El sistema antidrones Centaurus utiliza tecnologías de guerra electrónica para detectar y neutralizar vehículos aéreos no tripulados sin municiones. Probado operativamente, ofrece bajo coste, largo alcance y es la razón del creciente interés internacional.
El entorno operativo moderno está cambiando rápidamente, con la aparición de vehículos aéreos no tripulados (UAV) pequeños y de bajo coste como factor crítico de amenaza. Su facilidad de uso, combinada con el potencial de despliegue masivo en ataques de saturación, está cambiando las reglas de la guerra y haciendo ineficaces los costosos métodos tradicionales de Defensa aérea. En este contexto, surge la necesidad de soluciones de contramedidas más flexibles, rentables y tecnológicamente avanzadas.
La respuesta griega a este nuevo desafío viene de la mano de la empresa estatal Hellenic Aircraft Industry (EAV), con el sistema antidrones Centaurus. Se trata de un sistema de guerra electrónica que difiere de los métodos convencionales, ya que no pretende destruir el objetivo con municiones, sino neutralizarlo mediante la interferencia y la interrupción de las señales de comunicación y navegación.
Centaurus ya ha sido probado en condiciones operativas reales, lo que lo distingue de muchos sistemas similares que permanecen a nivel de prueba. La experiencia adquirida en su uso operativo ha permitido mejorar continuamente sus capacidades en un entorno en el que las amenazas evolucionan constantemente.
Kyriakos Enotiadis, director del sector de Electrónica de la EAB, destaca que el sistema suscita ya un gran interés internacional, subrayando que "actualmente hay interés de muchos países, además de Grecia y Chipre, de Armenia y de los países del Golfo", al tiempo que señala que se trata de "un sistema probado en combate" y al mismo tiempo rentable en comparación con los medios tradicionales.
Su funcionamiento se basa en la detección e interferencia de las señales de radio de los vehículos aéreos no tripulados desde largas distancias, lo que proporciona un tiempo de reacción crítico a los operadores. Como explica Enotiadis, "estamos hablando de un sistema de guerra electrónica que tiene la capacidad de captar las ondas de radio de un UAV a muy larga distancia, lo que da tiempo de reacción para derribarlo mucho más fácil y rápidamente, sin consumir munición". La principal ventaja, según él, es que el sistema "sólo consume electricidad", lo que reduce drásticamente el coste de la respuesta.
Otra característica importante de Centaurus es su largo alcance y la capacidad de atacar múltiples objetivos simultáneamente, un elemento crítico en los ataques de saturación. Kyriakos Enotiadis señala que el sistema crea un "paraguas de protección muy amplio", con un alcance de 25 a 40 kilómetros, sin limitación real del número de drones que puede neutralizar dentro de su zona de responsabilidad.
Su eficacia se confirmó en la práctica durante su utilización operativa en el verano de 2024. Kyriakos Enotiadis describe que la primera utilización tuvo lugar en julio de ese año, cuando la fragata Psara, en el contexto de la Operación Escudo en el Golfo de Adén, consiguió contrarrestar los ataques de UAVs hutíes, logrando una parte de los derribos exclusivamente mediante el sistema Centaurus, mientras que en otros casos los drones se vieron obligados a retirarse.
De particular importancia es el aspecto financiero. Como señala Kyriakos Enotiadis, en operaciones similares se han gastado cientos de millones en interceptar drones de bajo coste, lo que pone de manifiesto la disparidad entre la amenaza y los medios de respuesta. En este contexto, el uso de un sistema basado en la energía representa un enfoque radicalmente diferente y más sostenible.
Al mismo tiempo, Centaurus se caracteriza por un alto grado de flexibilidad, ya que puede instalarse en infraestructuras fijas, montarse en vehículos para operaciones móviles o integrarse en plataformas navales. Kyriakos Enotiadis explica que, aunque inicialmente se diseñó como sistema embarcado, se adaptó rápidamente a las necesidades de la Armada y se integró en fragatas, donde ya se utiliza de forma operativa.
El desarrollo del sistema forma parte de un esfuerzo más amplio de la Fuerza Aeronaval en el campo de la guerra electrónica, con programas complementarios como Hyperion y Telemachus.
Como subraya Kyriakos Enotiadis, el desarrollo no se detiene, ya que "los drones cambian de tecnología cada seis meses", lo que exige una actualización continua de las capacidades del sistema. Esta adaptación constante es un requisito clave para mantener la eficacia en un campo que cambia rápidamente.
En un momento en que la amenaza es cada vez más barata, masiva y flexible, Centaurus se perfila como un ejemplo paradigmático de la nueva generación de sistemas de Defensa: tecnológicamente avanzados, operativamente probados y rentables.