El presidente español participa por primera vez en la Conferencia de Seguridad de Múnich y cuestiona la estrategia de rearme de las potencias. Frente a Putin, defiende invertir en valores en lugar de arsenales nucleares.
Pedro Sánchez pisó este sábado por primera vez el escenario de la Conferencia de Seguridad de Múnich como presidente del Gobierno español. Lo hizo con un discurso que choca frontalmente con la tendencia actual de las potencias mundiales. Su mensaje fue directo: el rearme nuclear no va a proteger a nadie de Vladímir Putin.
Las cifras que manejó Sánchez ponen en contexto su argumento. Las potencias gastan más de 11 millones de dólares cada hora en armamento nuclear. Solo Estados Unidos destinará 946.000 millones de dólares a este tipo de armas en la próxima década.
"Una cantidad suficiente para erradicar la pobreza extrema en el mundo", señaló el presidente español. A esto sumó la preocupación por la inteligencia artificial aplicada al arsenal nuclear, un factor que considera especialmente peligroso.
Sánchez citó a Ronald Reagan para reforzar su postura: "Una guerra nuclear no se puede ganar". No planteó el debate como una cuestión ideológica de izquierda o derecha, sino como una elección práctica entre caminos que llevan o no a la seguridad real.
Compromiso militar europeo sin vasallajes
El presidente español dejó claro que rechazar el rearme nuclear no significa desatender la Defensa. España ha triplicado su gasto militar y duplicado las tropas desplegadas, según sus propias palabras. Respaldó la creación de un verdadero Ejército europeo y aseguró que su país "colaborará con lo que haga falta".
El contexto de la conferencia resultaba especialmente tenso. Europa y Estados Unidos atraviesan uno de sus momentos de mayor división, con Marco Rubio representando a la administración Trump.
Otros líderes presentes, como el finlandés Alexander Stubb o la danesa Mette Frederiksen, defendieron sin ambigüedades aumentar el gasto en Defensa y enviar más armas a Ucrania. Stubb incluso respondió veladamente a Sánchez al recordar que Finlandia se unió a la OTAN para ser "proveedor de seguridad, no consumidor".
Una UE fuerte frente a quienes la ven como amenaza
Sánchez dedicó parte de su intervención a denunciar que hay sectores en Estados Unidos que perciben la Unión Europea como una amenaza en lugar de como un socio. "Algunos querrían ver una UE más fragmentada", afirmó, aunque se mostró convencido de que los países europeos están trabajando en la dirección contraria.
El presidente español ha sido uno de los líderes más críticos con Donald Trump desde su regreso a la Casa Blanca. Defiende el vínculo transatlántico, pero sin que suponga lo que él mismo ha llamado "vasallaje". En Múnich insistió en que Europa debe ampliar la Unión incluyendo a Ucrania, realizar reformas internas y aumentar su competitividad económica.
La conferencia, que se celebra desde 1963, reunió este fin de semana a unos 200 representantes de Gobiernos de 120 países. Sánchez fue el primer jefe del Ejecutivo español en participar en este foro, una cita que este año tuvo como telón de fondo las tensiones diplomáticas más serias entre ambos lados del Atlántico en décadas.