Pese a la conclusión del informe técnico paneuropeo sobre las causas del incidente, que dictaminó que se debió a una multiplicidad de factores, varios ciudadanos culpabilizan exclusivamente a esta fuente de energía. ¿Qué hay detrás de esta percepción?
Tras seis meses de investigación, desarrollada a través de 472 páginas plagadas de detalles técnicos y con la participación de casi medio centenar de especialistas del Viejo Continente, la Red Europea de Gestores de Redes de Transporte de Electricidad (ENTSO-E) publicó su informe final sobre las causas que provocaron el apagón generalizado en la Península Ibérica y en parte del País Vasco francés, el cual cumplirá su primer aniversario este mes de abril.
Esta explicación, que pasó de puntillas ante la opinión pública española sin generar la polvareda suscitada durante las primeras semanas posteriores al incidente, confirmó que una serie de fluctuaciones de tensión derivaron en las desconexiones generalizadas y sobretensiones que desincronizaron la red hispanolusa del resto del sistema europeo.
Ya en 2026, y con los resultados de ENTSO-E publicados, la empresa demoscópica Sigma Dos publicó otro análisis sobre la percepción de la población sobre la energía solar, pero que también incluye preguntas más generales sobre el cambio climático y lo sucedido durante los hechos del 28 de abril de 2025.
Si bien la mayoría de encuestados (43,3%) consideran que el incidente se produjo por un fallo de las centrales eléctricas, o por una desconexión siguiendo protocolos de seguridad (33,6%), casi un tercio de ellos (32,8%) culpa a la preeminencia de las energías renovables en el 'mix' energético español. Una minoría aún sospecha de que todo se debió a un ciberataque (10,7%), una teoría que fue descartada el mismo día del apagón.
Esta percepción pública sobre el rol de las renovables, minoritaria pero relevante, está extendida entre varios actores mediáticos y políticos. El pasado mes de febrero, el propio Emmanuel Macron -gobernante de la mayor potencia nuclear en Europa- criticó ante una cohorte de seis periódicos internacionales el modelo energético español, que hoy mantiene junto a Portugal uno de los precios más bajos en Europa tras la ausencia de oferta gasística habitual provocada por el bloqueo del estrecho de Ormuz.
"Francia nunca ha fomentado las interconexiones con España para aprovechar la energía renovable", le apuntó uno de los periodistas. "Lo de España es un falso debate", respondió Macron. "Su problema es que tiene un modelo 100% renovable [un dato inexacto, como se puede ver en el gráfico superior] que su propia red doméstica no soporta. El apagón español no tiene nada que ver con las interconexiones, sino con el hecho de que ningún sistema, al menos con la tecnología actual, puede soportar tal dependencia de las energías renovables".
Esta pérdida de credibilidad de las renovables podría ir más allá de determinados posicionamientos públicos. Pere Jurado, especialista en comunicación política y medioambiental y fundador de Nexo Ambiental, una consultoría de incidencia pública, apunta a una combinación de factores: el hartazgo de los discursos alarmistas sobre el cambio climático, especialmente entre los jóvenes, que perciben una utilización política del asunto, o una sobrerrepresentación del negacionismo climático en redes sociales.
"El debate nuclear/renovable y, con él, el modelo energético, se ha polarizado", explica Jurado. "El apagón fue un evento extraordinario y que difícilmente se repetirá y se da en un momento de alta desconfianza de la ciudadanía ante las instituciones. Hay una apuesta estrategia en España por las renovables que trae consigo protestas sobre este modelo en áreas rurales".
**"**El apagón", añade, **"**sucedió en un momento de varios debates energéticos muy técnicos sucediendo a la vez: el cierre de la central nuclear de Almaraz o de la capacidad y centralización de la red en sí misma estaban en la agenda".
Este consultor recuerda que muchos especialistas consideran a la nuclear como una energía verde, más allá de la polarización social vigente, con gran parte de la comunidad física posicionándose en favor de la misma. La propia Comisión Europea propuso en 2022 modificar la clasificación de las energías verdes para incluir en ella a la nuclear y al gas natural, a efectos de favorecer a determinados inversores.
No ha sido el único intento de Ursula von der Leyen para aupar de nuevo a esta fuente energética. "Reducir la apuesta por la energía nuclear fue un error estratégico para Europa", declaró la alemana el pasado mes de marzo, a pesar de haber escogido como su principal vicepresidenta a Teresa Ribera para su actual Ejecutiva. La exministra de Transición Ecológica madrileña era considerada -al menos hasta ahora- una firme defensora de las renovables, sienedo artífice del actual rumbo energético en España.
¿Existe un auge del rechazo a las políticas climáticas en España?
Según un estudio reciente de la Fundación BBVA sobre cultura científica en este país, un 15% de los ciudadanos españoles cuestiona su existencia. Solo un 4% de quienes tienen un nivel muy alto de conocimiento científico, dicen los analistas del BBVA, cuestiona el cambio climático, porcentaje que asciende al 21% en personas de conocimiento muy bajo.
El sesgo ideológico también se hace patente en este informe: el 29% de las personas que se ubican ideológicamente en la derecha da por verdadera la tesis de que el cambio climático no existe, mientras que solo el 6% de quienes se sitúan en la izquierda lo hace, según el laboratorio de ideas del banco español.
Pere Jurado matiza estos datos: "Hoy las mismas encuestas climáticas que afirman que sobre el 80% de la sociedad española está preocupada o muy preocupada por el cambio climático, también afirman que solo un 20% se siente representada por ellas. Hay una desconexión entre valores y prioridades de la sociedad y la acción climática, especialmente entre las audiencias conservadoras pero no solo en ellas". Y añade un dato: "Incluso entre una buena parte de los votantes de Vox existe una sensibilidad muy elevada a los efectos del cambio climático. Hay mucho camino por recorrer en ese sentido".
Jurado cree que la estrategia comunicativa de ciertos sectores ecologistas, como el uso del término 'emergencia' para hablar de este fenómeno antropocéntrico, podría estar causando rechazo en cierta parte de la población que no percibe de inmediato los efectos negativos de la acción del hombre sobre el clima.
"Las proclamas más catastrofistas no se han cumplido y muchos ciudadanos lo han sentido como una estafa o un engaño. Eso no quiere decir que nieguen el cambio climático: en todo caso rebajan sus efectos y, con ellos, la necesidad de esas políticas que muchos sectores sociales y económicos perciben como agresivas o contrarias a sus intereses", concluye el consultor.