Tom Fletcher declaró a 'Euronews' que cada vez es más peligroso prestar ayuda en el Líbano, donde la operación israelí, ya en plena ofensiva terrestre, ha causado más de 900 muertos y ha desplazado a más de un millón de personas.
Tom Fletcher, secretario general adjunto de Naciones Unidas para Asuntos Humanitarios y coordinador del Socorro de Emergencia, aseguró a 'Euronews' que la crisis humanitaria en el Líbano provocada por la continuidad de los ataques de Israel corre el riesgo de asemejarse a la de Gaza.
"Tengo miedo de que el Líbano pueda convertirse en la próxima Gaza", dijo el máximo responsable humanitario de la ONU en el programa de entrevistas 12 Minutes With de 'Euronews'.
"De hecho, me preocupa porque eso es lo que estamos escuchando ahora mismo de algunos ministros israelíes, que utilizan un lenguaje cada vez más beligerante sobre lo que planean hacer en el Líbano". Los ataques de Israel se han concentrado sobre todo en el sur de el Líbano y en los suburbios del sur de Beirut.
El ministro de Defensa israelí, Israel Katz, ha advertido de que los libaneses desplazados a la fuerza de sus hogares no podrán regresar hasta que se garantice la seguridad de los israelíes en el norte, lo que ha suscitado comparaciones con Gaza.
Mientras tanto, el ministro de Finanzas, Bezalel Smotrich, afirmó que los suburbios del sur de Beirut podrían quedar reducidos a algo parecido a Jan Yunis, en Gaza, que fue prácticamente arrasada por Israel durante su guerra contra Hamás, como mostraron las imágenes de satélite del año pasado.
El Líbano se vio arrastrado al conflicto hace unas dos semanas, cuando Hezbolá, respaldada por Irán, lanzó ataques contra Israel en represalia por el asesinato del antiguo líder supremo iraní, el ayatolá Alí Jamenei, en un bombardeo aéreo israelí. Los cohetes disparados contra Israel han herido a civiles y han dañado edificios residenciales.
Israel afirma que estos ataques de Hezbolá justifican el lanzamiento de una nueva ofensiva contra el grupo armado y sostiene que la mantendrá hasta desarmarlo. El primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, ha asegurado que el Líbano no está cumpliendo su obligación de incautarse de las armas de Hezbolá en virtud de un acuerdo de alto el fuego de noviembre de 2024 entre los dos países.
El lunes, tropas israelíes iniciaron "operaciones terrestres limitadas y selectivas" contra Hezbolá en el sur del Líbano, donde el Ejército afirmó haber llevado a cabo intensos bombardeos aéreos y de artillería antes de que las tropas entrasen en la zona.
Teme que esto pueda desembocar en una ocupación israelí del sur. Figuras de la extrema derecha dentro de la coalición de Gobierno israelí han abogado por crear una franja de seguridad dentro del sur del Líbano.
Las autoridades libanesas señalan que más de 900 personas han muerto en el Líbano por los ataques israelíes y que más de un millón, alrededor de una de cada cinco personas que viven en el país, han tenido que desplazarse.
Muchas personas huyen de las órdenes de evacuación obligatoria impuestas por el Ejército israelí. Según el Consejo Noruego para los Refugiados, estas amplias órdenes cubren ya más de 1.470 kilómetros cuadrados, alrededor del 14 % del territorio del país.
El Ejército israelí ha dado a entender en sus comunicados que quienes permanezcan en esas zonas serán considerados objetivos militares. La designación de áreas para ataques generalizados e indiscriminados de esta forma se considera ilegal según las leyes de la guerra. El Ejército israelí aplicó tácticas similares en Gaza.
"La realidad es que Israel ha dado a los civiles instrucciones para desplazarse desde zonas vastísimas del país, de modo que apenas les deja espacio para buscar refugio", explicó Fletcher.
Añadió que los bombardeos israelíes han destruido infraestructuras civiles. "Estamos viendo daños enormes en áreas civiles. Vemos también muchos daños en la sanidad, por ejemplo. El lunes, mis colegas sobre el terreno me informaban del número de hospitales y clínicas alcanzados en estos ataques". Israel sostiene que ataca objetivos vinculados a Hezbolá y que emite órdenes de evacuación antes de cualquier acción militar.
Peligroso operar sobre el terreno
Fletcher advirtió de que cada vez es más peligroso para la ONU operar en el Líbano y prestar apoyo a la población civil. "Intentábamos hacer llegar un convoy de ayuda al sur del Líbano [...], y tuvimos que dar marcha atrás por el nivel de peligro", afirmó. "También perdimos a un compañero en Líbano la semana pasada".
"Nuestros cascos azules están allí literalmente para tratar de mantener la paz. Necesitamos ahora mismo una desescalada por parte de todos los bandos". El presidente del Líbano, Joseph Aoun, criticó los ataques de Hezbolá contra Israel y a comienzos de este mes pidió entablar negociaciones directas con Israel como parte de una propuesta para poner fin a la escalada del conflicto. Es la primera vez que el Líbano plantea algo así desde la invasión israelí de 1982, en plena guerra civil libanesa.
Fletcher calificó este gesto de "un avance realmente interesante". "Es el propio Gobierno libanés el que está pidiendo negociaciones directas con Israel, algo que no había ocurrido hasta ahora". Fletcher ve en ello una posible vía hacia la paz.
"Aquí hay potencial para redefinir las relaciones en la región, pero el camino pasa por el diálogo y la diplomacia, no por más violencia brutal". Sin embargo, el Líbano quiere que cesen los combates antes de cualquier diálogo con Israel, lo que reduce las probabilidades de éxito de unas eventuales negociaciones. Israel aún no ha respondido a estas peticiones de diálogo procedentes del Líbano.
Washington, que bajo el mandato del presidente Trump se ha consolidado como uno de los principales mediadores en varios conflictos globales, está centrado en la guerra a mayor escala y en su impacto sobre la economía mundial.
Mientras tanto, la necesidad de ayuda humanitaria se dispara, mientras que las organizaciones humanitarias se enfrentan a múltiples obstáculos, señaló Fletcher. "Tenemos otra crisis causada por el hecho de que no podemos hacer pasar nuestras mercancías por el estrecho de Ormuz". El bloqueo de esta vía marítima clave está encareciendo además los fertilizantes y, en consecuencia, los alimentos.
"Se habla de las consecuencias imprevisibles de este conflicto, pero eran bastante previsibles. Sabemos hasta qué punto dependemos del estrecho de Ormuz para el tráfico comercial y humanitario hacia muchos de los lugares en los que trabajamos", explicó Fletcher. "Desde que se reanudó este conflicto en todo Oriente Medio, nuestro acceso a Gaza, por ejemplo, se ha visto restringido. De nuevo, solo hay un paso fronterizo abierto. Eso significa que entran menos camiones, llega menos ayuda, menos alimentos, menos agua y menos refugios".
Los recientes recortes de financiación están mermando aún más la capacidad de respuesta de la ONU. En los últimos meses, Estados Unidos ha anunciado que solo aportará 2.000 millones de dólares (1.733 millones de euros) a la asistencia humanitaria de Naciones Unidas, un fuerte descenso frente a los hasta 17.000 millones que ha proporcionado en los últimos años. También se ha retirado de 31 agencias de la ONU.
"Es realmente duro. Intentamos salvar el mayor número posible de vidas, pero sin estabilidad ni garantías sobre la llegada de fondos. Y así, todo el tiempo, estoy en Afganistán, en Sudán del Sur, en Ucrania y en Darfur, viendo proyectos que sé que cerrarán y encontrándome con personas que sé que van a morir".