"Esto demuestra que estamos conectados más allá de las fronteras y de los continentes", afirma el científico de Copernicus Mark Parrington.
Si vives en España, Portugal o Francia, quizá te convenga esperar antes de lavar el coche.
Una enorme nube de polvo sahariano se está extendiendo estos días por el Mediterráneo hacia Europa occidental y trae consigo atardeceres anaranjados, horizontes brumosos y una fina capa de arena del desierto que cubrirá desde los parabrisas hasta los paneles solares.
Según los últimos pronósticos del Copernicus Atmosphere Monitoring Service (CAMS), se espera que la nube se desplace hacia el norte en los próximos días, con un impacto significativo en la calidad del aire en toda la península ibérica antes de llegar incluso al Reino Unido y Escandinavia.
Esas partículas se han elevado desde el Sáhara y han recorrido miles de kilómetros hasta Europa. "Demuestra que estamos conectados más allá de las fronteras y de los continentes por la composición de la atmósfera", explica Mark Parrington, científico sénior de CAMS.
¿Cuáles son los riesgos para la salud del polvo PM10?
Aunque el polvo deja fotos espectaculares en tonos sepia, también entraña un riesgo silencioso para la salud. Los servicios meteorológicos nacionales, entre ellos AEMET en España, IPMA en Portugal y Météo-France, han emitido avisos por la degradación de la calidad del aire.
La principal preocupación durante un episodio de polvo sahariano es el PM10, es decir, las partículas cuyo diámetro es inferior a diez micrómetros. Son partículas relativamente gruesas, pero lo bastante pequeñas como para entrar en los pulmones, donde pueden irritar las vías respiratorias, agravar el asma y afectar a grupos vulnerables como las personas mayores y los niños pequeños.
Si vives en una ciudad europea, probablemente estés más familiarizado con la contaminación por PM2.5, mucho más fina y que procede de los gases de escape, los procesos industriales y la combustión de madera. Como las partículas de PM2.5 son más pequeñas, pueden penetrar más profundamente en los pulmones e incluso pasar al torrente sanguíneo.
Aunque el polvo sahariano está formado sobre todo por partículas minerales PM10, más grandes, la enorme concentración durante estos episodios puede hacer que los niveles totales de partículas se disparen muy por encima de los límites de seguridad de la Organización Mundial de la Salud en algunas zonas.
¿Es responsable el cambio climático de esta contaminación por polvo?
Los episodios de polvo sahariano suelen acaparar titulares y, aunque evocan entornos cálidos y áridos, conviene ser prudentes a la hora de relacionarlos directamente con el calentamiento del planeta.
Según Parrington, la ciencia aún no es concluyente. "No tenemos una imagen clara de cómo afecta exactamente la desertificación a las fuentes de polvo", explica, en referencia a la expansión hacia el sur del desierto del Sáhara, impulsada por el cambio climático y la actividad humana.
Parrington señala que gran parte de este polvo procede de focos muy concretos, como la depresión de Bodélé, en Chad, donde el material es lo bastante ligero como para elevarse a la atmósfera bajo determinadas condiciones de presión. Unas temperaturas más altas, la sequía y una mayor evaporación reducen la humedad del suelo y, si se combinan esos factores con una mala gestión de la tierra, se favorece la aparición de más tormentas de arena y polvo.
Además, algunos expertos plantean que los cambios en la circulación atmosférica asociados a los efectos del cambio climático podrían incrementar la frecuencia de las tormentas de polvo sahariano que llegan a Europa.
Aun así, la comunidad científica es prudente a la hora de vincular ambos fenómenos de forma directa, porque no hay suficientes datos históricos que permitan identificar una señal clara. "Hasta donde yo sé, no existen estudios concluyentes que relacionen cómo la desertificación, la deforestación y otros factores están afectando al polvo mineral en la atmósfera, así que creo que sigue siendo una cuestión bastante abierta", señala Parrington a Euronews Green.
¿Qué cabe esperar en lo que queda de semana?
A medida que la nube avance, los residentes en las zonas afectadas podrán ver cómo las partículas se mezclan con la lluvia y dejan tras de sí el característico poso terroso sobre las superficies cuando el agua se evapora.
Las autoridades sanitarias recomiendan que las personas en las áreas más afectadas eviten el ejercicio intenso al aire libre mientras persista la calima.
Para el resto, puede ser el momento de sacar la mejor cámara y captar algunos atardeceres de aspecto marciano, mientras el polvo dispersa la luz del atardecer en vivos tonos naranjas y rojos.
La previsión global de aerosoles de CAMS, que muestra este episodio de polvo sahariano, puede consultarse en este enlace (fuente en inglés).