Dos hombres encontraron un frasco con la etiqueta 'Polonio 210' en Vaihingen an der Enz, al noroeste de Stuttgart, en Alemania. Las autoridades investigan lo sucedido.
Entre coloridos huevos de Pascua y dulces escondidos, dos hombres de Vaihingen an der Enz, al noroeste de Stuttgart, hicieron un descubrimiento que no encaja del todo con el idilio festivo. En lugar de chocolate, de repente tuvieron en sus manos una pequeña botella de plástico, etiquetada con un nombre que es más probable que aparezca en las historias de los servicios secretos: 'Polonio 210'.
Lo que en principio parece un macabro descubrimiento fortuito está siendo investigado por las autoridades. Según laAgencia Alemana de Prensa (dpa), la Oficina Estatal de Investigación Criminal de Baden-Württemberg se ha hecho cargo del caso, junto con el Ministerio de Medio Ambiente. Aún no está claro qué contenía el contenedor y cómo llegó al jardín de las afueras de la ciudad.
138 bomberos y 41 vehículos
Los bomberos acudieron al lugar con 138 efectivos y 41 vehículos, incluidos un pelotón de protección radiológica, otro de materiales peligrosos y un consultor de protección radiológica que trabaja en la central nuclear.
Aunque los bomberos consideraron que el vial era auténtico por sus características externas, los dispositivos de medición fallaron. No se pudo detectar radiactividad. La comisaría de Ludwigsburg se ha hecho cargo de la investigación del objeto. Al menos para los dos descubridores, esto significó el visto bueno: salieron ilesos.
El polonio 210 se considera un veneno radiactivo altamente peligroso. Su particular malicia radica en el hecho de que es especialmente mortal si entra en el cuerpo, por ejemplo por inhalación o a través de heridas abiertas.
Los primeros síntomas del envenenamiento por polonio recuerdan a los de una intoxicación alimentaria clásica: los afectados sufren mareos, náuseas, vómitos y agotamiento severo. A medida que la enfermedad avanza, aparecen diarrea, anemia grave, caída del cabello y hemorragias nasales, bucales e intestinales.
La sustancia es más conocida tras un ataque ocurrido hace 20 años. En 2006, el exagente de los servicios secretos rusos Alexander Litvinenko murió en Londres tras un ataque en el que se utilizó precisamente este isótopo. Fue envenenado el 1 de noviembre de 2006 durante una reunión con agentes rusos.