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El aire acondicionado sobrecarga el sistema energético, ¿hay alternativas para refrescarse?

Los expertos reclaman vías alternativas de refrigeración, como elegir aparatos de aire acondicionado con menos emisiones y diseños de vivienda más estratégicos.
Los expertos reclaman formas alternativas de refrigeración, como optar por aires acondicionados de menores emisiones y diseños de viviendas más estratégicos. Derechos de autor  Vadim Babenko
Derechos de autor Vadim Babenko
Por Rebecca Ann Hughes
Publicado Ultima actualización
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Los expertos recomiendan alternativas para refrescar las viviendas, como elegir aparatos de aire acondicionado con menos emisiones y diseños domésticos más estratégicos.

Europa se asa bajo una ola de calor temprana, con el Reino Unido registrando la temperatura de mayo más alta desde que hay datos y Francia activando por primera vez en este mes su sistema nacional de alerta desde su puesta en marcha en 2004.

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A medida que estas condiciones se consolidan como la "nueva normalidad", la demanda de refrigeración no deja de aumentar.

En las economías emergentes y en desarrollo, esto se traduce en una fuerte dependencia del aire acondicionado. Según la Agencia Internacional de la Energía (AIE), en estos países se concentrará más del 80 por ciento de la demanda eléctrica prevista para refrigeración de aquí a 2050.

Pero los picos de uso del aire acondicionado disparan el consumo de energía, las emisiones de gases de efecto invernadero y el calentamiento del aire, sobre todo en las ciudades, por el efecto de isla de calor urbana.

Los expertos reclaman formas alternativas de refrescarse, desde apostar por aparatos de aire acondicionado con menos emisiones hasta diseñar viviendas de manera más estratégica.

El uso del aire acondicionado se dispara en todo el mundo

El uso de sistemas de refrigeración eléctricos en los hogares va en aumento, y el número de aparatos de aire acondicionado en Europa se ha más que duplicado desde 1990.

La AIE preveía que en la UE habría instalados 130 millones de aparatos en 2023 y calcula que esa cifra podría cuadruplicarse en el continente para 2050.

En el sudeste asiático, el parque de aparatos de aire acondicionado está llamado a multiplicarse por nueve entre 2020 y 2040 con las políticas actuales, según un informe de la AIE de 2025.

En Indonesia, en concreto, la proporción de población que posee un aparato de aire acondicionado pasará del 14 por ciento en 2023 al 85 por ciento en 2050, impulsada en gran medida por la mejora del nivel de vida.

El aire acondicionado ejerce una presión inmensa sobre las redes eléctricas

Aunque un mayor acceso a sistemas de refrigeración mejora la calidad de vida de millones de personas y evita muertes relacionadas con el calor, también plantea una serie de desafíos para el sistema energético, advierte la AIE.

Durante las primeras olas de calor del verano de 2025, Francia, donde la implantación del aire acondicionado es baja, registró un pico de demanda eléctrica nocturna un 25 por ciento superior a la media de la temporada baja, según la agencia. En Nueva York, donde el aire acondicionado está muy extendido, el pico fue un 90 por ciento más alto.

"Estos picos de demanda provocados por la refrigeración pueden poner en riesgo el coste y la fiabilidad del suministro eléctrico, especialmente si no se implantan tecnologías eficientes que amortigüen su impacto en los sistemas energéticos", señala la AIE en su informe.

Según la agencia, el aire acondicionado es actualmente responsable de la emisión de alrededor de mil millones de toneladas de CO2 al año, de un total de 37.000 millones de toneladas emitidas en todo el mundo.

Los refrigerantes hidrofluorocarbonados (HFC) e hidroclorofluorocarbonados (HCFC) utilizados en los sistemas de aire acondicionado también atrapan en la atmósfera miles de veces más calor que el CO2 y alimentan el calentamiento global.

Clara Camarasa, experta de la AIE, explica que el aire acondicionado "puede ejercer una presión inmensa sobre las redes eléctricas y acelerar las emisiones de gases de efecto invernadero, agravando la crisis climática".

"El rápido aumento de la demanda de aire acondicionado puede llevar al uso de equipos ineficientes y muy intensivos en energía", añade.

"Los aparatos de aire acondicionado también necesitan a menudo grandes volúmenes de agua y algunos, con determinados refrigerantes, tienen un alto potencial de calentamiento que además es perjudicial para la capa de ozono".

