El Parlamento turco vivió una sesión caótica con diputados a puñetazos por el nombramiento del nuevo ministro de Justicia designado por Erdoğan. La oposición denuncia la persecución política en un clima de creciente polarización en Turquía.
El Parlamento turco fue escenario este miércoles de un tenso altercado que terminó con legisladores a puñetazos durante la sesión en la que se intentaba impedir que el nuevo ministro de Justicia prestara juramento, en medio de acusaciones de ilegitimidad y creciente polarización política.
La reyerta estalló durante el enfrentamiento entre diputados del gobernante AKP y miembros de la oposición por el nombramiento de Akın Gürlek, designado por el presidente Recep Tayyip Erdoğan para asumir la cartera de Justicia en el marco de una remodelación del Gabinete.
Los legisladores opositores trataron de bloquear la ceremonia de juramento. A medida que aumentaba la tensión, varios diputados comenzaron a empujarse unos a otros y algunos intercambiaron puñetazos en el hemiciclo.
Gürlek, exfiscal jefe de Estambul, había presidido juicios de alto perfil contra varios miembros del principal partido opositor, el Partido Republicano del Pueblo (CHP), procesos que esta formación denuncia desde hace tiempo como políticamente motivados.
El altercado obligó al presidente de la Cámara a suspender la sesión durante 15 minutos hasta que se restableció el orden. Posteriormente, Gürlek prestó juramento rodeado de diputados del partido gobernante. Erdoğan nombró también como nuevo ministro del Interior a Mustafa Çiftçi, hasta ahora gobernador de la provincia oriental de Erzurum.
La remodelación se produce en un contexto de fuerte tensión política. Cientos de funcionarios de municipios gobernados por el CHP han sido detenidos en investigaciones por presunta corrupción. Entre ellos figura el alcalde de Estambul, Ekrem İmamoğlu, considerado el principal rival político de Erdoğan, que fue arrestado el año pasado.
En noviembre, Gürlek presentó una amplia acusación contra İmamoğlu, imputándole 142 delitos relacionados con corrupción y delincuencia organizada y solicitando una pena acumulada de más de 2.000 años de prisión.
Los partidarios del alcalde sostienen que el caso tiene motivación política, mientras que el Gobierno defiende que el Poder Judicial actúa con independencia. No se ofrecieron razones oficiales para la reorganización del Gabinete, aunque el Boletín Oficial señaló que los ministros salientes habían "solicitado ser relevados" de sus funciones.
Los nuevos nombramientos coinciden con un momento clave para Turquía, que debate posibles reformas constitucionales y avanza en una iniciativa de paz con el Partido de los Trabajadores del Kurdistán (PKK), destinada a poner fin a un conflicto que se prolonga desde hace décadas. Se espera que el Parlamento apruebe en las próximas semanas reformas vinculadas a este proceso.