El Charles de Gaulle opera desde 2001 como eje de la proyección militar francesa. Es el único portaviones de propulsión nuclear fuera de la flota estadounidense y acaba de ser desplegado en el Mediterráneo oriental tras el inicio de la guerra de Irán.
El Charles de Gaulle, acaba de ser desplegado en el Mediterráneo oriental, desplaza 42.500 toneladas en plena carga y mide 261 metros de eslora. Lo mueven dos reactores nucleares K15, los mismos que equipan a los submarinos de la clase 'Le Triomphant'.
Eso le da una autonomía prácticamente ilimitada en términos de combustible: puede navegar durante 25 años sin recargar el núcleo. La velocidad máxima ronda los 27 nudos, aunque en operaciones normales se mueve por debajo de esa cifra.
La cubierta tiene una catapulta de vapor,dos en realidad, que permite operar aviones de geometría variable como el Rafale M, capaces de despegar con carga completa de armamento.
También puede embarcar el avión de alerta temprana E-2C Hawkeye, lo que amplía considerablemente el radio de detección y coordinación de la flota. En total, el barco tiene capacidad para unos 40 aeronaves, aunque en la práctica opera con entre 24 y 30 en función de la misión.
Armamento y capacidad de ataque
El potencial ofensivo del Charles de Gaulle no reside en el propio casco, sino en lo que lleva dentro. Los Rafale M embarcados pueden portar misiles aire-tierra SCALP, con un alcance de más de 500 kilómetros, misiles antibuque AM39 Exocet y bombas guiadas por láser o GPS. En configuración de superioridad aérea, van armados con misiles Meteor, considerado actualmente el misil aire-aire de mayor alcance en servicio en Europa.
El barco en sí cuenta con misiles superficie-aire Aster 15 para defensa de punto, cañones de 20 mm Giat y sistemas de guerra electrónica. No está diseñado para el combate directo de superficie, sino para proyectar poder aéreo desde el mar. En ese papel, un grupo de combate completo, con fragatas, submarinos y buques de apoyo, puede controlar un área marítima de varios cientos de millas a la redonda.
Operaciones y limitaciones reales
El historial operativo del portaviones incluye misiones en la Operación Enduring Freedom, los bombardeos sobre Libia en 2011, la campaña contra el Estado Islámico en Siria e Irak entre 2015 y 2019, y despliegues en el Índico durante la operación Agapanthus. Francia lo usa también como herramienta diplomática: su presencia en una zona equivale a un mensaje político difícil de ignorar.
Dicho esto, el Charles de Gaulle ha tenido problemas. En sus primeros años de servicio hubo fallos en la propulsión y episodios de contaminación radiológica entre la tripulación que obligaron a revisiones importantes. Más recientemente, la pandemia de 2020 inutilizó temporalmente al barco cuando el coronavirus se extendió entre sus 1.760 tripulantes durante una misión en el Mediterráneo.
Francia solo tiene uno. Y eso es, quizá, su mayor vulnerabilidad estratégica: cuando está en dique seco para mantenimiento, algo que ocurre cada varios años por períodos prolongados, el país pierde temporalmente esa capacidad de proyección naval que lo distingue del resto de las armadas europeas.