Las celebraciones anuales de la patrona de Ceuta, la Virgen de África, estaban previstas para el sábado, pero finalmente se cancelaron.
La ciudad autónoma de Ceuta intenta recuperar la calma. Las autoridades han empezado a instalar barreras de protección a lo largo del espigón por donde cruzaron de forma irregular al menos 60.000 personas.
Sin embargo, los efectos de la crisis siguen siendo palpables. Un número indeterminado de migrantes continúa deambulando por las calles y las autoridades sospechan que algunos se esconden en casas de amigos y familiares.
Un vecino ha contado a 'Euronews' las sensaciones que vivieron cuando empezó a entrar la avalancha de gente:
"Sinceramente, fue muy angustioso. Cuando, cuando entró toda esa avalancha, toda esa gente corriendo. Sí, teníamos miedo, para ser sinceros. La verdad es que sí. Estábamos muy asustados, muy asustados. El caso es que las Fuerzas Armadas han llegado, gracias a Dios, y se han marchado".
La Confederación de Empresarios de Ceuta ha informado de que el comercio local ha reanudado su actividad, aunque "con cautela".
Una persona que quería emigrar nos explicó por qué había venido hasta aquí:
"Vine aquí para encontrar una nueva vida. Mi padre, mi familia, todos son pobres. Pero ahora estamos aquí, intentamos salir adelante, durmiendo en la calle. Estamos aquí. La vida es muy dura".
Nos contó contó que ya había pasado tiempo en Ceuta y que, por ahora, no tiene intención de marcharse.
En condiciones normales, Ceuta estaría celebrando en estos días sus fiestas patronales en honor de la Virgen de África. Estas celebraciones se han cancelado, una circunstancia poco habitual que se suma a un clima social ya muy tenso, marcado por sentimientos encontrados de miedo, incertidumbre, desconcierto y enfado, pero también de compasión.