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"La normalidad quedó atrás": La amenaza de El Niño se vuelve a cernir sobre el planeta

Un hombre se echa agua fría sobre la cabeza para refrescarse en un día sofocante en el mar Mediterráneo, en Beirut (Líbano), el 16 de julio de 2023.
Un hombre se echa agua fría sobre la cabeza para refrescarse en un día sofocante en el mar Mediterráneo, en Beirut (Líbano), el 16 de julio de 2023. Derechos de autor  Copyright 2023 The Associated Press. All rights reserved
Derechos de autor Copyright 2023 The Associated Press. All rights reserved
Por Liam Gilliver
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El Niño podría alimentar fenómenos meteorológicos extremos y llevar las temperaturas a máximos históricos este año, pero ¿hasta qué punto podemos estar seguros de que regresará?

Empieza a crecer el temor a que las temperaturas globales superen máximos históricos, mientras los expertos advierten de que El Niño podría formarse a finales de este año. Según informa la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos (NOAA), hay entre un 50% y un 60% de probabilidades de que El Niño se desarrolle entre julio y septiembre y continúe después, mientras que la transición de La Niña a una fase neutra del ENSO se espera entre febrero y abril con una probabilidad del 60%.

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No obstante, la NOAA advierte de que la incertidumbre de los modelos sigue siendo "considerable", ya que las previsiones tan tempranas en el año suelen ser menos precisas.

¿Qué son los fenómenos de El Niño y La Niña?

El Niño y La Niña son dos fases opuestas del clima en el océano Pacífico que afectan al tiempo en todo el planeta. Los vientos alisios en el Pacífico suelen soplar de este a oeste, empujando las aguas superficiales cálidas hacia el Pacífico occidental. El Niño se produce cuando estos vientos se debilitan o se invierten, haciendo que las aguas del Pacífico oriental sean más cálidas de lo normal.

En los periodos de La Niña, los vientos alisios de este a oeste se refuerzan y empujan las aguas cálidas más hacia el oeste, hacia las costas de Australia y el sudeste asiático. Esto provoca el afloramiento de aguas frías desde las profundidades del océano, reduciendo la temperatura media de la superficie del mar, especialmente frente a las costas de América.

El Niño aparece de forma irregular, aproximadamente cada dos a siete años, y suele durar en torno a un año, aunque a veces se prolonga más. A menudo va seguido de La Niña.

Qué impacto tiene El Niño en el tiempo

"El Niño tiende a reducir las lluvias sobre la mayor parte de las tierras tropicales", afirma Kieran Hunt, climatólogo del National Centre for Atmospheric Science del Reino Unido. "Esto significa que, si todo lo demás se mantiene igual, los monzones de Asia, África y Sudamérica tienden a ser más secos de lo habitual. También se asocia a un aumento de las precipitaciones y a inundaciones ocasionales en el sur de Estados Unidos, Perú, Argentina, el sur de Europa, Kenia y Uganda".

El Niño también puede intensificar las olas de calor en los trópicos, por eso los años de El Niño suelen figurar entre los más cálidos de los registros. Algunos meteorólogos calculan que un episodio típico de El Niño tiende a provocar un aumento temporal de entre 0,1 y 0,2ºC en la temperatura media global.

Este efecto no es tan significativo como el calentamiento impulsado por el cambio climático de origen humano, que ha incrementado la temperatura media de la superficie del planeta en aproximadamente entre 1,3 y 1,5ºC respecto a los niveles preindustriales.

La redefinición de El Niño

Durante 75 años, cuando los meteorólogos calculaban los episodios de El Niño y La Niña, lo hacían en función de la diferencia de temperatura en tres regiones tropicales del Pacífico respecto a lo considerado normal.

Se consideraba que había El Niño cuando las aguas estaban 0,5ºC más cálidas de lo normal y La Niña cuando estaban 0,5ºC más frías, tomando como referencia medias de 30 años. Sin embargo, a medida que los gases de efecto invernadero siguen recalentando el planeta, lo que los científicos consideran 'normal' cambia continuamente. Por ese motivo, desde el mes pasado la NOAA ha creado un nuevo índice que compara las temperaturas con las del resto de los trópicos de la Tierra.

En los últimos tiempos la diferencia entre el método antiguo y el nuevo ha llegado a ser de hasta medio grado Celsius, y "eso basta para tener impacto", afirma Nat Johnson, meteorólogo del Laboratorio de Dinámica de Fluidos Geofísicos de la NOAA. Esto probablemente se traducirá en algunos episodios más de La Niña y menos de El Niño que con el sistema anterior, explica Johnson.

"Cuando se desarrolle El Niño, es probable que marquemos un nuevo récord de temperatura global", afirma Jennifer Francis, del Woodwell Climate Research Center. "La normalidad quedó atrás hace décadas. Y con tanto calor acumulado en el sistema, todo el mundo debería prepararse para el tiempo extremo que alimentará".

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