En las ciudades, el uso del aire acondicionado acentúa el efecto de isla de calor. Los sistemas de aire acondicionado enfrían los edificios liberando calor en las zonas urbanas, que lo almacenan y lo vuelven a liberar, sobre todo por la noche.

Cambiar los hábitos de uso del aire acondicionado puede reducir de forma significativa el consumo de energía

Para mitigar los efectos dañinos del aumento de la refrigeración, la AIE sostiene que mejorar la eficiencia de los aparatos de aire acondicionado es una de las principales vías de actuación a corto plazo.

A escala mundial, un aparato de aire acondicionado nuevo medio es solo aproximadamente la mitad de eficiente que los mejores modelos disponibles. Pero un equipo más eficiente no tiene por qué ser más caro.

Los análisis de la AIE en el sudeste asiático y América Latina muestran que, por la misma cantidad de dinero, los consumidores pueden comprar aparatos de aire acondicionado con niveles de eficiencia que van de 3 vatios por vatio (W/W) a más de 6 W/W, es decir, el doble de eficiencia por el mismo desembolso inicial.

Con todo, la eficiencia del equipo es solo parte de la solución. Los usuarios también pueden reducir de forma significativa el consumo de energía ajustando ligeramente al alza la temperatura seleccionada de sus aparatos o utilizando ventiladores junto con el aire acondicionado.

En un estudio sobre confort térmico en Singapur, los participantes afirmaron sentirse igual o más cómodos cuando los aparatos estaban ajustados a una temperatura más alta y se utilizaban en combinación con un ventilador.

Este enfoque consume mucha menos energía, un aparato de eficiencia media ajustado a 26ºC en un edificio bien aislado en Singapur gasta en torno a un 30 por ciento menos que si se fija a 24ºC.

Los propietarios también pueden recurrir a las bombas de calor aire-aire para refrigerar sus viviendas. Estos equipos extraen el calor del interior y lo expulsan al exterior mediante un proceso muy similar al de los aparatos de aire acondicionado convencionales. Esto significa que siguen añadiendo calor al ambiente exterior, elevan la temperatura fuera y aumentan así la demanda de refrigeración en los interiores.

Sin embargo, cuando se utilizan para calefacción son más eficientes energéticamente y emiten menos gases contaminantes.

Integrar la refrigeración en el diseño de edificios y ciudades

A una escala mayor, el diseño de los edificios y la planificación urbana pueden influir de forma decisiva en la magnitud de la demanda de refrigeración, apunta la AIE.

A nivel de edificio, medidas como un buen aislamiento y los sistemas de sombreado exterior pueden reducir la demanda de refrigeración hasta en un 80 por ciento, mientras que técnicas de enfriamiento pasivo como la ventilación natural pueden proporcionar un alivio rápido y bajar la temperatura interior hasta en 9ºC.

A medida que el calor extremo se hace más frecuente, repensar el diseño de las ciudades resulta igual de importante. Durante una ola de calor en París en 2025, por ejemplo, las temperaturas nocturnas en un parque céntrico llegaron a ser hasta 7ºC más bajas que en las zonas edificadas cercanas, según la AIE.

París ha experimentado una transformación profunda en las dos últimas décadas en su esfuerzo por volverse más verde. Según la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN), en la ciudad se han plantado más de 100.000 árboles desde 2020, incluidos 40.000 durante el invierno de 2023.

"Los responsables políticos deben tener en cuenta el aumento de la demanda de refrigeración y adoptar un enfoque amplio y a largo plazo que aborde tanto la eficiencia de los equipos como la integración de la refrigeración en el diseño de edificios y ciudades", señala la agencia.

La ciudadanía también puede recurrir al aire acondicionado de los edificios públicos de su ciudad, una forma de refrigeración más eficiente porque beneficia a muchas personas al mismo tiempo.

Algunas ciudades están instalando refugios climáticos. En España se está creando una red de ámbito nacional que amplía los programas ya puestos en marcha por los gobiernos autonómicos, entre ellos los de Cataluña, el País Vasco y Murcia.

En Barcelona ya hay 400 refugios climáticos disponibles en edificios públicos como bibliotecas, museos, polideportivos y centros comerciales.

Estos espacios, que suelen estar climatizados y equipados con asientos y agua gratuita, están pensados para proteger a quienes no disponen en casa de recursos para hacer frente a las altas temperaturas, como las personas mayores, los bebés o quienes padecen problemas de salud previos.

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