En Leópolis, las familias acuden en Semana Santa a talleres para aprender la técnica de cera y tintes, mientras que el Museo de la Pysanka de la ciudad atrae a visitantes deseosos de reconectar con una tradición que se remonta a entre 2.000 y 3.000 años.
Esta costumbre va más allá de la propia Pascua, ya que muchos ucranianos la consideran ahora parte de un esfuerzo más amplio por preservar la identidad nacional y transmitir unas prácticas culturales moldeadas tanto por la fe como por la historia.
La artista Vira Manko, que lleva 40 años estudiando las pysanky y ha pintado más de 3.000, enseña a los participantes a trazar los motivos, aplicar la cera caliente y sumergir los huevos de los tintes más claros a los más oscuros.
Tradicionalmente elaboradas entre el Domingo de Ramos y el Sábado Santo, las pysanky incorporan estrellas, cruces, signos de infinito y motivos de fertilidad.
Su simbolismo ha cobrado un nuevo significado a medida que Ucrania adopta cada vez más tradiciones distintas de las rusas, incluido un cambio cada vez mayor en los calendarios religiosos desde 2022.