en inglés

Los bebés nacidos sin vida -que hayan tenido un periodo de gestación de más de seis meses- deberán ser inscritos y podrán tener un nombre en el registro civil español. Algunos grupos feministas piensan que esta ley no ayudará a superar el duelo.

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En la semana 31 de embarazo, el corazón de Cora, el bebé que esperaba Noelia Sánchez, dejó de latir.

Le dijeron que se trataba de una muerte súbita intrauterina, sin llegar a saber el motivo específico. Tras la noticia, el duelo fue muy doloroso.

"Estaba muy silenciada por los que me rodeaban. Me querían, pero no lo entendían. Nadie pensaba en Cora como mi hija, para ellos era un aborto", cuenta Sánchez a Euronews.

"Me dijeron que no podía inscribirla en el registro civil porque había nacido sin vida y su nombre no podía registrarse".

Este tipo de situaciones está a punto de cambiar tras la aprobación de una nueva ley, a raíz de las demandas de las asociaciones que trabajan con mujeres que han perdido sus bebés.

A partir de ahora, los bebés nacidos sin vida —que hayan tenido un periodo de gestación de más de seis meses— deben ser inscritos, y pueden tener un nombre en el archivo del registro civil. Para ello, el país ha creado un nuevo registro de "declaración de bebés nacidos sin vida".

Antes de esta ley, los bebés que morían después del sexto mes de embarazo quedaban registrados en el llamado "Fichero de Criaturas Abortistas", sin posibilidad de que se les pusiera nombre, ni se identificara a ambos progenitores.

"Es un gran logro para las familias. Tuve que inscribir a mi hija como feto femenino de Noelia Sánchez, y fue muy doloroso. No es un feto, es mi hija. Esta medida no tiene ningún efecto legal, pero da paz emocional", dice Sánchez.

"Una de las cosas que más me dolió fue que no me reconocieran como madre, cuando yo me sentía como tal. Mi hija acabó en la basura. Para ellos era un desecho quirúrgico, y eso fue horrible".

"La validación del nombre y apellidos del bebé es también una validación del duelo", añade.

Fue el pasado mes de febrero cuando, tras años de lucha, el Congreso de los Diputados aprobó el cambio de ley del Partido Socialista, con los votos de todos los grupos políticos excepto el partido de extrema derecha Vox.

Ahmed Ramadan/AP
Quintillizos recién nacidos en la incubadora de un hospital.Ahmed Ramadan/AP

Un "escandaloso" paso atrás según varios grupos feministas

Varias organizaciones feministas también han expresado su preocupación por el hecho de que, aunque la nueva ley no entra directamente en conflicto con el actual derecho al aborto, supone un primer paso hacia el reconocimiento de las reivindicaciones históricas de los grupos antiabortistas.

"Es el primer paso hacia el reconocimiento del feto como persona. Es un ataque frontal al derecho de las mujeres al aborto, porque hoy se puede registrar a los seis meses de embarazo, pero mañana podría ser sólo a los tres meses y a la semana siguiente podría ser a la semana", explica a Euronews Núria González, abogada especializada en derechos humanos y bioética.

"La ley es muy clara: una persona es un bebé que nace vivo y sale del vientre materno", añade.

El cambio en la ley no contradice el actual derecho al aborto, que lo permite hasta la semana 22 de gestación, ya que la enmienda establece que sólo se podrán inscribir los bebés nacidos muertos de seis meses.

Pero para los colectivos feministas darle una identidad es equiparar su muerte a la de un ser humano.

Sin embargo, las estadísticas muestran que uno de cada cuatro embarazos no da lugar a un nacido vivo, y las familias dicen sentir que al dar un nombre a sus hijos se les reconoce.

"No es un paso atrás. Con esta ley, nadie te va a obligar a poner nombre y apellidos, es una elección libre", dice Sánchez.

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"Para mí, lo más importante es que todas las familias puedan estar tranquilas. Me parece una aberración que nos nieguen un nombre para nuestro hijo cuando lo necesitamos", añade.

Las organizaciones feministas, sin embargo, aseguran que poner un nombre no ayuda a las familias a superar su duelo.

"Lo que necesitamos es atención psicológica y que estas mujeres tengan derecho a una baja por maternidad, igual que la madre de un bebé nacido vivo, para que puedan hacer el duelo en paz", dice la abogada.

Fuentes adicionales • Angélica Parra Hernández (Traducción y texto en español)

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