Irán ha puesto a sus Fuerzas Armadas en alerta máxima ante la posibilidad de un ataque de EE.UU., según revela 'The New York Times'. Teherán despliega misiles, refuerza el Golfo Pérsico y activa un plan de sucesión para garantizar la continuidad del régimen si Jamenei es eliminado.
Los dirigentes iraníes dan por plausible un ataque militar de Estados Unidos y están ajustando su estrategia en consecuencia. Así lo asegura 'The New York Times', que cita a seis altos funcionarios iraníes, entre ellos un miembro vinculado a la oficina del líder supremo, integrantes de la Guardia Revolucionaria y antiguos diplomáticos.
Según el periódico estadounidense, Teherán está planificando sus movimientos bajo la premisa de que un ataque norteamericano podría ser "inevitable e inminente", pese a que continúan los contactos diplomáticos y las negociaciones sobre el programa nuclear iraní.
El despliegue militar iraní se ha intensificado en las últimas semanas. Según el diario, Irán ha colocado lanzaderas de misiles balísticos en su frontera occidental con Irak, lo que le permitiría alcanzar territorio israelí. Al mismo tiempo, ha reforzado su presencia militar en la costa del Golfo Pérsico, dentro del radio de acción de bases estadounidenses en la región.
Fuentes citadas por el periódico aseguran que las Fuerzas Armadas iraníes se encuentran en alerta máxima. En este contexto, el país ha cerrado de forma intermitente su espacio aéreo para realizar pruebas de misiles y ha llevado a cabo maniobras navales en el Golfo, incluyendo el cierre temporal del estratégico estrecho de Ormuz, una vía fundamental para el suministro energético mundial.
El líder supremo, Alí Jamenei, lanzó además una advertencia directa a Washington: aseguró que "el Ejército más poderoso del mundo puede recibir una bofetada que lo incapacite para mantenerse en pie" y amenazó con hundir buques de guerra estadounidenses desplegados en aguas próximas.
Planes para garantizar la supervivencia del régimen
El reportaje también desvela que Jamenei ha activado un plan de contingencia para asegurar la continuidad de la República Islámica en caso de guerra o de un eventual asesinato de sus principales dirigentes.
Entre las medidas adoptadas figura el establecimiento de hasta cuatro niveles de sucesión para cada puesto militar o gubernamental que depende directamente de él. Además, ha delegado competencias en un reducido círculo de confianza para que pueda tomar decisiones si quedara incomunicado o fuera eliminado.
Durante su desaparición pública el pasado junio, en el marco de una breve escalada con Israel, Jamenei habría designado a tres posibles sucesores, cuyos nombres no se han hecho públicos. El diario señala que Ali Larijani no figura entre ellos al no cumplir el requisito de ser clérigo chií de alto rango.
Ali Larijani gana peso en la estructura de poder
Uno de los nombres que más fuerza ha cobrado en este escenario es el de Alí Larijani, actual jefe del Consejo Supremo de Seguridad Nacional. Según el diario estadounidense, su influencia se ha ampliado notablemente en los últimos meses.
Larijani ha supervisado la respuesta del régimen a las recientes protestas internas, ha ejercido de interlocutor con Rusia y con actores regionales como Qatar y Omán, y ha estado implicado en las negociaciones nucleares con Washington.
En una entrevista concedida en Doha, Larijani aseguró: "No buscamos una guerra y no la iniciaremos. Pero si se nos impone, responderemos". Según tres funcionarios citados por el periódico, encabeza la lista de posibles dirigentes en caso de vacío de poder. Tras él figuran el presidente del Parlamento, Mohammad Baqer Qalibaf, y el expresidente Hassan Rouhani.
Los planes de contingencia incluyen además el despliegue de unidades especiales de Policía, servicios de inteligencia y batallones de la milicia Basij en las principales ciudades para prevenir disturbios internos en caso de conflicto abierto.
Un presidente con menor protagonismo
El informe también apunta a una pérdida de peso del actual presidente, Masoud Bazeshkian, frente al creciente protagonismo de Larijani. Según fuentes iraníes citadas por el periódico, Bazeshkian habría remitido a Larijani decisiones relevantes como el posible levantamiento de restricciones a internet, lo que evidenciaría una creciente centralización del poder en el aparato de seguridad nacional.
En paralelo, el enviado estadounidense para Oriente Medio, Steve Witkoff, intentó en enero contactar con el ministro de Exteriores iraní, Abbas Araqchi, tras amenazas del presidente estadounidense, Donald Trump, relacionadas con ejecuciones de manifestantes en Irán. Según el relato del diario, cualquier interlocución con Washington requería la aprobación de Larijani.
Pese a que la vía diplomática sigue formalmente abierta, el régimen iraní estaría preparándose para el peor escenario posible: un enfrentamiento directo con Estados Unidos. El aumento de la preparación militar, la reorganización interna del poder y la planificación sucesoria apuntan, según el periódico, a un clima de máxima tensión en Teherán.