Un grupo ecologista contrario a la caza de ballenas ha chocado deliberadamente con su barco contra un buque de pesca industrial de krill cerca de la Antártida.
No hubo heridos graves en ninguno de los dos cascos, pero el jefe de la empresa pesquera declaró que la acción no sólo ponía en peligro a la tripulación en una de las zonas más agrestes del mundo, sino que la colisión se produjo a escasos centímetros del depósito de gasóleo, lo que podría haber vertido millones de litros de combustible al mar helado, provocando un desastre ecológico en el mismo hábitat de las ballenas.
Los defensores de los animales también desplegaron grandes cortadores de red metálicos. En todo el mundo hay una creciente demanda de los diminutos crustáceos casi transparentes, el krill, ya que se utilizan para fabricar suplementos dietéticos. Sin embargo, la sobrepesca priva a las ballenas de su principal fuente de alimento.