El complejo sistema institucional de Bruselas ha dificultado las negociaciones, ya que el Gobierno necesita mayoría en los dos grupos lingüísticos del Parlamento regional —francófono y neerlandófono—, formados por partidos distintos.
Los negociadores de siete partidos alcanzaron el jueves por la noche un acuerdo de coalición tras más de 600 días de bloqueo en la capital belga, después de casi tres días de conversaciones a modo de cónclave. La región autónoma de Bruselas-Capital está sumida en una crisis política y financiera desde que las elecciones de junio de 2024 no arrojaron un claro vencedor.
Desde entonces, los siete partidos, tres francófonos y cuatro neerlandófonos, se han enzarzado en la búsqueda de un compromiso que convenga a todos, mientras que el complejo entramado institucional de Bruselas también ha complicado las conversaciones de coalición.
A principios de esta semana, el primer ministro belga, Bart De Wever, manifestó su frustración por la necesidad de revisar el complejo sistema político y por el daño que el estancamiento estaba causando a la reputación del país. A diferencia de otras regiones belgas, el Gobierno de Bruselas necesita mayoría en los dos grupos lingüísticos del Parlamento local, cada uno con partidos diferentes.
Con el acuerdo alcanzado, la parte francófona estará representada por el liberal Mouvement Réformateur (MR), el Partido Socialista (PS) y el centrista Les Engagés. Los partidos neerlandófonos son los Verdes (Groen), los socialistas (Vooruit), los liberales (Open Vld) y los democristianos (CD&V).
Habemus Gobierno
La crisis política de casi dos años llegó por fin a su fin cuando los negociadores decidieron encerrarse el martes en la sede de la Fundación Universitaria para celebrar un "cónclave", una fórmula propuesta por Georges-Louis Bouchez, líder del MR. "Todo el mundo era consciente de la urgencia", declaró Bouchez al término de las conversaciones. "Bruselas estaba realmente al borde del colapso, con la perspectiva de tener que aprobar otro presupuesto provisional".
Una vez alcanzado el acuerdo, el personal de la Fundación Universitaria escenificó un guiño a la tradición papal del Vaticano. Vestido con atuendo de cardenal, uno de los empleados proclamó "habemus gobierno", izó la bandera de Bruselas y lanzó humo blanco con una bengala, imitando el anuncio de la elección de un pontífice.
Las líneas maestras del pacto contemplan el regreso al equilibrio presupuestario en 2029, un cambio de nombre para el plan de movilidad de Bruselas —conocido hasta ahora como Good Move— y la eliminación de las actuales ayudas a la renovación.
Ahora cada partido deberá someter el acuerdo al voto de sus bases en sendos congresos internos. Posteriormente, el Parlamento celebrará el debate de investidura y el correspondiente voto de confianza antes de la toma de posesión del nuevo Ejecutivo.
Aunque el anterior Gobierno ha permanecido en funciones, su margen de actuación ha sido muy limitado para afrontar asuntos urgentes, especialmente la elaboración del presupuesto. Bruselas, con una elevada deuda, ha tenido que paralizar varios proyectos de inversión y congelar subvenciones destinadas a ONG y organizaciones culturales.
Bélgica, conocida por contar con uno de los sistemas políticos más complejos de Europa, no es ajena a este tipo de bloqueos institucionales. La actual coalición federal, liderada por Bart De Wever, se constituyó tras siete meses de negociaciones, y el país llegó a estar 541 días sin Gobierno entre 2010 y 2011.