Policía Nacional, Guardia Civil y Agencia Tributaria han detenido a 30 personas vinculadas al Balkan Cartel. Intervenidos 2.475 kilos de cocaína y armas de guerra. Las organizaciones asaltaban buques portacontenedores en aguas internacionales usando tácticas militares.
Todo empezó en octubre de 2024. La policía interceptó un vehículo en Mijas con 88 kilos de cocaína escondidos. Lo que parecía un caso más de tráfico se convirtió en algo mucho más complejo cuando los investigadores tiraron del hilo.
Había tres organizaciones trabajando juntas. La primera, vinculada al Balkan Cartel, era la propietaria de la droga. La segunda estaba formada por colombianos que operaban tanto en su país como en España. Y la tercera se encargaba del soporte logístico desde el Campo de Gibraltar: facilitaba embarcaciones rápidas, material náutico y todo lo necesario para los asaltos.
El sistema era refinado. En Colombia utilizaban la técnica de los "micos": jóvenes nadadores de familias humildes que cargaban la cocaína en buques portacontenedores mientras navegaban en alta mar. Una vez los barcos se acercaban a España, otros miembros de la organización los interceptaban antes de llegar al Estrecho de Gibraltar.
Dos asaltos, dos finales distintos
El primer intento salió mal. A mediados de 2025, la tripulación de un buque con destino a Cádiz avisó de que había polizones en cubierta. Salvamento Marítimo intervino y se incautó de 1.355 kilos de cocaína ocultos en un contenedor. Los tres hombres que debían recuperar la droga huyeron de vuelta a Colombia.
El segundo asalto fue distinto. Un buque que navegaba por aguas portuguesas alertó de que había sido secuestrado por polizones armados con armas largas. Esta vez lograron descargar los fardos antes de que las autoridades pudieran hacer nada.
En septiembre y octubre detectaron otra operación. Cinco hombres —tres colombianos y dos del Balkan Cartel asentados en la Costa del Sol— recuperaron droga usando el método "drop off": arrojaban la mercancía desde el mercante para recogerla con embarcaciones más pequeñas. Usaban tácticas militares y sometían a las tripulaciones durante el proceso.
El desmantelamiento: 19 registros y activos bloqueados
La investigación permitió localizar los almacenes donde escondían la sustancia. En total se realizaron 19 entradas y registros en los que se intervinieron 1.032 kilos de cocaína, ocho vehículos de alta gama, armas de guerra, 215 garrafas de gasolina, equipo náutico, escalas para los asaltos y dispositivos de geolocalización.
El balance final: 2.475 kilos de cocaína incautados, más de 166.000 euros en efectivo, joyas y relojes valorados en 100.000 euros. También se bloquearon activos inmobiliarios por casi 5 millones de euros y cuatro monederos de criptomonedas.
La droga entraba por el Golfo de Cádiz y luego se transportaba por carretera hasta distintos países europeos. Las 30 personas detenidas formaban parte de una estructura que combinaba violencia, tecnología y una logística casi militar para introducir cocaína en España.