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La UE cuestiona los biocombustibles y busca otras alternativas

En esta foto de archivo del 20 de julio de 2013, una planta de etanol se alza junto a un campo de maíz cerca de Nevada, Iowa.
En esta foto de archivo del 20 de julio de 2013, una planta de etanol se alza junto a un maizal cerca de Nevada, Iowa. Derechos de autor  AP 2013
Derechos de autor AP 2013
Por Liam Gilliver
Publicado Ultima actualización
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Ante la escasez de petróleo, la UE analiza si los biocombustibles son una solución real o un riesgo para la seguridad alimentaria. Mientras el Gobierno comunitario busca reducir la dependencia energética, expertos piden priorizar el vehículo eléctrico y las renovables.

Los biocombustibles se presentan como la solución a las menguantes reservas de petróleo de Europa, mientras la guerra contra Irán sigue disparando los precios.

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El comisario europeo Dan Jørgensen ha instado a los países a definir medidas para reducir el uso de petróleo y gas, especialmente en el transporte. Su llamamiento se produce después de que los ministros se reunieran el martes (31 de marzo) para abordar una escasez mundial de 11 millones de barriles de petróleo al día.

Buena parte del nerviosismo gira en torno al cierre de facto del estrecho de Ormuz, uno de los mayores cuellos de botella del mundo para los combustibles fósiles, por donde transita en torno a una quinta parte del suministro mundial de petróleo. En torno al 20% del diésel consumido en la UE y el Reino Unido procede de la región del Golfo, según la empresa de comercio de materias primas Alkagesta.

En una carta a la que ha tenido acceso 'Euronews', se aconseja a la UE que considere los biocombustibles como alternativa a los combustibles fósiles, una idea que ha ido ganando fuerza desde que comenzó el conflicto en Oriente Medio.

¿Qué son los biocombustibles?

Los objetivos en materia de biocombustibles existían mucho antes de la guerra de Estados Unidos e Israel contra Irán. La revisión de la Directiva de Energías Renovables obliga a los países de la UE a alcanzar para 2030 una cuota del 29% de energías renovables en el transporte, que incluye un subobjetivo del 5,5% para el hidrógeno renovable y los biocombustibles avanzados.

Los biocombustibles se obtienen a partir de materia vegetal y se clasifican según su origen.

Los biocombustibles de primera generación proceden de cultivos alimentarios como el maíz y la caña de azúcar, mientras que los de segunda generación se obtienen de vegetación no comestible y residuos agrícolas. Los de tercera generación se producen a partir de algas.

Emplear plantas, es decir biomasa, como combustible sigue emitiendo CO2 a la atmósfera, pero muchas empresas de biocombustibles sostienen que se trata del mismo nivel de CO2 que fue absorbido de la atmósfera durante el cultivo.

Mientras que el biodiésel, elaborado a partir de aceites vegetales, puede utilizarse directamente en los vehículos, el bioetanol, que se produce fermentando azúcar y trigo, no puede emplearse sin modificar antes el motor.

¿Pueden los biocombustibles sustituir a los combustibles fósiles?

Un estudio reciente del Karlsruher Institut für Technologie (KIT) afirma que Europa dispone de suficientes recursos renovables para abastecer el transporte sin combustibles fósiles a largo plazo.

"Si utilizamos de forma eficiente los materiales residuales y los desechos, podemos reducir la dependencia del tráfico por carretera de las importaciones de energía y al mismo tiempo disminuir las emisiones de CO2", explica el profesor Thomas Hirth, del KIT.

El informe, encargado por BMW AG, que desde hace años defiende el uso de biocombustibles, concluye que pueden aprovecharse "cantidades especialmente grandes" de materiales residuales y desechos para producir combustibles, como la paja de la agricultura, los restos de madera de la explotación forestal o los residuos orgánicos.

También identifica como posibles fuentes de biocombustible los cultivos energéticos que crecen en tierras de bajo rendimiento y que no compiten con la producción de alimentos.

"El verdadero gran potencial reside en materiales como los restos de plantas y la fibra de madera, que de todos modos se generan en muchos procesos y pueden suministrar combustibles suficientemente respetuosos con el clima", señala el profesor Tomas Kock, del Instituto de Motores de Combustión Interna (IFKM) del KIT.

"Pero esto solo tendrá éxito si los Gobiernos y la ciudadanía otorgan la prioridad necesaria a la producción de biocombustibles avanzados reFuel".

Sin embargo, expertos en clima dudan de que este enfoque funcione. Lucien Mathiew, responsable de vehículos en Transport & Environment, afirma a Euronews Earth que los combustibles sintéticos son como mucho una "solución de nicho" para el transporte por carretera y defiende que la transición hacia los vehículos eléctricos (VE) es una opción más sensata.

"En los vehículos eléctricos contamos con una tecnología limpia y eficiente, lo bastante asequible para el gran mercado", explica Mathiew.

"Los legisladores europeos deberían centrarse en políticas industriales que permitan levantar fábricas de baterías, garantizar el suministro de materias primas críticas y construir una industria del vehículo eléctrico capaz de competir a escala mundial con China".

¿Por qué son tan polémicos los biocombustibles?

Con frecuencia se presentan los biocombustibles como la solución mágica para que el mundo deje atrás los combustibles fósiles, pero arrastran una larga lista de inconvenientes.

Muchos biocombustibles se elaboran a partir de cultivos básicos como el maíz y la soja, lo que puede llevar a los agricultores a priorizar el cultivo para energía frente a la producción de alimentos. Esto puede encarecer los precios alimentarios a escala mundial y agravar la inseguridad alimentaria, especialmente en los países de renta baja.

El año pasado, una investigación en Congo concluyó que un proyecto europeo de biocombustibles ponía en riesgo la seguridad alimentaria del país, pese a las afirmaciones de que solo se utilizaban "tierras degradadas".

Según un estudio de 2023 encargado por T&E, Europa destina a cultivos para biocombustibles una superficie de tierra equivalente al tamaño de Irlanda. Esa tierra podría servir para alimentar a 120 millones de personas o podría absorber el doble de CO2 si se devolviera a la naturaleza.

El estudio concluye que bastaría con destinar a paneles solares una superficie equivalente a solo el 2,5% de esas tierras para generar la misma cantidad de energía, según el informe.

Por eso algunos expertos climáticos califican los biocombustibles de "experimento fallido" y prefieren centrar sus esfuerzos en la transición hacia energías limpias como la eólica y la solar.

"Ahora mismo cedemos enormes extensiones de tierra a cultivos que luego simplemente quemamos en nuestros coches", afirma Maik Marahrens, responsable de biocombustibles de T&E.

"Esa tierra podría alimentar a millones de personas o, si se devolviera a la naturaleza, convertirse en sumideros de carbono ricos en biodiversidad. Los biocombustibles procedentes de cultivos son probablemente la idea más absurda que se ha promovido jamás en nombre del clima".

Aunque en teoría los biocombustibles se consideran energías renovables, el cultivo de caña de azúcar, soja o maíz para producir energía también se ha vinculado a la deforestación en ecosistemas cruciales como la selva amazónica.

Todo ello pone en duda que los biocombustibles sean realmente neutros en carbono, ya que el cultivo, la recolección y el procesamiento de estos cultivos requieren grandes cantidades de energía, que a menudo procede de combustibles fósiles.

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