Los votantes suizos decidirán el domingo sobre un límite al crecimiento demográfico respaldado por el SVP, que según los sondeos fracasará por poco ante las advertencias de que dañaría la economía y las relaciones con la UE.
La ciudadanía suiza está a punto de votar la iniciativa 'No a una Suiza con diez millones', que pretende limitar la población nacional por debajo de los diez millones de habitantes hasta 2050.
La medida, presentada por el derechista Partido Popular Suizo (SVP), se lanzó tras reunir las 100.000 firmas necesarias.
El principal partido del país en el Parlamento la define como una 'iniciativa de sostenibilidad' y sostiene que la inmigración descontrolada ejerce una presión insoportable sobre la vivienda, los servicios públicos y el medioambiente.
La población de Suiza ha crecido de forma notable en los últimos años gracias a un sólido mercado laboral. A finales de 2025 vivían en el país aproximadamente 9,1 millones de personas, de las cuales en torno al 27% no tiene la nacionalidad suiza.
Si la población supera los 9,5 millones de personas, la iniciativa obligaría al Parlamento a restringir el asilo y la reagrupación familiar,mientras que alcanzar la barrera de los diez millones exigiría poner fin a los acuerdos de libre circulación con la Unión Europea.
Los sondeos apuntan a que la propuesta será rechazada por un margen ajustado, mientras el Gobierno y los principales grupos empresariales se oponen con firmeza y advierten de que dañaría la economía, lastraría la prosperidad del país y pondría en riesgo pactos europeos de seguridad esenciales.
Alertan de que podría hacer retroceder la prosperidad en Suiza, donde amplios sectores de la economía, desde la investigación médica hasta la construcción y la sanidad, dependen en gran medida de la mano de obra extranjera, principalmente procedente de la vecina UE. También en la hostelería, "más del 50% de los empleados son extranjeros", afirma Martin von Moos, presidente de la patronal HotellerieSuisse, que teme que la iniciativa agrave la crónica escasez de personal en el sector.
El acceso al mercado de la UE, en riesgo
También se teme que la iniciativa ponga en peligro importantes acuerdos que vinculan a Suiza con la UE, su principal socio comercial, incluido su "acuerdo de 1999 sobre la libre circulación de personas".
El año pasado, más de la mitad de las exportaciones totales de Suiza se dirigieron a la UE, por un valor de más de 147.000 millones de francos suizos (159.200 millones de €).
"Para nosotros, el acceso al mercado europeo es vital", afirma Pierre-Yves Bonvin, director del fabricante de maquinaria textil Steiger, que exporta toda su producción a la UE. La empresa, con sede en Vionnaz, en el suroeste del país, ha trasladado parte de su producción a China, pero ha mantenido en Suiza la maquinaria de mayor valor añadido.
Más de un tercio de las 40 personas que emplea Steiger en Suiza son extranjeras. "En Suiza podemos encontrar ingenieros que diseñen, trabajen y ensamblen las máquinas, pero nos falta la experiencia para probarlas y calibrarlas", explicó Bonvin a los periodistas.
"Ya no existe formación en este ámbito en Suiza y tenemos que contratar a estos especialistas en Francia y Alemania", añadió, subrayando que, sin esas competencias, "no podríamos seguir produciendo estas máquinas en Suiza".
Rudolf Minsch, economista jefe de Economiesuisse, aseguró que la propuesta "vende la ilusión de que todo es gratis y no resolverá nuestros problemas de vivienda ni de tráfico".