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Más exposición a la contaminación del aire aumenta el riesgo de Alzhéimer, según un estudio

Vista del horizonte urbano de Milán, Italia.
Vista del horizonte urbano de Milán, Italia. Derechos de autor  LaPresse/AP
Derechos de autor  LaPresse/AP
Por Marta Iraola Iribarren
Publicado Ultima actualización
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Las personas más expuestas a la contaminación atmosférica podrían tener un mayor riesgo de desarrollar Alzhéimer, según un estudio reciente.

Las personas más expuestas a la contaminación atmosférica presentan un mayor riesgo de desarrollar la enfermedad de Alzhéimer, según un nuevo estudio. La exposición a la contaminación del aire es un factor de riesgo conocido de la enfermedad de Alzhéimer y de varias patologías crónicas frecuentes, como la hipertensión, el ictus y la depresión.

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Estas enfermedades crónicas también se han relacionado con el Alzhéimer y, hasta ahora, no estaba claro si la contaminación atmosférica provoca estas patologías, que a su vez desembocan en demencia, o si más bien las agrava y amplifica el daño cerebral causado por la contaminación.

Un nuevo estudio publicado en PLOS Medicine concluye que la exposición a la contaminación del aire se asocia a un aumento del riesgo de padecer Alzhéimer.

El equipo de investigación de la Universidad de Emory, en Estados Unidos, analizó datos de más de 27 millones de personas de 65 años o más entre 2000 y 2018, periodo en el que alrededor de tres millones desarrollaron Alzhéimer.

Al mismo tiempo, estudiaron el peso de tres comorbilidades frecuentes, hipertensión, ictus y depresión, para comprobar si desempeñaban algún papel en la aparición del Alzhéimer.

Los investigadores compararon estos resultados con los niveles de contaminación atmosférica por partículas finas (PM₂.₅) a los que estaban expuestos los participantes en función de su lugar de residencia.

Las partículas finas son peligrosas porque pueden penetrar profundamente en los pulmones y en el torrente sanguíneo. Sus fuentes más habituales son las emisiones de los vehículos, las centrales eléctricas, la actividad industrial, los incendios forestales y la quema doméstica de leña o combustibles fósiles.

La investigación comprobó que la contaminación del aire afecta al cerebro de forma directa, y no tanto a través de otras enfermedades crónicas, señalaron los autores.

La relación entre la contaminación atmosférica y el Alzhéimer era más acusada entre las personas que habían sufrido un ictus. "Nuestros resultados sugieren que las personas con antecedentes de ictus pueden ser especialmente vulnerables a los efectos nocivos de la contaminación del aire sobre la salud cerebral, lo que pone de relieve una importante intersección entre los factores de riesgo ambientales y vasculares", señalaron los autores del estudio.

También se ha demostrado que la exposición prolongada a partículas en suspensión aumenta el riesgo de enfermedades crónicas como las patologías cardiovasculares, la hipertensión y los trastornos de salud mental.

El estudio presenta algunas limitaciones. Los niveles de contaminación se midieron por código postal y no por dirección individual. Solo se tuvieron en cuenta los niveles exteriores, por lo que no se consideraron la cocina, la calefacción y otras posibles fuentes de partículas en interiores.

"Dado que la investigación se basa en estimaciones generales de contaminación y en historiales médicos, existen importantes limitaciones, pero los resultados son coherentes con la creciente evidencia de que la contaminación atmosférica es un factor de riesgo modificable de demencia", afirmó Mark Dallas, de la Universidad de Reading, que no participó en el estudio.

Añadió que, en conjunto, el estudio refuerza una idea sencilla, el aire que respiramos durante años puede influir en cómo envejece el cerebro.

Combatir la contaminación del aire

Muchos países de todo el mundo se han marcado objetivos para reducir los niveles de contaminación atmosférica, pero la mayoría tendrá dificultades para alcanzar las cifras necesarias de aquí a 2030.

Los objetivos globales relativos a las partículas en suspensión están definidos en las Directrices mundiales sobre la calidad del aire de 2021 de la Organización Mundial de la Salud (OMS). La hoja de ruta de la OMS para 2025, aprobada por la Asamblea Mundial de la Salud, fija como meta reducir en un 50 % la mortalidad atribuible a la contaminación del aire, en gran medida causada por las partículas finas, de aquí a 2040 en comparación con los niveles de 2015.

"Las implicaciones de este estudio realizado en Estados Unidos son globales. La contaminación del aire es un desafío que debemos abordar conjuntamente. Establecer objetivos de calidad del aire más estrictos basados en la salud y reducir la exposición ayudaría a proteger tanto el cerebro como los pulmones y podría disminuir el riesgo global de demencia", señaló Sheona Scales, directora de investigación de Alzheimer's Research UK, que no participó en el trabajo.

El Alzhéimer aumenta en todo el mundo

Más de 55 millones de personas viven con demencia en el mundo, y la enfermedad de Alzhéimer representa hasta el 70% de los casos, según la Organización Mundial de la Salud.

En 2025, aproximadamente 12,1 millones de personas vivían con demencia en Europa, con una afectación desproporcionada de las mujeres, que representaban alrededor del 66 % de los casos. Impulsadas por el envejecimiento de la población, las cifras a escala mundial seguirán aumentando.

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