Con una economía desigual, su creciente impopularidad y las grietas visibles dentro de la coalición republicana y en el propio movimiento MAGA, ¿podrá Trump mantenerse en el poder ahora que se acercan las elecciones legislativas de las 'midterms'?
El regreso de Donald Trump a la Casa Blanca en 2025 marcó un asombroso regreso político, con el presidente estadounidense impulsando una agresiva política en el comercio y las relaciones internacionales. Aunque el líder estadounidense ha dado forma a los acontecimientos de un turbulento 2025, el nuevo año puede resultar más difícil de gestionar para Trump a medida que se acercan las elecciones de mitad de mandato.
Para los europeos, ese es un factor a vigilar tras un año difícil en el que el futuro de la relación transatlántica y la seguridad del continente desde el final de la Guerra Fría ha quedado bajo escrutinio por parte de la ultraderecha estadounidense.
En declive, ahogada por la inmigración ilegal, perdiendo su identidad, víctima de una mala política económica y demasiada regulación, Estados Unidos ha pintado un panorama sombrío de su aliado histórico. Mientras tanto, los europeos reconocen que la naturaleza fundamental de la relación podría estar cambiando para siempre, pero el alcance y la velocidad podrían venir determinados por las elecciones legislativas. Entonces, ¿cómo lidiar con el intransigente negociador de Washington?
Una forma podría ser observar cómo disminuye el poder real de Trump durante el nuevo año y esperar a que termine su mandato. Una serie de encuestas recientes muestran que la popularidad del presidente estadounidense, incluso entre su base MAGA, está retrocediendo.
Grupos demográficos clave, como los votantes hispanos que resultaron decisivos en su victoria, ya no le apoyan tanto, en gran parte debido a sus políticas de línea dura en materia de migración y a las preocupaciones suscitadas por las redadas de mano dura del ICE.
Aunque Trump sigue creyendo en su invencibilidad política y en la popularidad del movimiento MAGA que construyó, "la realidad histórica se está imponiendo", dice a 'Euronews' Ian Lesser, miembro del German Marshall Fund, un think tank transatlántico. "El electorado está profundamente inseguro y podría alejarse de Trump en su segundo mandato: la cuestión es si es estructural o solo un fenómeno pasajero".
Los estadounidenses, inquietos ante el futuro, culpan en gran medida a Trump
De los aranceles a la migración, de la inflación a la sanidad, de golpear a Europa a derribar partes de la Casa Blanca: la mayoría de los estadounidenses siente malestar por los intentos de Trump de remodelar la política estadounidense según sus propias opiniones. Los últimos sondeos muestran que muchos estadounidenses han empezado a culpar a Trump de los altos precios, desde los alimentos hasta la vivienda, y que eso está empezando a cambiar el sentimiento político.
Casi la mitad, el 46%, afirma que el coste de la vida en Estados Unidos es el peor que se recuerda, una opinión compartida por el 37% de los votantes de Trump en 2024, según una encuesta de Public First de mediados de noviembre.
Pero Trump insiste obstinadamente en que no hay ningún problema, que los precios han bajado realmente, aferrándose a su creencia casi mesiánica de que la economía despegará el próximo año. Este ha calificado como una "estafa" de los demócratas el hablar de una crisis de asequibilidad.
En cambio, sus adversarios políticos sacan el tema una y otra vez. "La economía se está hundiendo, y la insistencia de Trump en que la crisis de asequibilidad es una 'patraña demócrata' suena absurda cuando incluso sus votantes más leales miran el precio de la carne en Piggly Wiggly como si hubieran entrado en una boutique de lujo", dice a 'Euronews' la estratega demócrata Julie Roginsky en un correo electrónico.
Es la economía, estúpido... incluso para Trump
La crisis de la asequibilidad forma parte de un panorama económico general que se ha vuelto volátil en el último año. El desempleo ha alcanzado el 4,6% en noviembre, una cifra que no se veía desde la profundidad de la pandemia de Covid.
Esto es consecuencia de las políticas arancelarias de Trump que comenzaron el 2 de abril, según algunos economistas. Anunciado como el "Día de la Liberación" por el presidente, se suponía que iba a desencadenar el inicio de la reconstrucción de las capacidades industriales de Estados Unidos. Pero ha ocurrido lo contrario. En realidad, la economía ha perdido 60.000 empleos en el sector manufacturero, la construcción de fábricas ha caído al menos un 5% y la inflación ha subido un 3%.
"La gran baza de Trump son los 20 billones de dólares en inversión que imagina que entrarán en el país", dice Dean Baker, economista senior del Centro de Investigación Económica y Política.
