El G7, encabezado por Francia, anunció la liberación de 100 millones de barriles de gasóleo y crudo después de que Trump amenazara con prohibir las exportaciones de gasóleo.
Los países del G7 han acordado liberar hasta 100 millones de barriles de petróleo de sus reservas estratégicas durante cuatro meses, en un esfuerzo coordinado para rebajar los precios de la energía, con especial atención al diésel.
La liberación será coordinada por la Agencia Internacional de la Energía (AIE), y según un comunicado del G7 en los primeros 20 días se pondrá a disposición una cantidad significativa de diésel.
El presidente francés, Emmanuel Macron, que ostenta actualmente la presidencia del G7, ha señalado que los países han acordado actuar juntos para aliviar la presión sobre los precios de la energía.
"Implementaremos nuestros compromisos con una liberación coordinada a través de la AIE de 100 millones de barriles, que comenzará de inmediato y se prolongará durante cuatro meses", indicó el comunicado.
La decisión llega tras el aumento de la presión desde Washington para que los países liberen reservas estratégicas ante la subida del precio del diésel y el estrechamiento de la oferta. A primera hora de este viernes, la Comisión Europea rechazó lo que describió como "amenazas" de Estados Unidos para obligar a los países europeos a actuar.
La llamada de Trump que movilizó a París
Pero una conversación telefónica mantenida durante la noche entre Macron y el presidente de EE.UU., Donald Trump, parece haber contribuido a que París se incline por actuar, en medio de la preocupación por el impacto de una posible prohibición estadounidense de exportar diésel.
El paquete del G7 incluye además medidas para aumentar la producción de las refinerías y un compromiso de no restringir el comercio de energía y productos petrolíferos entre los países socios.
Los 100 millones de barriles equivaldrían aproximadamente a 830.000 barriles diarios si se liberaran de forma uniforme durante cuatro meses. Sin embargo, el impacto dependerá de la rapidez con la que los países pongan en el mercado sus reservas y de qué parte de ese petróleo pueda transformarse finalmente en diésel.
La liberación de crudo estratégico no se traduce de inmediato en más suministro de diésel. Las refinerías deben procesar primero ese crudo y la capacidad disponible, la logística y el tipo de petróleo accesible influyen en la cantidad de combustible que llega a los consumidores. La operación podría ofrecer cierto alivio antes del invierno, cuando la demanda de diésel y de otros productos refinados suele aumentar.