¿Qué significa un índice de calidad del aire de siete, cómo afecta a la salud de la población y qué medidas se pueden tomar?
Cada día, la gente consulta la aplicación del tiempo y, entre la temperatura, la probabilidad de lluvia y el índice ultravioleta, aparece otra cifra, la calidad del aire.
Del uno al diez, este número mide el grado de contaminación del aire. Pero ¿cómo se calcula y cómo afecta a la salud?
Qué es el índice de calidad del aire
En Europa, la mayoría de los teléfonos móviles utilizan datos de estaciones nacionales y locales de medición para ofrecer información específica de cada ubicación.
Las aplicaciones de calidad del aire y del tiempo en el móvil miden la concentración de unos seis contaminantes clave. Entre los principales se encuentran
PM2,5, partículas finas. Son el factor que más pesa en los cálculos de calidad y el que mayor impacto tiene en la salud.
PM10, partículas más gruesas, como el polvo y el polen.
El dióxido de nitrógeno (NO₂) procede principalmente de la combustión de combustibles fósiles, sobre todo de coches, camiones y autobuses.
El dióxido de azufre (SO₂) tiene su principal origen en la quema de combustibles fósiles en centrales eléctricas y otras instalaciones industriales.
Qué efectos puede tener en la salud
La inhalación de estos contaminantes puede provocar inflamación sistémica, un sistema inmunitario más débil y alteraciones del ADN que pueden causar cáncer o enfermedades genéticas, advierte la Organización Mundial de la Salud (OMS). (fuente en inglés)
Casi todos los órganos del cuerpo pueden verse afectados por la contaminación atmosférica, que incide sobre todo en los pulmones, el corazón y el cerebro. Los problemas de salud pueden aparecer tanto tras exposiciones breves como tras exposiciones prolongadas a los contaminantes del aire.
La Agencia Europea de Medio Ambiente (AEMA) cuenta con su propio índice, que muestra datos de calidad del aire de 3.500 estaciones de medición en toda Europa y elabora previsiones a partir de la información del Servicio de Vigilancia de la Atmósfera de Copernicus (CAMS).
En función de la concentración de contaminantes, la AEMA distingue seis niveles (fuente en inglés): buena, razonable, moderada, mala, muy mala y extremadamente mala.
Aunque la mayoría de los países europeos utilizan la escala de la AEMA para sus recomendaciones de salud pública, algunos, como Austria, Bélgica y Francia, siguen empleando índices nacionales en paralelo.
Las aplicaciones del tiempo en el móvil suelen mostrar un índice de uno a diez.
Cómo protegerse
Es importante adaptar las actividades al aire libre siempre que sea posible para evitar una exposición peligrosa al aire contaminado.
Las fuentes oficiales sobre calidad del aire, como el Departamento de Medio Ambiente, Alimentación y Asuntos Rurales del Reino Unido (DEFRA) y la Agencia Europea de Medio Ambiente, disponen deguías sobre los umbrales de contaminantes (fuente en inglés).
De uno a tres, cuando la calidad del aire es buena, se considera seguro realizar actividades habituales al aire libre.
Entre cuatro y seis, con una calidad moderada, comienzan a aparecer riesgos para la salud. Para la población general sigue siendo seguro, pero las personas con enfermedades respiratorias, como el asma, deberían reducir su actividad en el exterior.
A partir del nivel siete, cuando el aire se considera de mala calidad, se recomienda limitar las actividades al aire libre, especialmente el ejercicio.
En el nivel diez, con una calidad del aire extremadamente mala, los expertos piden extremar las precauciones y aconsejan evitar las exposiciones prolongadas en el exterior y dar prioridad a permanecer en interiores.
Durante periodos prolongados de mala calidad del aire (por encima de siete), los expertos recomiendan utilizar purificadores de aire en espacios interiores. La OMS también recomienda (fuente en inglés) usar mascarillas respiratorias FFP2 si no se puede evitar la exposición en el exterior, por ejemplo durante los incendios forestales.