La AECID distribuirá alimentos básicos para 5.000 personas e instalará placas fotovoltaicas en escuelas y centros médicos para proporcionar electricidad ante la prolongada crisis que viven los habitantes de la isla.
1.000 kits de alimentos, enseres de higiene y entre 15 y 20 placas fotovoltaicas de 12 kilovatios. Es la nueva respuesta de la Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo (AECID), dependiente del Ministerio de Exteriores, la cual ha anunciado este lunes que enviará este segundo paquete de ayuda humanitaria para paliar la grave crisis económica y humanitaria que pervive en Cuba.
La agencia estima que los kits de comida alcanzarán a unas 5.000 personas: apenas el 0,28 % de los 1,814 millones que se estima viven solamente en la capital, La Habana. En contraste, los dos barcos militares procedentes de México con comida para los cubanos han cargado cerca de 2.000 toneladas de alimentos básicos, como frijoles y leche en polvo, en sus dos primeros viajes humanitarios.
"Estas nuevas medidas se unen a la ayuda por valor de un millón de euros anunciada el mes pasado [por el Gobierno español] para apoyar la respuesta de organismos internacionales en materia de alimentación y de productos sanitarios de primera necesidad", recuerda no obstante el organismo.
"La escasez de combustible y energía", continúa el comunicado, "ha reducido el funcionamiento de infraestructuras críticas: apenas 500 centros de salud permanecen operativos para emergencias y millones de personas tienen problemas para acceder a agua potable y saneamiento, con 4,5 millones en riesgo de inseguridad alimentaria". La contribución se canalizará a través del Programa Mundial de Alimentos (PMA) y la Organización Panamericana de la Salud (OPS).
La AECID pretende que las placas solares enviadas ayuden a generar electricidad en instituciones sociales o públicas, como centros educativos o de mayores, que no pueden operar correctamente mientras prosiguen los cortes eléctricos, que pueden llegar a durar 20 de las 24 horas de cada día. También, en colaboración con la Cruz Roja cubana, se pretenden construir sistemas fotovoltaicos en instalaciones médicas.
La prolongada situación de pobreza que arrastra la ciudadanía cubana se ha visto lastrada por los recientes vetos de la Administración Trump a la exportación de petróleo, una de sus mayores fuentes de ingresos, así como por el cambio de régimen económico que ha experimentado uno de sus tradicionales valedores, Venezuela, tras la captura y extradición de Nicolás Maduro. Los efectos del huracán Melissa, generados previamente a este giro geopolítco, diezmaron además las infraestructuras controladas por la autarquía de Miguel Díaz-Canel en octubre del año pasado, tras su paso por el Caribe.