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THE CUBE: Los científicos del clima denuncian una oleada de acoso tras la última ola de calor

Varias personas caminan durante una ola de calor en Lyon, en el centro de Francia, el viernes 29 de mayo de 2026.
Varias personas caminan durante una ola de calor en Lyon, en el centro de Francia, el viernes 29 de mayo de 2026. Derechos de autor  AP Photo
Derechos de autor AP Photo
Por Tamsin Paternoster
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Las afirmaciones engañosas sobre la ola de calor récord de mayo en Europa repiten viejos argumentos negacionistas del clima y, según científicos, la desinformación alimenta la hostilidad en internet.

Una ola de calor en mayo en toda Europa ha batido récords de temperatura y ha desatado una oleada de afirmaciones ya conocidas en internet que intentan desacreditar la ciencia del clima.

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Una publicación en X, vista miles de veces, afirma que olas de calor históricas, como las que se registraron en Londres en el verano de 1976 y en 1921, demuestran que las altas temperaturas actuales no tienen nada de extraordinario.

Otros mensajes aseguran que los registros de temperatura son engañosos, ya sea por un fenómeno real conocido como efecto de isla de calor urbana o directamente por manipulación o engaño. Los climatólogos señalan que estas afirmaciones no solo son engañosas, sino que además pueden alimentar la hostilidad y el acoso dirigidos contra los investigadores.

Sonia Seneviratne, profesora de ciencia del clima en la ETH de Zúrich, explicó al equipo de verificación de 'Euronews', The Cube, que ha experimentado personalmente reacciones hostiles relacionadas con su trabajo. "De vez en cuando recibía correos electrónicos o alguna carta", señaló, y apuntó que era algo especialmente visible en las redes sociales.

"En un momento dado me di cuenta de que en X la situación se había vuelto bastante mala", añadió Seneviratne, que relató cómo veía mensajes negacionistas del cambio climático aparecer en su muro segundos después de publicar, algo que sospecha que podría deberse a actividad de bots.

Otros científicos han contado experiencias similares. El responsable de investigación climática en Stripe y científico en Berkeley Earth, Zeke Hausfather, afirmó que "lo peor que he sufrido en cuanto a acoso son insultos que me lanzan en internet, por suerte, pero muchos de mis colegas, en particular las mujeres, han vivido situaciones mucho más graves".

Bart Verheggen, asesor sénior de clima en el instituto meteorológico neerlandés KNMI, señaló que también se ha topado con hostilidad. "En el pasado me he encontrado a menudo con insultos y acoso, pero no con intimidaciones ni amenazas", declaró a The Cube.

La desinformación, en el centro

Verheggen subrayó que la desinformación sigue siendo un factor importante en el debate público sobre el cambio climático y que su naturaleza ha cambiado con el tiempo. "La ciencia es cada vez más clara y la acepta un grupo cada vez más amplio de personas en el centro", dijo. "Al mismo tiempo, las fuerzas que se oponen a estas políticas parecen haber endurecido su postura", añadió.

Según Verheggen, el negacionismo climático se ha alejado poco a poco de la discusión sobre si el planeta se ha calentado y se centra ahora en cuestionar las consecuencias del cambio climático y las políticas destinadas a mitigarlo.

Una mujer se protege con un paraguas durante un día de calor en Madrid, España, el miércoles 27 de mayo de 2026.
Una mujer se protege con un paraguas durante un día de calor en Madrid, España, el miércoles 27 de mayo de 2026. AP Photo

Estas experiencias no son aisladas. En enero, las autoridades españolas detectaron un aumento de los abusos en línea dirigidos a climatólogos y meteorólogos, y calificaron el incremento de "alarmante". Muchos de los mensajes hostiles dirigidos a expertos que compartían información verificada se localizaron en X.

El acoso a expertos en medio ambiente está lejos de ser un fenómeno nuevo. El climatólogo Michael E. Mann, por ejemplo, ha explicado que recibió amenazas y fue objeto de campañas destinadas a desacreditar su trabajo, que apuntaba a un calentamiento global sin precedentes en 1998.

La organización estadounidense Union of Concerned Scientists documentó lo que describió como esfuerzos de grupos vinculados a los combustibles fósiles para atacar y minar a Mann.

Verheggen señaló que estas dinámicas no son exclusivas de la ciencia del clima. "La negación de la ciencia es una forma probada de frenar políticas, desde los tiempos de las guerras del tabaco", afirmó. "Así que sí, la información engañosa y la desinformación desempeñan un papel muy importante".

Viejos argumentos falsos resurgen tras la ola de calor

Los climatólogos señalan que varias afirmaciones falsas que circulan sobre la ola de calor encajan con narrativas ya conocidas difundidas por los negacionistas del cambio climático.

Según los científicos, las publicaciones que sostienen que las olas de calor de 1921 y 1976 demuestran que las temperaturas extremas ya se producían mucho antes de las actuales preocupaciones por el clima moderno muestran un desconocimiento de cómo influye el cambio climático en los fenómenos meteorológicos extremos.

Seneviratne indicó que olas de calor como la de 1976 también fueron graves, pero señaló que los episodios de calor actuales se producen con más frecuencia, afectan a áreas más extensas y alcanzan niveles que habrían sido muy poco probables sin el cambio climático causado por la actividad humana.

"En los últimos años empezamos a experimentar olas de calor tan extremas que algunas de ellas habrían tenido una probabilidad casi nula de producirse sin el cambio climático inducido por el ser humano", afirmó.

Otros mensajes sostienen que los registros de temperatura global no son fiables porque las ciudades son más cálidas que las zonas rurales circundantes. Este fenómeno se conoce como efecto de isla de calor urbana y se produce porque las infraestructuras urbanas densas, como los edificios y el hormigón, absorben y liberan mucho más calor que la vegetación del entorno natural.

Según Seneviratne, el efecto de isla de calor urbana "puede amplificar aún más las temperaturas a escala local, pero no explica las tendencias globales observadas". Otros científicos confirman que este efecto está bien documentado y ya se tiene en cuenta a la hora de medir y recopilar datos sobre la evolución de las temperaturas a lo largo de periodos prolongados.

Lo mismo ocurre con las publicaciones que, sin aportar pruebas, sostienen que los registros de temperatura son "imaginarios". "Ahora contamos con nueve grupos diferentes de científicos de Estados Unidos, Reino Unido, la UE, Japón y China que, de forma independiente, elaboran registros de temperatura global y todos coinciden bastante bien a pesar de usar conjuntos de datos y métodos distintos", explicó Hausfather. "Pocas cosas en la ciencia están tan contrastadas como los registros de temperatura".

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