El presidente de EE.UU. advierte de que toda una civilización podría estar a punto de desaparecer si el régimen de Teherán no responde a su ultimátum tras seis semanas de guerra antes del martes por la noche. ¿Cuáles son los posibles escenarios?
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha advertido este martes de que "toda una civilización podría morir esta noche" si Irán no responde a su ultimátum. Trump ha amenazado con bombardear puentes e infraestructuras energéticas, enviando al país "de vuelta a la Edad de Piedra", a menos que Teherán reabra el estrecho de Ormuz y acepte un acuerdo. 'Euronews' explica lo que está en juego mientras el conflicto entra en una dramática escalada.
Trump ya ha dado ultimátums en otras ocasiones, pero se ha echado atrás en el último momento. El 21 de marzo, amenazó con "destruir las instalaciones petrolíferas iraníes" si Teherán no reabría completamente el estrecho de Ormuz en 48 horas. Sin embargo, cuando expiró ese plazo, Trump no ordenó ataques. En su lugar, anunció una pausa de cinco días en los ataques aéreos y dijo que había mantenido "conversaciones muy buenas y productivas" con Irán, revelando por primera vez contactos indirectos con Teherán.
¿Va en serio Trump?
Trump tiene tendencia a cambiar de posición política, pero ahora se ha comprometido pública y repetidamente con una postura que puede ser difícil de cambiar sin quedar mal. Esto le deja ante la que probablemente sea su decisión más trascendental desde el inicio de la guerra.
"Tenemos un plan, gracias al poder de nuestro Ejército, por el que todos los puentes de Irán quedarán destruidos (...) todas las centrales eléctricas de Irán quedarán fuera de servicio, arderán, explotarán y nunca volverán a utilizarse", declaró.
Los críticos, sin embargo, sostienen que no se trata de una opción militar creíble capaz de obligar a Irán a someterse. Danny Citrinowicz, exagente de la inteligencia israelí, escribió en X: "Ni siquiera ataques significativos a la infraestructura de Irán producirían la capitulación". "La suposición de que la presión por sí sola puede doblegar a Teherán no es estrategia, son simplemente ilusiones".
¿Cómo ha reaccionado Irán?
Irán ha rechazado de plano el ultimátum de Trump. La respuesta de Teherán ha sido desafiante y de escalada en lugar de conciliadora. Los funcionarios dijeron que el ultimátum era inaceptable y subrayaron el derecho de Irán a controlar la vía navegable.
El general Ali Abdollahi Aliabadi, del mando militar central iraní, calificó la amenaza de Trump de "acción impotente, nerviosa, desequilibrada y estúpida". Haciéndose eco de la retórica del presidente estadounidense, añadió: "las puertas del infierno se abrirán para vosotros".
Un portavoz del cuartel general militar iraní declaró: "La ilusión de derrotar a la República Islámica de Irán se convertirá en un atolladero en el que EE.UU. se hundirá". Antes del ultimátum de Trump, Irán había exigido en repetidas ocasiones condiciones más amplias que la reapertura del estrecho de Ormuz, como el fin de las hostilidades, el levantamiento de las sanciones y garantías de seguridad.
¿Qué ha dicho la UE hasta ahora?
El presidente del Consejo Europeo, Antonio Costa, declaró el lunes que "cualquier ataque contra infraestructuras civiles, en particular instalaciones energéticas, es ilegal e inaceptable", estableciendo paralelismos con la guerra de Ucrania, donde Rusia ha atacado su red eléctrica.
Costa afirmó que la UE aplica las mismas normas en todos los conflictos y dijo que el pueblo de Irán es la principal víctima de una escalada que corre el riesgo de costar la vida a más civiles.
Por lo demás, la mayoría de los dirigentes de la UE se han mantenido al margen y la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, aún no ha hecho comentarios, aunque se espera que participe en una ceremonia de entrega de premios el martes por la noche en su Alemania natal.
¿Reabriría el estrecho de Ormuz una campaña de bombardeos masivos?
De momento, las amenazas de Trump parecen haber hecho que Irán se muestre más intransigente y, al menos retóricamente, dispuesto a tomar represalias contundentes.
Como ha señalado el propio Trump, Irán podría utilizar minas, drones y misiles lanzados desde pequeñas embarcaciones para mantener inseguro el Estrecho. Incluso después de una campaña de bombardeos a gran escala dirigida contra infraestructuras clave, la navegación podría no reanudarse rápidamente.