Los 20 billones de dólares procederían de las inversiones prometidas por los socios a cambio de rebajar los aranceles, pero no está garantizado que vayan a materializarse. "Esta suma equivale a dos tercios del PIB anual y casi siete veces el actual nivel anual de inversión. Pero no hay ninguna prueba de ello en ninguna parte de los datos".
Por si fuera poco, el Tribunal Supremo de Estados Unidos está estudiando la legalidad de los aranceles de Trump y podría emitir un fallo a principios de 2026. Imperturbable, la Casa Blanca rebate que Trump esté perdiendo terreno en economía.
"Limpiar el desastre económico de Joe Biden ha sido una prioridad del primer día para el presidente Trump", ha asegurado el portavoz Kush Desai en un comunicado. "Trump apenas está comenzando a implementar las políticas que crearon una prosperidad económica histórica en su primer mandato", agrega. "Y los estadounidenses pueden estar seguros de que lo mejor está por llegar".
La Casa Blanca señala con entusiasmo las últimas cifras macroeconómicas que llegan justo antes de Navidad. Estas muestran que el crecimiento real, impulsado por el fuerte gasto de consumo de los estadounidenses ricos, ascendió al 4,3% en el tercer trimestre, superando con creces las previsiones.
Esta cifra sigue a un aumento del 3,8% en el segundo trimestre y a una contracción en el primero. Pero el repunte estival se vio contrarrestado por más malas noticias sobre la confianza de los consumidores. El indicador de confianza del consumidor del Conference Board cayó en diciembre por quinto mes consecutivo, la mayor consecutiva desde 2008.
Los vientos electorales cambian para los demócratas
¿Está ganando Trump el pulso económico en las urnas? En las elecciones del año pasado, los candidatos republicanos sufrieron una paliza en todos los ámbitos, e incluso perdieron las elecciones a la alcaldía de Miami a manos de un demócrata por primera vez en casi 30 años, por un margen de 19 puntos.
Pero ninguna otra contienda encapsuló mejor el estado de ánimo actual del país que las elecciones especiales para el escaño 7 de Tennessee, bastión republicano en la Cámara de Representantes, celebradas a principios de diciembre. Se trata de un distrito en el que Trump ganó por más de 22 puntos hace un año. En esta ocasión, el margen republicano se redujo a solo ocho puntos, lo que supone un cambio masivo de la preferencia de los votantes hacia los demócratas de dos dígitos en un año.
"Esta es una de las mayores señales de advertencia de luz roja intermitente que hemos visto hasta ahora para los republicanos", escribie el estratega republicano Matt Whitlock. "Si todos los distritos de la Cámara de Representantes del país se desplazaran a la izquierda por esta misma cantidad -unos 15 puntos-, estaríamos ante una ola azul mucho peor que la de 2018".
Para añadir más complicaciones, el candidato republicano en Tennessee contaba con el firme respaldo de Trump, lo que demuestra que incluso su sello de aprobación puede no ser suficiente para ganar.
E incluso cuando Trump y la maquinaria de la Casa Blanca se involucraron fuertemente en las contiendas locales, los demócratas aún lograron hacer fuertes incursiones en un electorado republicano sólido, lo que insinúa que el partido puede estar en vías de recuperación después de una elección desastrosa bajo Kamala Harris y el abandono tardío de Joe Biden de la campaña. En 2026, la competencia puede ser mucho más dura para los republicanos.
Trump pierde apoyo entre hispanos y jóvenes
Decepcionados por las políticas de Trump, algunos de los mismos grupos que impulsaron la victoria de Trump el año pasado están mostrando signos de ruptura. Según una reciente encuesta de YouGov, el respaldo a Trump entre los latinos, un grupo que proporcionó un apoyo crucial en 2024, se está desmoronando.
Mientras que las cifras de aprobación estaban prácticamente igualadas en febrero, los números de Trump están ahora por debajo del agua: 31% de aprobación, 69% de desaprobación. La misma tendencia existe entre los jóvenes, otro grupo clave con el que Trump hizo incursiones decisivas, ya que los chavales estadounidenses han mostrado recientemente una tendencia más conservadora.
La pasada primavera, los votantes de entre 18 y 22 años aprobaban por poco el trabajo de Trump y los de entre 23 y 29 lo desaprobaban por poco, pero ahora estos grupos desaprueban masivamente el trabajo del presidente, por 30 y 34 puntos, respectivamente. Solo el 6% de estos grupos de edad cree que actualmente "las cosas van bien en Estados Unidos".
