En una vibrante bendición pascual, el Papa León XIV lanza un mensaje de Paz inspirado en la Resurrección y en el ''triunfo de la vida contra la muerte'' y con un profundo sentido de crítica política dirigido a ''quienes tienen el poder'' de detener las guerras y los abusos contra los débiles.
"¡Que depongan las armas los que las tienen! Los que tienen el poder de hacer la guerra, ¡que elijan la paz!", proclamó el Papa León XIV en la primera bendición Urbi et Orbi de su pontificado.
En una soleada plaza de San Pedro, ante más de 50.000 fieles, el Pontífice hizo un vibrante llamamiento a la paz de inspiración religiosa y vigoroso significado político.
''¡No una paz perseguida con la fuerza, sino con el diálogo! No con la voluntad de dominar al otro, sino de encontrarlo!", dijo el Papa León poco antes de pronunciar las palabras del ritual Urbi et Orbi.
León XIV también advirtió de que ''nos estamos acostumbrando a la violencia, no podemos resignarnos al mal'', y recordó la última Pascua del Papa Francisco, la del año pasado (sólo un día antes de su muerte) en la que su predecesor habló de ''la globalización de la indiferencia''.
"¡La paz que Jesús nos entrega no es la que simplemente silencia las armas, sino la que toca y cambia el corazón de cada uno de nosotros!".
Paz, resurrección y ''triunfo de la vida contra la muerte''
Para los católicos, la bendición pascual Urbi et Orbi, al igual que la de Navidad, conlleva la indulgencia plenaria de los pecados.
Antes de la bendición Urbi et Orbi, en la homilía de la Misa de Pascua, el Pontífice subrayó el ''triunfo contra la muerte'' creyendo en la Resurrección como principio para construir la Paz.
''La muerte está siempre al acecho'', recordó el Pontífice durante la homilía, ''la vemos presente en la injusticia, en el egoísmo partidista, en la opresión de los pobres, en la falta de atención a los más frágiles''.
La muerte, para el Papa León, también está presente ''en la violencia, en las heridas del mundo, en el grito de dolor que surge de todas partes por los abusos que aplastan a los más débiles, por la idolatría del beneficio que saquea los recursos de la tierra, por la violencia de la guerra que mata y destruye''.
Pero, recordó el Pontífice, "el Señor está vivo y permanece con nosotros. A través de grietas de resurrección que hacen espacio en la oscuridad, Él entrega nuestros corazones a la esperanza''.
Pascua es una palabra de derivación hebrea que significa paso, para el cristianismo es el paso de la muerte a la vida a través de la Resurrección.
Por último, el Papa dirigió sus mejores deseos a todos los fieles en diez idiomas, entre ellos el árabe y el mandarín.