En un contexto de crecientes tensiones internacionales, París invierte 10.000 millones de euros para seguir figurando entre las grandes potencias militares.
El próximos portaviones galo se llamará France Libre. El presidente Emmanuel Macron anunció el nombre de la futura joya de la Armada francesa el miércoles, durante una visita a las instalaciones de Naval Group en Indret, cerca de Nantes, donde se está iniciando la construcción del buque.
Diseñado para sustituir al Charles-de-Gaulle, actualmente el único portaviones de Francia, este nuevo buque insignia debería entrar en servicio en 2038. Con este proyecto, Francia pretende confirmar sus ambiciones marítimas en un contexto internacional marcado por tensiones crecientes.
Un buque de dimensiones sin precedentes
El futuro portaviones tendrá unas dimensiones diferentes a las de su predecesor. Con cerca de 300 metros de eslora y casi 80.000 toneladas de peso, será casi dos veces más grande que el Charles-de-Gaulle.
El buque podrá transportar unas cuarenta aeronaves, entre aviones de combate y drones, y estará equipado con tres catapultas electromagnéticas, frente a las dos actuales. Esta modernización optimizará las operaciones aéreas a bordo.
Un gran proyecto estratégico e industrial
Equipado con dos calderas nucleares, el portaviones podrá operar durante largos periodos sin repostar. Su construcción, estimada en unos 10.000 millones de euros, a pagar a lo largo de veinte años; es un gran proyecto industrial que movilizará varios miles de empleos.
Sólo dos países en el mundo disponen actualmente de portaviones de propulsión nuclear: Estados Unidos y Francia. Otras potencias, como China e India, utilizan sistemas de propulsión convencionales.
Un símbolo de poder en un contexto tenso
Al elegir el nombre de Francia Libre, Macron sitúa este futuro buque en la continuidad de las grandes figuras de la historia de Francia, como los anteriores portaviones bautizados Charles de Gaulle, Clemenceau o Foch. Esta elección se produce en un momento en que el presidente francés insiste desde hace varias semanas en la necesidad de reforzar las capacidades de defensa del país.
"Para ser libres, por tanto, debemos ser temidos, y para ser temidos, debemos ser poderosos", dijo recientemente durante su discurso de marzo sobre la disuasión nuclear. El jefe de Estado también ha hecho numerosas declaraciones sobre cuestiones de seguridad marítima, especialmente en el contexto de las tensiones en Oriente Medio y las perturbaciones en el estrecho de Ormuz, ruta estratégica para el comercio mundial.
Desafíos tecnológicos y geopolíticos
El futuro portaviones se apoyará en parte en tecnologías desarrolladas en el extranjero, en particular las catapultas electromagnéticas suministradas por la empresa estadounidense General Atomics. Esta elección plantea interrogantes sobre la soberanía industrial en un entorno internacional marcado por el aumento de las tensiones.
Está previsto que la construcción del casco del buque comience en Saint-Nazaire en 2031, lo que marcará una nueva etapa en este proyecto a largo plazo.