La UE está lista para actuar junto a la AIE con una nueva liberación de emergencia. Analistas creen que usar reservas de diésel bajaría pronto el precio, pero solo a corto plazo.
Los históricamente elevados precios del diésel en la Unión Europea (UE) y la creciente preocupación por un posible veto de Estados Unidos a las exportaciones de diésel han desencadenado peticiones de actuación en el bloque.
La portavoz de la Comisión Europea, Anna-Kaisa Itkonen, ha señalado este viernes que el bloque está preparado para trabajar con la Agencia Internacional de la Energía (AIE) en una posible liberación de reservas de combustible para abaratar los precios de la energía.
Este miércoles, la Agencia Internacional de la Energía ha confirmado que podría estudiar la liberación de más reservas de petróleo de emergencia si se agravan las interrupciones de suministro.
En el momento de redactar este artículo, aún no se ha concretado el volumen de una posible liberación, aunque Francia ha sugerido liberar 50 millones de barriles de diésel, aproximadamente 6,7 millones de toneladas, junto con 50 millones de barriles de petróleo crudo de las reservas de emergencia de la Agencia Internacional de la Energía este viernes por la mañana, según diplomáticos de la UE.
George Shaw, analista sénior de mercados de destilados en Kpler, considera que la propuesta de liberar 50 millones de barriles de diésel sería sustancial.
Según Kpler, la UE y el Reino Unido importaron 24,25 millones de barriles de diésel de fuera de la región en septiembre, de modo que la liberación propuesta equivaldría a aproximadamente el doble de ese volumen mensual.
Los analistas coinciden en que el efecto en los precios dependerá tanto del volumen liberado como de la rapidez con la que el producto llegue al mercado.
Alan Gelder, vicepresidente sénior para refino, productos químicos y mercados petroleros en Wood Mackenzie, explicó: "Una liberación importante de reservas de diésel podría reducir los precios mayoristas en entre 20 y 30 dólares estadounidenses por barril, lo que equivale a entre 0,10 y 0,15 euros por litro en el surtidor", y añadió que los conductores podrían ver cómo los precios bajan en cuestión de unos días. Shaw señaló que los cambios significativos en los precios de mercado suelen tardar entre una y dos semanas en trasladarse al surtidor.
Sin embargo, se trata de un remedio a corto plazo, añadió Gelder. "Cualquier nueva liberación solo compra tiempo, ya que la oferta mundial de diésel sigue por debajo de la demanda mundial de diésel, por lo que seguimos tirando de inventarios y somos vulnerables a las políticas de exportación de otros (como Estados Unidos)", dijo Gelder.
El gráfico siguiente muestra las reservas totales de petróleo de emergencia por país, incluidas las reservas de diésel.
El suministro de diésel en Europa se ha visto gravemente afectado, en parte porque las refinerías rusas no operan a pleno rendimiento tras ataques con drones. A esto se suman la reducción de las exportaciones de productos refinados desde Oriente Medio y el descenso de las exportaciones desde Asia como respuesta al conflicto entre Estados Unidos e Irán, que está restringiendo las exportaciones de crudo desde Oriente Medio.
Sobre el tamaño de las reservas estratégicas de los países europeos, Gelder señaló que "los países más grandes disponen de entre 70 y 100 días de cobertura", y añadió que el requisito es mantener existencias equivalentes a aproximadamente 60 días de consumo interior o 90 días de importaciones, la cifra que sea mayor. "Por tanto, contamos con al menos dos meses de cobertura si no hubiera suministro y las refinerías europeas continuaran operando".
La gasolina y el diésel han seguido siendo especialmente caros en Europa no solo por la subida de los precios internacionales del crudo, sino también por el coste disparado y la limitada disponibilidad de capacidad de refino.
Las refinerías europeas han estado funcionando cerca de su máxima capacidad y apenas hay margen para aumentar la producción.
Según Gelder, la capacidad de refino en uso en los países europeos miembros de la OCDE "se sitúa por encima del 80% (medido por la carga de crudo frente a la capacidad nominal), procesando unos 11 millones de barriles diarios (b/d) de crudo", lo que significa que la producción está cerca de sus niveles máximos.
Estas limitaciones hacen que Europa dependa de las importaciones de diésel. La liberación de productos refinados de las reservas estratégicas de los países de la UE podría ser, por tanto, la vía más rápida para influir en los precios.
Sin embargo, reponer esas reservas llevaría tiempo. "Liberar las reservas estratégicas significaría que se está erosionando un importante colchón", advirtió Shaw, que alertó de que la duración de la crisis sigue siendo incierta. Indicó que la reconstrucción de las existencias dependería de un aumento de la producción y de las exportaciones desde Oriente Medio.
La UE ha estado sometida a presiones por parte de Estados Unidos para que libere "inmediatamente" parte de sus reservas estratégicas de petróleo a fin de ayudar a bajar los precios mundiales del diésel.
Este viernes, Bruselas ha criticado la amenaza de un veto estadounidense a las exportaciones de diésel, advirtiendo de que socavaría la confianza en Washington como socio fiable. "Rechazamos por completo cualquier prohibición del diésel".
Una nueva liberación seguiría al acuerdo alcanzado por los países miembros de la AIE en marzo para poner a disposición del mercado 400 millones de barriles de reservas de petróleo de emergencia, con cada país siguiendo su propio calendario de liberación.
Shaw señaló que las exportaciones de diésel de Oriente Medio en septiembre seguían más de un 50% por debajo de su nivel de hace un año.
Según Gelder, "para que los precios del diésel bajen de forma sostenible, el sistema mundial de refino tiene que aliviarse, lo que requiere una resolución del conflicto entre Estados Unidos e Irán que permita una mayor producción de los países exportadores de Oriente Medio, junto con más exportaciones de otros proveedores, como Rusia".
La presión sobre el suministro de diésel también podría disminuir si los elevados precios de la energía y los altos rendimientos de la deuda pública provocan una desaceleración económica mundial, reduciendo la demanda de este combustible.