El puente del Gran Cañón de Huajiang, en el suroeste de China, es el más alto del mundo, se alza 625 metros sobre un río en la provincia de Guizhou.
Desde su apertura en 2025 ha recortado un trayecto de dos horas por carretera de montaña a solo dos minutos y facilita la conexión entre aldeas remotas y las ciudades cercanas.
El puente también ha impulsado el turismo y la economía local. Los vecinos aprovechan la cobertura 5G para promocionar casas de huéspedes y gestionar reservas por internet, lo que ayuda a atraer a más visitantes a una zona antes aislada por un terreno difícil.
Las autoridades afirman que el lugar ya ha recibido a más de 2,3 millones de turistas.
Concebido a la vez como infraestructura y atracción, el puente cuenta ahora con pasarelas de cristal y vistas panorámicas, y se ha convertido en un símbolo del esfuerzo más amplio de China por modernizar las zonas rurales mediante redes de transporte y digitales.