Los latinos y los jóvenes están -como es lógico- especialmente disgustados por la política de inmigración de Trump, probablemente el tema estrella de todas sus promesas electorales del año pasado.
Desde que regresó a la Casa Blanca, el presidente emitió una serie de órdenes ejecutivas que incluyen la declaración de emergencia nacional en la frontera entre Estados Unidos y México, el despliegue de cientos de tropas allí y el intento de poner fin a la ciudadanía por derecho de nacimiento para los hijos de inmigrantes no autorizados y extranjeros, que será impugnada en los tribunales.
Su Administración también ha cerrado en gran medida el acceso al proceso de asilo en la frontera sur, ha suspendido el reasentamiento de refugiados y ha puesto fin a las protecciones humanitarias temporales para miles de personas procedentes de países latinoamericanos.
En marzo, Trump invocó la centenaria Ley de Enemigos Extranjeros para trasladar a migrantes venezolanos a una tristemente célebre cárcel de El Salvador sin audiencia judicial, desatando críticas de que el debido proceso judicial y el Estado de Derecho están siendo desmontados por el Gobierno de Nayib Bukele.
Los datos muestran que los agentes del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) se centran cada vez más en inmigrantes sin antecedentes penales. De hecho, solo alrededor del 5% de los detenidos tenía una condena penal violenta según David Bier, director de estudios de inmigración en el 'think tank' Cato Institute en Washington.
El resultado es que las comunidades latinas desde California a Florida están aterrorizadas: no se presentan a trabajar o a sus centros educativos y evitan lugares públicos como los centros comerciales.
Son numerosas las historias como la de Diana Santillana Galeano, trabajadora de una guardería de Chicago, que fue detenida por agentes del ICE sin orden judicial delante de sus hijos y padres el pasado noviembre. El caso provocó indignación en todo el país después de que los agentes del ICE la sacaran a rastras de la guardería Rayito del Sol.
Galeano solo fue puesta en libertad porque un juez federal dictaminó que su detención era "ilegal". Su historia es uno de los muchos testimonios recogidos este año. Hoy tres de cada cuatro latinos rechazan la política migratoria de línea dura de Trump.
Algunos republicanos empiezan a alejarse de Trump
Sintiendo que los vientos políticos cambian, algunos republicanos se sienten ahora envalentonados para arremeter contra ciertos aspectos de la agenda de Trump o contra este. En diciembre, los senadores republicanos del estado de Indiana bloquearon un agresivo esfuerzo liderado por la Casa Blanca para redibujar los mapas del Congreso del estado.
Además, 20 republicanos en el Congreso se unieron a los demócratas para apoyar un proyecto de ley que anularía la orden ejecutiva de Trump que limita los derechos sindicales de los trabajadores federales. Y el pasado diciembre, la Cámara de Representantes aprobó un proyecto de ley bipartidista para reforzar la defensa de Europa, desafiando abiertamente la estrategia de política exterior de Trump.
Algunos republicanos criticaron públicamente los viles comentarios de Trump tras el asesinato del director de Hollywood Rob Reiner y su esposa, criticados por su tono insensible. Y luego están las grietas dentro del propio movimiento de Trump "Make America Great" (Hagamos grande a Estados Unidos). Marjorie Taylor Greene, antaño férrea aliada de Trump, anunció que renunciaría al Congreso tras mostrarse especialmente crítica con su líder.
Green exigió la publicación de los archivos relacionados con el difunto delincuente sexual Jeffrey Epstein en noviembre del año pasado, y desde entonces no ha hecho más que amplificar su campaña contra el presidente.
La republicana también criticó a la Administración y a sus compañeros en el Congreso por ignorar el aumento de los costos de atención médica para los estadounidenses promedio y negarse a hacer algo al respecto. Greene también cuestionó la autenticidad del apoyo casi total que Trump tiene entre los republicanos del Congreso, sugiriendo que estos mismos legisladores solían burlarse de Trump a sus espaldas.
Como reacción, Trump ha retirado su apoyo a Greene, calificando a la representante de Georgia de "traidora", "vergüenza" para el Partido Republicano y comparándola con una "manzana podrida" por sus "ataques" a su Administración. Está por ver si el descontento que se está gestando entre los estadounidenses y en el seno del Partido Republicano aumentará cuando lleguen las elecciones de mitad de mandato.
Trump podría dar la vuelta a la situación centrándose más agresivamente en asuntos que puedan calmar el descontento que en la política exterior. El más difícil -la guerra de Rusia contra Ucrania- sigue sin resolverse de cara a 2026.