Si Teherán reabriera el Estrecho a cambio del fin de los bombardeos estadounidenses, "significaría una vuelta al 'statu quo' anterior a la guerra, muy por debajo no sólo de las cambiantes demandas de Trump, sino incluso de las perspectivas que se negociaban antes de que Washington iniciara la guerra", dijo el think tank Defense Priorities, con sede en Washington, en una nota de investigación a 'Euronews'.
Sin embargo, representaría el mejor resultado para los intereses estadounidenses, mientras que objetivos más ambiciosos como el cambio de régimen o el fin del programa nuclear iraní "solo están vagamente relacionados", añade la nota.
También es improbable que Irán deje totalmente abierto Ormuz a cambio de un alto el fuego de Estados Unidos por sí solo. Israel probablemente también tendría que detener sus ataques, lo que podría obligar a Trump a presionar al primer ministro Benjamin Netanyahu, algo a lo que hasta ahora se ha mostrado reacio.
¿Es posible una diplomacia de última hora?
Las posibilidades parecen escasas. Los funcionarios iraníes se han negado hasta ahora a aceptar incluso un alto el fuego temporal a cambio de la reapertura del estrecho de Ormuz. Sin embargo, los mediadores de Egipto, Pakistán y Turquía siguen presionando para lograr al menos un alto el fuego a corto plazo y un acuerdo de reapertura. Aún no está claro si estos esfuerzos tendrán éxito.
En la rueda de prensa del lunes, Trump no sonó especialmente optimista, señalando la frustración de sus enviados Steve Witkoff y Jared Kushner. Sin embargo, también habló de perspectivas "significativas e inminentes de paz", afirmando que las negociaciones "iban bien" y que había "un participante activo y dispuesto al otro lado" negociando "de buena fe".
A la pregunta de si estaba intensificando la guerra o reduciéndola, Trump respondió: "No puedo decírselo". Algunos observadores cuestionan su voluntad de buscar la diplomacia en absoluto, describiendo su enfoque como "la obliteración de la diplomacia".
Su "desprecio por la diplomacia fue evidente en las semanas previas al inicio de la guerra el 28 de febrero", dijo David Cortright, profesor visitante en el Instituto Reppy de Estudios sobre la Paz y los Conflictos de la Universidad de Cornell.
"Las conversaciones estaban en marcha, con importantes concesiones iraníes sobre la mesa. Los mediadores y observadores cercanos creían que se estaban haciendo progresos, pero Estados Unidos e Israel procedieron a la acción militar", añadió.
¿Cuáles serían las consecuencias internas en Estados Unidos?
Según las primeras encuestas y señales políticas, las consecuencias internas podrían ser graves y de varios niveles. La opinión pública, que ya es negativa, podría volverse aún más en contra de la guerra. Una encuesta reciente de PBS News/NPR/Marist reveló que el 56% de los estadounidenses se opone a la acción militar de EE.UU. en Irán, mientras que el 54% desaprueba el manejo del tema por parte de Trump.
Una escalada importante también podría provocar más víctimas estadounidenses y tensiones económicas, creando riesgos políticos para Trump y el Partido Republicano de cara a las elecciones de mitad de mandato.
Para muchos estadounidenses, el impacto más inmediato es el aumento del precio del combustible. El precio medio en el surtidor ha superado los 3,45 euros por galón (3,7 litros) por primera vez en casi cuatro años.
Divisiones dentro de la base MAGA
Trump, que hizo de la bajada de los precios de la gasolina una promesa clave de su campaña para 2024, ha calificado el aumento de temporal. Sin embargo, los analistas advierten de que unos precios altos sostenidos podrían reducir el gasto de los hogares y aumentar el riesgo de daños económicos más amplios.
Políticamente, los líderes republicanos han respaldado en gran medida a Trump hasta ahora, pero están empezando a surgir divisiones dentro de su base MAGA, que tiende a favorecer una postura firme pero desconfía de las intervenciones extranjeras.
Por su parte, Marjorie Taylor Greene, excongresista republicana y aliada de Trump reconvertida en crítica, comentó así la retórica del presidente en la red X: "Nuestro presidente no es cristiano, y sus palabras y acciones no deberían ser apoyadas por los cristianos".
Algunos líderes religiosos también han criticado los ataques a Irán. El Papa León, nacido en Estados Unidos, dijo que "Dios no escucha las oraciones de los que hacen la guerra" e instó a Trump a poner fin al conflicto.