La diáspora iraní en España denuncia la grave represión en Irán, con asesinatos masivos, juicios sin garantías y una grave crisis humanitaria. Activistas y Amnistía Internacional piden auxilio internacional urgente y alertan del riesgo de que el país derive en un nuevo Corea del Norte.
A miles de kilómetros de distancia, pero con la mirada fija en su país de origen, la comunidad iraní que vive en España sigue con angustia y determinación las protestas que sacuden Irán desde hace semanas. Para muchos de ellos, no se trata de una nueva ola de descontento, sino de un punto de inflexión histórico frente a un régimen que consideran responsable de décadas de represión, empobrecimiento y violencia.
"El pueblo iraní se ha levantado con un solo reclamo: el derrocamiento de la teocracia islamista implantada en 1979", explica Nilufar Saberi, activista iraní residente en España. A su juicio, las protestas actuales no responden a una ideología política concreta, sino a una lucha por la supervivencia: "Nuestra lucha no va de derechas ni de izquierdas; va de sobrevivir frente a un régimen que se aferra al poder".
La situación en Irán es, según Saberi, extremadamente preocupante. No hay pan ni agua, y más del 70% de la población vive bajo el umbral de la pobreza. "Hay familias que tienen que pagar el pan a plazos porque no pueden permitirse una barra entera", asegura. Este deterioro social y económico se produce en paralelo a una represión cada vez más violenta. "La situación en Irán es una crisis humanitaria total: hambre, falta de medicamentos y una masacre constante. Estamos siendo masacrados por el mismo Gobierno que debería protegernos".
Asesinatos masivos y juicios sin garantías
Las denuncias de la diáspora coinciden con los informes de organizaciones de derechos humanos. Desde Amnistía Internacional España, su portavoz Olatz Cacho Gutierro alerta de una represión de una magnitud excepcional. "Estamos denunciando asesinatos ilegales masivos, cometidos a una escala sin precedentes, en medio de un bloqueo de internet impuesto desde el 8 de enero para ocultar los crímenes", señala.
Incluso cifras oficiales del régimen admiten alrededor de 2.000 personas muertas. Amnistía teme que el número real de fallecidos es muy superior. "Hemos documentado hospitales y morgues completamente desbordados; en una sola noche entraron más de 150 cuerpos de manifestantes jóvenes", explica Cacho. Según la organización, las autoridades están recurriendo a almacenes y contenedores para guardar los cuerpos y practicando enterramientos apresurados para ocultar la magnitud de la represión.
La situación de las personas detenidas también preocupa especialmente. "Existe un riesgo inmediato para la vida de todas las personas detenidas", advierte Cacho. Amnistía ha documentado juicios rápidos, secretos y sin garantías, en un país donde la pena de muerte sigue aplicándose. "Tenemos el caso de un joven de 26 años condenado a muerte en apenas una semana, en un juicio del que su familia no sabía nada y cuya sentencia no puede apelarse".
Vivir el horror desde la distancia
En España, la comunidad iraní se moviliza en concentraciones y actos de protesta, especialmente en las grandes ciudades. Pero la distancia no mitiga el sufrimiento. "La diáspora iraní está horrorizada. Se están movilizando, pero viven con una angustia constante por sus familias", explica Cacho. El bloqueo casi total de internet agrava esa ansiedad. "Muchas personas no saben si sus seres queridos siguen vivos".
Saberi coincide en ese sentimiento de impotencia y responsabilidad. "Desde España saco fuerzas para hacer lo que nos piden: hacer llegar su voz al mundo", afirma. Aun así, lamenta la falta de una respuesta contundente por parte de la comunidad internacional: "El proceder de la comunidad internacional hasta ahora ha sido lamentable. Las potencias han sostenido durante décadas a este régimen medieval y sanguinario a costa de la vida de los iraníes".
Una llamada urgente a la acción internacional
Tanto activistas como organizaciones de derechos humanos reclaman medidas inmediatas. "El pueblo iraní pide socorro, auxilio y un rescate internacional de las manos de sus verdugos", insiste Saberi. "El deber de auxilio no es solo moral, también es humanitario y legal", apunta Saberi.
Desde Amnistía Internacional, la demanda es clara: "La comunidad internacional debería actuar ya: exigir el fin de la represión y activar mecanismos de justicia internacional", subraya Cacho, que pide sesiones urgentes en la ONU y que Irán sea remitido a la Corte Penal Internacional. A su juicio, la impunidad acumulada durante décadas ha envalentonado al régimen.
Para la diáspora iraní en España, lo que ocurre en su país trasciende sus fronteras. "Lo que pasa en Irán no se queda en Irán", advierte Saberi. "Si este régimen sigue en el poder, el mundo entero será menos seguro". Por eso, insiste, ayudar a Irán a convertirse en un Estado democrático, secular e igualitario no es solo una cuestión interna. "Si Irán cambia, cambia toda la región".
"Sin frenar a los gobiernos autoritarios, el mundo corre el riesgo de enfrentarse a un nuevo Corea del Norte, con una bomba atómica en manos de psicópatas. La comunidad internacional debe decidir ahora qué es lo que más le conviene", concluye Saberi.