El aumento extremo de las temperaturas puede reducir en realidad la producción de algunas energías renovables, incluso la generada por paneles solares.
Europa se asa bajo la primera gran ola de calor de la temporada, con el Reino Unido y Francia registrando temperaturas récord para un mes de mayo.
Los cielos despejados han disparado la generación solar, lo que ha derivado en precios negativos de la electricidad en algunas zonas de Europa, cuando el mercado mayorista cae por debajo de cero porque la oferta supera a la demanda.
Aunque esto pueda sonar a respiro para los consumidores en plena escalada de los costes energéticos, este fenómeno cada vez más frecuente no abaratará en realidad las facturas.
Además, las temperaturas disparadas pueden llegar a lastrar la producción de algunas fuentes renovables.
La ola de calor hace caer los precios de la electricidad a negativo
Un análisis reciente de Bloomberg concluye que el Reino Unido cubrió con la solar casi la mitad de su demanda eléctrica en torno al mediodía del pasado domingo 24 de mayo, el máximo histórico según datos de NESO, mientras los termómetros subían hasta unos sofocantes 32,2ºC en Londres.
El repunte de la generación renovable hizo que los precios horarios en Francia se situaran por debajo de cero en torno a las 13:00 del martes 26 de mayo en Epex Spot, mientras el país soportaba una "cúpula de calor muy anómala y potente".
No es la primera vez que ocurre este año. Según la consultora Montel, los precios negativos de la electricidad en la península ibérica marcaron un nuevo máximo histórico en el primer trimestre de 2026.
España fue el país más afectado, con 397 horas de precios negativos entre enero y marzo, un fuerte salto frente a las 48 horas registradas en el mismo periodo de 2025, mientras que Portugal alcanzó 222 horas con precios por debajo de cero en esas mismas fechas.
¿Por qué se producen precios negativos de la electricidad?
Los precios de la electricidad entran en negativo cuando la oferta supera a la demanda. En el mercado diario europeo, los productores de energía presentan ofertas indicando cuánta electricidad venderán y a qué precio. Normalmente ese precio es positivo.
Sin embargo, unas condiciones meteorológicas ideales pueden disparar la producción de solar y eólica, de modo que se genera más energía de la que se necesita. Esto suele ocurrir en días festivos, cuando es más probable que la gente consuma menos electricidad de lo habitual.
Las centrales pueden pujar a la baja unas frente a otras, en función de sus costes de operación y de arranque, para evitar ser desconectadas. Lo hacen porque siguen obteniendo ingresos gracias a subvenciones o contratos, o porque una parada forzosa les haría perder aún más dinero.
El año pasado, por ejemplo, el Reino Unido malgastó la impresionante cifra de 1.470 millones de libras (unos 1.670 millones de euros) al reducir la producción de los parques eólicos y pagar a las centrales de gas para que se encendieran.
¿Cómo puede Europa evitar los precios negativos de la electricidad?
Acabar con los precios negativos de la electricidad no es tarea sencilla. La obsoleta red energética europea nunca se diseñó para el boom de las renovables, sino para grandes centrales ubicadas en puntos concretos. Esto implica que la energía eólica y solar, que suelen instalarse en zonas remotas, a menudo no puede llegar adonde hace falta, como viviendas y oficinas.
Aunque la inversión en redes en Europa ha aumentado un 47% en los últimos cinco años, hasta situarse en torno a 70.000 millones de euros anuales, los expertos advierten de que sigue siendo insuficiente.
Un informe reciente del centro de estudios energéticos Ember advierte de que más de 120 GW de renovables previstas están en riesgo por la "insuficiente capacidad de la red" en Europa. Esto incluye 16 GW de instalaciones solares en tejados, lo que afectaría a más de 1,5 millones de hogares en todo el continente.
Ofrecer electricidad gratuita o con grandes descuentos es otra forma de hacer frente a los precios negativos, un incentivo que ya se está estudiando en el Reino Unido.
Greg Jackson, consejero delegado de Octopus Energy, compañía que lleva años pidiendo reformas para proporcionar energía más barata en lugar de recortar la eólica, sostiene que estas iniciativas deberían hacerse permanentes para animar a los consumidores a invertir en la electrificación.
¿Puede el almacenamiento en baterías corregir la obsoleta red energética europea?
El principal problema de los precios negativos es que el exceso de electricidad es difícil de almacenar. Esto ha llevado a pedir un refuerzo de los sistemas de almacenamiento de energía en baterías en Europa (BESS, por sus siglas en inglés).
El año pasado, la UE instaló 27,1 GWh de nuevos BESS, lo que supuso 12 años consecutivos de crecimiento récord.
Según un informe de 2026 de Solar Power Europe, pese a que la capacidad de baterías de la UE se ha multiplicado por diez desde 2021 y supera ya los 77 GWh, Europa sigue "muy lejos de donde debería estar".
Para cumplir sus objetivos de 2030, la UE tendrá que repetir ese crecimiento por diez, elevando el almacenamiento en baterías hasta unos 750 GWh en los próximos cinco años.
Cinco mercados de la UE concentraron más del 60% de toda la nueva capacidad de BESS en 2025, con Alemania e Italia a la cabeza. Bulgaria se convirtió en el mercado de mayor crecimiento y ascendió al tercer puesto, seguida de Países Bajos y España.
La ola de calor lastra otras energías renovables
Mientras la producción solar se dispara, el aumento de las temperaturas puede ser un obstáculo para otros tipos de energía renovable.
Este verano hay preocupación por la disponibilidad de la hidráulica y la nuclear debido al aumento de la temperatura del agua en los ríos que refrigeran los reactores franceses.
El efecto de la cúpula de calor también reduce la velocidad del viento. El análisis de Bloomberg señalaba la semana pasada una previsión de generación eólica por debajo de lo normal en Alemania, España, Italia y Francia.
En Francia, la producción cayó hasta unos 0,5 gigavatios en torno a las 13:00 del 29 de mayo, según datos de RTE. La media en lo que va de año ronda los 7,4 gigavatios.
Ni siquiera la energía solar es inmune. El calor intenso puede reducir su eficiencia y aumentar la presión sobre la red eléctrica.
"Es un error muy extendido pensar que más sol siempre se traduce en más electricidad", explica a Euronews Earth Ioanna Vergini, fundadora de wfy24.com, una plataforma que analiza datos meteorológicos y tendencias de volatilidad climática.
"Las células fotovoltaicas son semiconductores y, como toda la electrónica, pierden eficiencia a medida que aumenta la temperatura".
Por cada grado por encima de 25ºC, la eficiencia de los paneles solares cae en torno a un 0,4 o un 0,5%.